Vietnam y el archipiélago atlántico de las Islas Turcas y Caicos pasan a ingresar la lista de paraísos fiscales de la Unión Europea. Por el contrario, los ministros de Finanzas de la UE, el llamado Ecofin, han sacado del listado a Fiji, Samoa y Trinidad y Tobago en la reunión que han mantenido en Bruselas este martes. Tras estos cambios, los Veintisiete consideran a 10 países en todo el mundo como paraísos fiscales. A los dos nuevos incluidos ahora hay que sumar Guam, Palau, Panamá, Rusia —incluida en 2023—, Samoa Americana, Vanuatu, Anguilla y las Islas Vírgenes estadounidenses. La Unión revisa esta lista cada seis meses y la siguiente actualización toca en octubre.

La designación de Vietnam, que ya se ha estudiado en otras ocasiones, llega después de que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) —la UE hace referencia a los criterios que este organismo ha desarrollado en materia de transparencia e intercambio fiscal— concluyera que el país asiático “no cumple con los estándares necesarios para el intercambio de información fiscal”. En el caso del archipiélago atlántico de las Islas Turcas y Caicos, la causa hay que buscarla en que mantiene “prácticas fiscales perjudiciales” en lo referente a las jurisdicciones territoriales. Han hecho avances en los últimos meses Samoa Americana, Guam y las Islas Vírgenes estadounidenses, pero “no se han considerado suficientes para justificar su eliminación completa de la lista”.

La UE tampoco considera suficientes las reformas que ha puesto en marcha Panamá, que por ello mantendrá el veto a las empresas europeas en las licitaciones públicas que convoque. “Mantenemos la restricción de que ninguna empresa europea pueda licitar en nuestros proyectos de aquí en adelante. Así se lo he pedido a las distintas entidades”, ha escrito en su cuenta de X el presidente del país, José Raúl Mulino.

El listado de paraísos fiscales de la UE se creó en 2017 y desde el comienzo han entrado en ella países como Panamá, Guam o Samoa Americana. Su objetivo era señalar a los que forman parte de la lista y que el posible coste reputacional los llevase a cambiar sus políticas tributarias —implica además mayores controles a la hora de operar con el mercado único—. Esto puede haber funcionado en algunos casos que salieron de la lista hace tiempo y no han vuelto, como Corea del Sur, Namibia o Mongolia. Pero no ha tenido eficacia con esos países que llevan ya nueve años en esta categoría o entrando y saliendo cada seis meses. Asimismo, la lista ha ido adelgazando a lo largo de los años, y nunca ha incluido a ningún país comunitario, pese a que algunos socios de la UE han sido reiteradamente señalados por su tributación laxa y hasta han protagonizado escándalos fiscales, como es el caso de Luxemburgo.

Además de la lista negra de paraísos fiscales, hay otro listado gris integrado por países —o territorios autónomos— que tienen asuntos fiscales pendientes para la UE. En este grupo están Belice, Montenegro, Marruecos, Groenlandia, Turquía, Jordania, Brunei, Esuatini (un pequeño país africano entre Sudáfrica y Zimbabue) y las Islas Vírgenes británicas.



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