
Los primeros avisos por posibles problemas de abastecimiento de combustible dada la difícil situación en Ormuz empiezan a sonar y llegan del sector aéreo. En menos de un mes, Europa puede sufrir escasez de queroseno para los aviones, según sostiene la sección europea del Consejo Internacional de Aeropuertos (ACI, por sus siglas en inglés) en una carta enviada a la Comisión Europea este jueves. “Si el tránsito por el estrecho de Ormuz no se reanuda de forma significativa y estable en las próximas tres semanas, la escasez generalizada de combustible para aviones se convertirá en una realidad para la UE”, expone esta asociación, que agrupa a unos 600 aeropuertos de 55 países europeos.
Ya hace unos días la petrolera BP en Italia lanzó una alerta por problemas en algunos aeropuertos. También lo ha hecho Ryanair, una aerolínea que depende bastante de los suministros en las islas británicas (Irlanda y el Reino Unido) y donde no hay una gran capacidad de refino de combustible para aviones. Pero ahora ha sido la división europea del ACI −esta organización es mundial y cuenta con secciones en casi todas las áreas del mundo− la que ha advertido de que la escasez puede estar a la vuelta de la esquina si los barcos no empiezan a entrar y salir ya del golfo Pérsico, según la carta adelantada por el diario Financial Times a la que ha tenido acceso EL PAÍS.
Desde Bruselas se insiste en que la falta inmediata de suministro no es un problema en la UE, al menos de forma general. Sí lo son, en cambio, los precios. Hay elementos parar respaldar este argumento. Por Ormuz solo circula entre el 8% y el 9% del combustible y el petróleo que se consume en la Unión y un porcentaje parecido de gas natural licuado. Este último llega, sobre todo, de Qatar. Pero cuando estas cifras se observan desglosadas, aparecen alguna conclusión menos tranquilizadora. Una es que que el 40% del combustible en concreto para los aviones llega por esa vía.
“La crisis ha expuesto la limitada capacidad de refino que tiene la UE de combustible para aviones, así como su gran dependencia de las importaciones procedentes de otras regiones del mundo”, apunta ACI en su carta, que reclama que se aborde esta situación dentro de la agenda europea para lograr la “autonomía estratégica”. No obstante, esta situación no es homogénea en el continente. España, por ejemplo, no parece enfrentarse a ese problema por el momento. “El sistema funciona con normalidad. Las refinerías están cumpliendo los planes de bombeo y tanto las entregas como las importaciones se desarrollan según lo previsto, sin incidencias relevantes”, apuntaban a este diario desde Exolum, operadora del sistema de distribución de fuel para aviones, esta misma semana.
La Comisión, en su papel de coordinación entre países, está manteniendo asiduamente reuniones con Estados y con los diferentes sectores para conocer la situación. Esta semana hubo una del grupo dedicado al petróleo y otra del que se centra en el gas, y volverán a celebrarse otras la semana que viene. A uno de esos encuentros hace referencia la carta remitida a los comisarios de Energía, Dan Jorgensen, y Transportes, Apsotolos Tzitzikostas, cuando dice que en la reunión quedó claro que, “por ahora, no existe a escala de la UE ningún sistema de cartografía, evaluación y seguimiento de la producción y la disponibilidad de combustible para aviones”. En la misiva, de tres páginas, insisten en que es esencial contar con este tipo de herramienta para hacer frente a la situación.
ACI lanza más propuestas a la Comisión Europea. Entre ellas figura levantar de forma temporal limitaciones regulatorias y restricciones, como las aclaraciones que se exigen sobre las emisiones de metano. También plantean las compras colectivas de queroseno, algo que ya se exploró con el gas natural a raíz de la escasez y la gran subida de precios que provocó la invasión de Ucrania por parte de Rusia.































