La UE quiere implementar cambios que permitirán al internauta establecer sus preferencias en cuanto a «cookies» en el navegador.

Desde que el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) entrara en vigor en 2018, los ciudadanos europeos se topan invariablemente de bruces con un aviso que les conmina a aceptar (o no) las «cookies» cada vez que visitan una nueva página web. La Comisión Europea es, no obstante, consciente que tales avisos (definitivamente demasiados) resultan inevitablemente frustrantes para el internautas y por eso anunciaba ayer importantes cambios a este respecto.

En lugar de forzar al usuario a aceptar o en su defecto rechazar el omnipresente «pop-up» que emerge a la superficie cada vez que visita una página web, el Ejecutivo comunitario quiere implementar cambios que permitirán al internauta establecer sus preferencias en cuanto a «cookies» en el navegador desde que accede a la red de redes. Las «cookies» son pequeños archivos de texto emitidos por las páginas web y almacenados en el navegador del usuario que contienen información sobre la actividad del usuario en tales páginas web (y que resultan cruciales para identificar al internauta y confrontarle, por ejemplo, con publicidad ad hoc).

«La gente podrá fijar sus preferencias de privacidad de manera centralizada -a través del navegador, por ejemplo– y las webs deberán respetar esas preferencias«, explica la Comisión Europea. «De esta forma se simplificará de manera absolutamente drástica la experiencia online del usuario», añade el Gobierno comunitario.

Bruselas ha presentado el Ómnibus digital para restar complejidad a las normas digitales actualmente vigentes en suelo europeo

El cambio forma parte del denominado Ómnibus digital, una suerte de «limpieza» regulatoria que simplificará notablemente las normas digitales actualmente en vigor en la Comisión Europea. Por lo pronto, y antes de que el consentimiento de las «cookies» pase a estar centralizado desde el navegador, los «pop-ups» serán simplificados para que el usuario para que el usuario tenga que hacer un único clic en la opción «sí» o «no».

Por otra parte, las páginas web estarán obligadas a respetar las preferencias de “cookies” del usuario durante al menos seis meses. La intención de Bruselas es que las páginas web eviten además utilizar los banners de «cookies» para «usos inofensivos» (contabilizar visitas, por ejemplo) con el último objetivo de reducir la cantidad de ventanas emergentes con las que es confrontado el internauta en la red de redes.

Los cambios propuestos por la Comisión Europea deberán ser aprobados ahora por el Parlamento Europeo y a continuación deberán recibir asimismo el plácet de los estados miembros, por lo que los «pop-ups» con el foco puesto en el consentimiento de «cookies» no desparecerán en modo alguno de un plumazo, pero la seguridad de que en un futuro próximo se reducirá notablemente su ubicuidad aquietará probablemente a muchos internautas.

El Ómnibus digital propuesto por Bruselas está centrado particularmente en los ámbitos de la protección de datos, la ciberseguridad y la IA y sale del cascarón con el último objetivo de reducir la burocracia y dar alas a la innovación en el sector tecnológico. El paquete ha desatado, no obstante, furibundas críticas por parte de los defensores de la protección de datos que lo interpretan como una cesión de la UE a las «Big Tech». En virtud del Ómnibus digital de la Comisión Europea, la entrada en vigor Ley de IA de la UE, que debía en un principio comenzar a aplicarse en octubre de 2026, se ha demorado asimismo hasta diciembre de 2027.



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