
Arancel. Esa fue la palabra que marcó 2025 y todo indica que seguirá proyectando su sombra sobre los mercados. Los inversores aprendieron a convivir con el ruido del proteccionismo y, tras digerir el envite de la Casa Blanca, encaraban 2026 con una mezcla de cautela y esperanza. Pero si algo no debería sorprender a estas alturas es la volatilidad del criterio político en Washington. A la espera de comprobar cómo evolucionan las conversaciones que mantendrá el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con sus tradicionales aliados atlánticos en el Foro de Davos, las firmas de análisis se apresuran a reajustar sus carteras para hacer frente a un repunte de la volatilidad y minimizar las pérdidas.
Los analistas de Citi van de avanzadilla. Los expertos del banco estadounidense advierten de que el reciente aumento de las tensiones transatlánticas y la persistente incertidumbre arancelaria penalizan la inversión a corto plazo en la Bolsa europea. Tras meses en los que los gestores señalaban de forma casi unánime a la renta variable del Viejo Continente como una de las grandes apuestas del año, Citi ha decidido meter la tijera y recorta su recomendación desde sobreponderar a neutral. Es la primera rebaja en más de un año.
A la vez que rebaja la valoración sobre la Bolsa del Viejo Continente, Citi mejora su visión respecto a los mercados emergentes y Japón. La renta variable nipona reemplaza a la europea en las carteras con el consejo de sobreponderar. “La Bolsa japonesa ha cobrado impulso recientemente”, destacan. Entre los principales catalizadores los expertos señalan los sólidos beneficios corporativos en un entorno inflacionario y el potencial de entradas de capital extranjero.
El impacto, no obstante, va por sectores. Las compañías con mayor exposición internacional son las más vulnerables al recrudecimiento del ruido comercial. Con este telón de fondo, los expertos del banco rebajan a infraponderar su recomendación sobre las automovilísticas y las empresas químicas, mientras que reducen a neutral el consejo para el sector de viajes y ocio.
En el lado positivo, Citi mejora su visión sobre la energía, elevando el consejo desde neutral, un sector que podría beneficiarse tanto del aumento de las tensiones geopolíticas como de un repunte del precio del Brent hacia los 70 dólares por barril. Con un perfil más defensivo, los analistas se decantan también por las compañías de cuidado personal, a las que otorgan una recomendación de sobreponderar, y por las utilities, que mantienen en neutral. Estas últimas destacan por su elevada exposición al mercado doméstico y por las expectativas de mayor demanda eléctrica ligadas al auge de la inteligencia artificial y al proceso de electrificación. El sector bancario, que en los últimos años se ha visto impulsado por unos beneficios récord y la mejora de las políticas de retribución al accionista, continúa siendo la opción que más gusta a los gestores.
La amenaza del presidente de Estados Unidos de imponer un gravamen de hasta el 25% a los países que participan en las maniobras en Groenlandia puede dejar, si la tensión se recrudece, en papel mojado los escenarios de los bancos de inversión. Así lo creen los analistas de Citi, que recuerdan que ya el año pasado Europa experimentó una mayor rebaja del beneficio por acción debido a los aranceles y la revalorización del euro. “El efecto de tipo de cambio debería ser menos adverso este año, pero los aranceles adicionales vuelven a traer a escena los riesgos de beneficios a la baja”, remarcan.
En un entorno marcado durante años por la globalización, las empresas europeas apostaron por ampliar su huella internacional como motor de crecimiento. “El buen comportamiento de las compañías con mayor exposición exterior ha sido determinante para el rendimiento superior de la Bolsa europea frente a otros mercados”, recuerdan los analistas, una dinámica que ahora se ve cuestionada por el aumento de las tensiones comerciales. Los expertos ponen cifras a esta afirmación: el 30% de las empresas del Stoxx 600 con mayor exposición internacional representan cerca del 45% de la capitalización bursátil del índice, mientras que el 30% con mayor perfil doméstico apenas supone el 15%. De ahí la importancia que para el mercado europeo tiene el contexto internacional.
Las amenazas vertidas por Trump y su intento de reconfigurar el orden mundial están generando ruido en el mercado. Ante el temor de que la situación se recrudezca, muchos inversores han aprovechado las exigentes valoraciones para recoger beneficios. Hacer previsiones con la Administración Trump es complicado, pero en Citi no tiran la toalla y siguen viendo posible que las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Europea se reduzcan de forma significativa en las próximas semanas. La entidad considera que la postura de la Casa Blanca sobre Groenlandia podría desembocar en un acuerdo favorable sobre el desarrollo conjunto de bases de EE UU, el Reino Unido y la UE, así como sobre la minería de tierras raras.
Los analistas recuerdan, además, que el mercado sigue pendiente del pronunciamiento del Tribunal Supremo sobre la legalidad de los aranceles recíprocos del pasado 2 de abril. Si finalmente se confirman las previsiones y son anulados, se limitaría la capacidad de la Administración para implementar nuevas restricciones comerciales. “Esto aliviaría muchos de los riesgos para Europa”, añaden. “El panorama general de la renta variable global debería seguir respaldado por la resiliencia de las condiciones económicas. Por tanto, el beneficio por acción del Viejo Continente debería continuar expandiéndose este año, incluso si los riesgos siguen claramente sesgados a la baja”, concluyen.
La cautela de los expertos de Citi contrasta con el optimismo desbordante que reconocen los gestores. La última encuesta de Bank of America, realizada entre el 9 y el 15 de enero, muestra que la confianza de los inversores se encuentra en máximos desde 2021, mientras que la protección frente a una corrección bursátil ha caído a mínimos de ocho años. El 48% neto de los partícipes —diferencia entre optimistas y pesimistas— está sobreponderado en Bolsa. Pese a este elevado nivel de confianza, por primera vez en muchos meses la operación más concurrida no fue la apuesta por los Siete Magníficos (27%, frente al 54% anterior), sino la inversión a largo plazo en oro (51%).
El exceso de optimismo que impera en los mercados es visto por muchos como la principal amenaza. El indicador de sentimiento inversor se sitúa en 9,4 puntos en una escala cuyo máximo es 10. Este índice se construye a partir de la asignación a renta variable, el nivel de efectivo en las carteras y las previsiones de crecimiento global. Tanto los valores extremos por arriba como por abajo se interpretan como señales de riesgo: una lectura de entre 0 y 2 refleja estrés extremo, mientras que niveles entre 7 y 8 suelen asociarse a un exceso de complacencia. En otras palabras, el mercado podría estar infravalorando los riesgos que se ciernen sobre el escenario actual.
Con el optimismo rozando máximos, la protección en mínimos y la política comercial marcando el paso, los inversores se mueven en una fina línea entre la confianza y la complacencia. Un equilibrio frágil en un mercado que, una vez más, depende menos de los fundamentales y más del próximo giro en Washington.































