Las «Big Tech» no se cansan de proclamar a los cuatro vientos que la IA puede sofocar las llamas del cambio climático. Sin embargo, esta afirmación sería flagrantemente falsa y podría ser catalogada, por ende, de «greenwashing», según se desprende de una reciente investigación encargada por Beyond Fossil Fuels y Climate Action Against Disinformation, entre otras organizaciones no gubernamentales.

El informe concluye que la mayor parte de afirmaciones sobre el supuesto efecto balsámico de la IA en el cambio climático se refieren en realidad al «machine learning» y no a los ubicuos chatbots de IA generativa que no solo no frenan la crisis climática, sino que la agravan aún más apoyándose en centros de datos que consumen ingentes recursos de energía.

La investigación no halló un solo ejemplo en el que chatbots de IA generativa como ChatGPT y Gemini contribuyeran a una reducción «material, verificable y sustancial» de las emisiones que dan fuelle al cambio climático.

Ketan Joshi, analista especializado en energía y autor del informe, afirma que las tácticas de las que se valen las «Big Tech» para vender las bondades de la IA generativa son en realidad «maniobras de distracción» que pueden ser tildadas de «greenwashing». Tales tácticas sería similares, según Joshi, a las empleadas por las empresas de combustibles fósiles cuando invierten mínimamente en paneles solares y exageran sobremanera sus efectos positivos en el medio ambiente.

La mayor parte de las afirmaciones de las «Big Tech» sobre el supuesto efecto benéfico de la IA en el cambio climático que fueron evaluadas en el estudio proceden de un informe de la Agencia Internacional de la Energía (IEA) y de los informes corporativos de Google y Microsoft.

Las «Big Tech» estarían defendiendo el efecto positivo de la IA en el cambio climático sin ningún tipo de pruebas

El informe de la IEA, que consagró dos capítulos completos a los posibles beneficiosos para el clima de la IA en su vertiente más tradicional (el «machine learning»), diferenciaba entre afirmaciones basadas en publicaciones académicas y afirmaciones carentes de pruebas en el plano científico. En el caso de los informes corporativos de Google y Microsoft la mayor parte de afirmaciones carecían de pruebas.

Publicada durante la Cumbre sobre el Impacto de la IA que tiene lugar esta semana en Nueva Delhi (India), la investigación concluye que la industria tecnológica está presentando de forma engañosa los supuestos beneficios de la IA para el cambio climático al mezclar de manera deliberada (y con intereses espurios) diferentes tipos de inteligencia artificial.

Y es que, si bien el «machine learning» (que alude a los modelos de IA de la vieja escuela) puede tener en efecto un impacto positivo en el medio ambiente, la IA generativa y los modelos de lenguaje grande (LLM) tienen, por el contrario, consecuencias perversas sobre el planeta al consumir muchos recursos energéticos.

Además, ni siquiera las afirmaciones sobre el impacto balsámico de la IA en su vertiente más tradicional en el cambio climático están basadas en pruebas suficientemente sólidas. Sólo el 26% de las afirmaciones colocadas bajo la lupa por el informe citaban informes académicos, mientras que el 36% no echaba raíces en ningún tipo de prueba.

En abril del año pasado Google aseguró, por ejemplo, que la IA podía traducirse en una mengua de entre el 5% y el 10% de las emisiones globales de efecto invernadero para 2030. Y la investigación publicada ahora en el marco de la Cumbre sobre el Impacto de la IA determina que esa afirmación procede en realidad de una entrada publicada por la consultora BCG en su blog corporativo en 2021 (cuando no se había producido aún el «boom» de la IA generativa).

Aunque a día de hoy los centros de datos consagrados a la IA generativa consumen sólo el 1% de la electricidad a escala global, en Estados Unidos esta proporción podría dispararse hasta el 8,6% en 2035.



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