Corren buenos tiempos para los máximos órganos de dirección de las empresas. Los consejos de administración de las compañías españolas repartieron entre sus sillones más de 5.400 millones de euros durante el año pasado. La cifra supone un aumento de casi el 8% frente al ejercicio previo, y se erige como el mayor avance anual de las principales fuentes de renta que nutren de dinero a los hogares del país. Las últimas estadísticas de la Agencia Tributaria, todavía provisionales y pendientes de pequeños ajustes, reflejan la magnitud del fenómeno en términos agregados.
Durante 2025, el conjunto de los salarios movió en España un total de 540.553 millones, una subida anual del 6,1%. Las pensiones, por su parte, sumaron 204.540 millones, un alza del 6,2%. Por último, las actividades económicas generaron a empresarios y autónomos casi 64.500 millones, una mejora del 5%. Todos los incrementos se quedan por debajo del que afecta a la alta dirección de las compañías.

Si se amplía el foco y se compara con 2019 ―el último ejercicio antes de que la pandemia y las sucesivas crisis energéticas pusieran patas arriba la economía―, el salto resulta todavía más llamativo. Entonces, las remuneraciones de los consejeros sumaban 3.495 millones de euros, siempre de manera agregada. Seis años después, la factura se ha disparado más de un 54% frente al aumento aproximado del 40% que registran los salarios y pensiones en el mismo periodo. Un horizonte más amplio, de dos décadas, sitúa el incremento de la retribución conjunta de los consejeros en el 246%, por encima del 83% de los salarios y del 161% de las pensiones.

La Agencia Tributaria muestra el volumen total de rentas que recibe cada perfil de contribuyente, pero también los ingresos medios de cada uno de ellos, con la excepción de los consejeros. Es decir, se sabe que cada asalariado percibió 31.286 euros brutos en 2025 y que los pensionistas llegaron a los 20.266 euros de media, con sendos aumentos anuales del 3,6% y el 4,5%, respectivamente, que se explican principalmente por las revalorizaciones aprobadas para compensar los efectos de la inflación. El problema es que, alegando cuestiones metodológicas, el organismo dependiente del Ministerio de Hacienda no ofrece información acerca de la remuneración media de un alto ejecutivo.

Algunos datos oficiales, sin embargo, permiten aproximarse a la brecha a nivel medio entre los máximos órganos de decisión empresariales y los asalariados. El informe de retribuciones que publica periódicamente este periódico con información de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) indica que, el pasado ejercicio, la alta dirección de las compañías cotizadas se embolsó más de 862.000 euros por cabeza, una subida del 11% frente a 2024. Por su parte, los consejeros se anotaron más de 543.000 euros de media, un repunte del 24,3%. En ambos casos, la subida supera con creces al aumento del 6,2% que registraron los empleados rasos de estas mismas compañías, con una remuneración media de casi 58.000 euros, según calculó el suplemento Negocios.
Beneficios récord
Parte del subidón que se ha vivido en los grandes despachos durante el último ejercicio tiene una explicación bastante más terrenal que la socorrida imagen de un puñado de altos ejecutivos subiéndose el sueldo. El espectacular comportamiento de la Bolsa española, los beneficios récord de las empresas durante el último año y los bonus ligados a resultados han empujado las remuneraciones de administradores y consejeros.
El Ibex cerró 2025 con una subida cercana al 50%, su mejor ejercicio en más de tres décadas, impulsado sobre todo por el sector financiero. De hecho, destacó el año pasado entre los grandes índices mundiales, solo por detrás del coreano Kospi. La capitalización de las 35 empresas que lo componen ya supera el billón de euros, con cuatro de ellas ―Inditex, Iberdrola, el Santander y el BBVA― por encima de los 100.000 millones.
Al mismo tiempo, las compañías cotizadas españolas ganaron más de 71.000 millones en el ejercicio, un incremento anual superior al 4% y la cifra más alta registrada hasta ahora. La mejora de los resultados fue generalizada entre todas las compañías, aunque fue el segmento de las cotizadas de tamaño medio y pequeño el que pisó el acelerador. Los grandes del parqué ganaron casi 60.000 millones, un 2,5% más, mientras que el resto de grupos obtuvieron más de 11.000 millones, un sólido repunte del 15%.
En muchas empresas, especialmente las grandes cotizadas, buena parte de la retribución de los altos mandos depende precisamente de esos resultados, debido al papel de los bonus variables, los incentivos ligados a las ganancias, los paquetes de acciones, los finiquitos y los planes vinculados a la evolución bursátil. Con las entidades financieras disparadas en Bolsa y con los beneficios históricos, el efecto sobre las remuneraciones de los órganos de dirección es claro.
Diferencias de tributación
Los datos de la Agencia Tributaria también muestran la cantidad de impuestos que abonan estos perfiles a Hacienda. Los consejeros, dada la escala progresiva del IRPF, son los que más pagaron sobre su renta al alcanzar en 2025 un tipo efectivo de retención del 33,3%, el más alto de los últimos años. Este se encuentra a gran distancia del 17,5% que soportaron los salarios y del 10,4% de las pensiones. Sin embargo, los tipos medios de gravamen recogidos en la estadística son los que se aplican únicamente sobre los rendimientos del trabajo, por lo que otro tipo de ingresos ligados a las retribuciones variables y en especie o los bonus quedan fuera de la base de datos. Esto hace pensar que gran parte de los rendimientos obtenidos por los grandes directivos se gravan a tipos sustancialmente menores.

Estas diferencias han llevado a organizaciones como Oxfam Intermón a alertar sobre la creciente desigualdad en la distribución de las remuneraciones, y a denunciar la “dimensión desorbitada” que han alcanzado las retribuciones de los altos directivos frente a los salarios medios. La organización subrayaba en un informe publicado hace dos semanas que los directores generales de las principales empresas de España ganan decenas de veces más que el sueldo medio ―incluso 98 veces en el caso de las mayores compañías―, hasta el punto de que un trabajador promedio necesitaría prácticamente un siglo para igualar en ingresos lo que un alto ejecutivo percibe en un solo año.































