
Los accidentes ferroviarios de Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona) se cobraron las vidas de 47 personas, entre ellas dos de los maquinistas implicados en los siniestros. Tras los fallecimientos, el sindicato mayoritario del colectivo, el Semaf, convocó una huelga general del sector entre el lunes y el miércoles de la semana que viene para exigir que se garantice “la integridad de profesionales y usuarios”. Otras centrales con presencia en la profesión —como UGT, CC OO, Sindicato Ferroviario y CGT— han secundado el paro, que apela a alrededor de 7.000 conductores de trenes. Es una cifra aproximada porque ningún registro público ofrece el dato exacto de un colectivo que, desde hace varias semanas, centra un gran número de miradas.
Un portavoz de Semaf cifra entre 7.000 y 8.000 el número de maquinistas que hoy trabajan en España. Un conductor de trenes de Renfe afiliado a UGT rebaja el dato a cerca de 7.000. Los salarios varían mucho en función de la empresa que los contrata y la carga de trabajo, afirma el Semaf. Atendiendo a los convenios laborales publicados, un maquinista de rango bajo cobra alrededor de los 20.000 euros brutos al año, y el más experto ronda los 50.000. A ello, se le debe sumar el sueldo variable, calculado sobre el tiempo al volante, y que arroja varios miles de euros anuales.
A raíz de la liberalización del sector, que tuvo lugar entre 2019 y 2020, además de a la histórica y estatal Renfe, los usuarios de la alta velocidad pueden comprar billetes de tren a otras dos operadoras: a la italoespañola Iryo, desde finales de 2022, y a la francesa Ouigo, a partir de 2021. Estas tres compañías, junto con otras empresas privadas dedicadas exclusivamente al transporte de mercancías, se disputan la contratación de los maquinistas. La demanda de estos profesionales, afirman en UGT, no ha dejado de crecer en los últimos años.
En 2023, el 90% del colectivo eran empleados de Renfe, informaba la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). También señalaba que, ese mismo año, casi un tercio de los maquinistas contratados en los otros operadores pasaron a trabajar para la española.
Aquella fuga de profesionales llevó a la CNMC a tomar medidas. Y desde entonces, Renfe está obligada a informar a sus competidores del número de maquinistas que estima incorporar al menos un mes y medio antes de resolver un proceso de selección. La medida busca que Ouigo e Iryo encuentren reemplazos con suficiente antelación ante el “efecto llamada” de las convocatorias de empleo público de Renfe. Un poder de atracción que se explica sobre todo por las condiciones laborales.
Diferencias salariales
Empezando por los sueldos. En el último convenio colectivo de Renfe, publicado en un BOE de julio de 2023, se ilustran las tablas salariales de los 5.600 maquinistas funcionarios, según estimaciones de UGT, que tiene la empresa participada al 100% por el Estado. Existen siete niveles de remuneración. A la cola, el “maquinista de entrada”, con un salario base de 20.407 euros y un complemento de casi 1.200. En lo más alto, el “jefe de maquinistas nivel A”, que cobra 46.652 euros al año y un complemento de más de 8.000. Para escalar del último al primer rango, se tarda alrededor de siete años, asegura el sindicato.
Una columna adicional informa de los 15 euros diarios en dietas y otro cuadro explica cómo se calcula la prima variable: cada minuto conducido se multiplica por un precio estipulado en una tabla y el resultado se ajusta con el llamado “coeficiente corrector”. Eso sí, no todos los minutos valen lo mismo. Por ejemplo, los primeros 30.000 minutos se pagan a 0,19 euros y, a partir del 55.001, a 0,24 euros. Además, el tiempo manejando trenes de media distancia no se cobra igual que el tiempo conduciendo uno de alta velocidad o uno que transporta mercancías.
En el lado privado, Iryo y Ouigo anunciaron, en junio de 2024, con dos días de diferencia, la firma de sendos convenios con sus trabajadores. En el de Iryo se observan cuatro niveles de maquinistas. El de mayor rango, “responsable de maquinistas”, cobra 48.000 euros al año; y el de menor, 19.865. También, como en Renfe, disponen de un variable que depende de los minutos conducidos. En Ouigo, las tablas van de un salario base de 22.000 euros brutos anuales para los maquinistas en formación, hasta los 45.900 euros para los maquinistas sénior. A eso se le suman algunos pluses como el de turno largo, nocturnidad o festivo.
Pero hay otras cosas además del dinero. Un representante del Sindicato Ferroviario explica que la compañía pública española, al operar trayectos por todo el territorio nacional, da la posibilidad a sus empleados de trabajar en los lugares que prefieran. Además, permite elegir entre, por ejemplo, conducir un Cercanías o un tren de la Alta Velocidad. La movilidad territorial o la opción de variar el servicio son ventajas que las privadas, centradas exclusivamente en alta velocidad de pasajeros, no pueden ofrecer. “La evolución natural de toda persona que entra en el sector ferroviario es sacar unas oposiciones en Renfe”, asegura al teléfono el portavoz sindical.
Esto hace que, aunque Ouigo e Iryo se hayan puesto a la altura de las condiciones económicas de Renfe, el efecto llamada del que hablaba la CNMC se sigue produciendo. El maquinista afiliado a UGT, matiza que esto sucede “en menor medida” que antes y apuesta, como solución, por la firma de un convenio que agrupe a todo el sector ferroviario, con independencia de la empresa para la que trabaje cada empleado.
Oposiciones, licencia y cursos a maquinista
Otra diferencia entre las compañías privadas y la pública es la contratación. Los conductores de Renfe consiguen su plaza aprobando una oposición y el resto tras pasar una entrevista personal. Todos ellos, sin embargo, deben haber aprobado previamente el examen a maquinista de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria, que se convoca tres o cuatro veces al año.
Para presentarse a la prueba, el aspirante debe cursar obligatoriamente el programa de formación en uno de los 18 centros homologados por la misma agencia. El precio del curso, que dura un año, supera los 20.000 euros. El que ofrece un centro asociado a Renfe cuesta 21.200, según anuncia su página web. Ante el aumento de la demanda de los profesionales, en los últimos tiempos también ha aumentado la oferta de escuelas y la cantidad de alumnos que se inscriben. Según UGT, esto ha provocado una bolsa de maquinistas que, tras obtener su licencia, no encuentran trabajo.
Los que sí consiguen un empleo, ya sea en la privada o en la pública, empiezan a trabajar con un contrato de formación. Su duración, explica una de las escuelas, suele ser más largo en Renfe que en el resto de compañías porque se instruye a los profesionales en un mayor número de líneas y vehículos. Además, inciden, en este periodo se enseñan las particularidades de los sistemas de seguridad de cada trayecto, cada tipología de tren y cada empresa.































