A veces, la amputación, por espantosa que sea, es la mejor opción. La Casa Blanca ha recetado un medicamento fuerte para el enfermo sistema sanitario estadounidense, pero la cirugía sería mucho más eficaz sin siquiera hacer daño al paciente.
Hay demasiadas enfermedades como para contarlas en un país que gasta mucho más que sus homólogos en el tratamiento de los ciudadanos, y con solo resultados mediocres que mostrar. Una forma clara de obtener más por menos sería eliminar Medicare Advantage, el programa gubernamental de gestión privada que cubre a la mitad de la población de edad avanzada, y utilizar en su lugar un enfoque tradicional de pago por servicio.
La Administración del presidente Donald Trump dio el martes un golpe a las aseguradoras que gestionan Medicare Advantage con una propuesta para aumentar los pagos en menos del 1% en 2027. La cantidad final puede cambiar, pero la recomendación sorprendió a un sector que esperaba un aumento de hasta el 6%. El inesperado y minúsculo aumento de 700 millones de dólares costó a UnitedHealth, Cigna y Humana más de 80.000 millones de dólares en valor de mercado combinado.
El plan debería de ayudar a reducir el gasto federal, al igual que otra solución. Las aseguradoras reciben dinero extra por aceptar a pacientes más enfermos, pero ya no lo harán por diagnósticos no declarados o que no incluyan también servicios adicionales. Mehmet Oz, que dirige los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid, ha calificado a las empresas que hacen esto de sinvergüenzas, una crítica merecida.
Las aseguradoras médicas mantendrán otros incentivos perversos, ya que básicamente se les paga una cantidad fija por paciente, con bonificaciones por los afiliados más debilitados. Como resultado, seleccionan a las personas más sanas y las sobrecodifican para que parezcan menos sanas. La Comisión Asesora de Pagos de Medicare, una agencia independiente del Congreso, estimó en enero que el gasto en pacientes de Medicare Advantage fue 76.000 millones de dólares superior al que habría sido con el Medicare estándar. ¿El resultado? Más de un billón de dólares de gasto adicional para 2035.
Más cambios y pagos más bajos, como los anunciados esta semana, también ayudarían, pero las aseguradoras siguen encontrando ingeniosas soluciones para obtener pagos mientras presionan enérgicamente a Washington para obtener más fondos. De hecho, según el organismo legislativo independiente y no partidista MedPAC, el programa nunca ha ahorrado dinero al Gobierno, mientras que la mayoría de los estudios económicos no encuentran diferencias apreciables en la calidad entre las versiones privadas y públicas de Medicare, según una revisión de 2022, hecha por el grupo sin ánimo de lucro KFF, dedicado a las políticas sanitarias.
La abrumadora complejidad del sistema sanitario estadounidense dificulta cualquier cambio radical, como lo demuestra la Ley de Asistencia Asequible de la Administración Obama. Sin embargo, en el caso de Medicare Advantage, la receta es muy clara.
Los autores son columnistas de Reuters Breakingviews. Las opiniones son suyas. La traducción, de Carlos Gómez Abajo, es responsabilidad de CincoDías































