
Mientras los países del sudeste asiático y pobres en general racionaban el combustible e imponían restricciones importantes al consumo de energía, en Europa hemos sufrido la subida de la gasolina y ha cundido la preocupación por la falta de fuel para los aviones, que está obligando a las compañías a reajustar su planificación para los meses venideros, en particular el verano. Es, literalmente, un problema del primer mundo, aunque no se debe minusvalorar la importancia de los viajes aéreos en general, y en particular en un país, como España, tan dependiente del turismo.






























