La inteligencia artificial (IA), que ha colonizado ya casi todas las facetas de nuestras vidas, terminará adosándose con más aún fuerza a nuestros hábitos y costumbres en los meses venideros. Y lo que salió inicialmente del cascarón como un mero experimento terminará convirtiéndose en la nueva espina dorsal de la economía digital.

En su informe «TMT Predictions 2026″ Deloitte analiza la forma en que la ubicua IA está cambiado de manera absolutamente radical la manera en la que nos aprovisionamos de información y está contribuyendo igualmente a la inauguración de nuevos formatos de medios.

Estas son algunas de las predicciones (directamente emparentadas con la IA) que se abren paso en el estudio de Deloitte:

1. La IA desempeñará un rol absolutamente central en la creación de valor digital

De acuerdo con Deloitte, la IA está abriéndose paso con inusitada fuerza en prácticamente todas las áreas de industria de la tecnología y de los medios (desde la forma en que se usan los medios a la entrada en escena de nuevo modelos de negocio, pasando por decisiones relativas a infraestructuras tecnológicas).

Y aunque la IA estaba a priori centrada en aplicaciones individuales más o menos espectaculares, la tecnología de moda está evolucionando para mutar en un sistema mucho más vasto, general y profundo y diseñado específicamente para integrarse de manera escalable en estructuras ya existentes.

Para las compañías esta nueva realidad significa que la competitividad estará en menor medida a merced de tecnologías individuales y pasará sobre todo y ante todo por la capacidad de imbricar la IA de manera permanente y confiable en sistemas ya existentes.

2. La búsqueda de información está gobernada cada vez más por la automatización

Los resúmenes generados con IA, que ya están imbricados en el que sin lugar a dudas el buscador más usado en todo el mundo (Google), ganarán aún más protagonismo en 2026. Y en los países industrializados casi una tercera parte de los adultos serán confrontados en su día a día con tales resúmenes.

Ello cambiará lógicamente la manera de acceder a la información. Y en lugar de buscar y contrastar múltiples fuentes, los usuarios apalancarán pertinazmente la mirada en resúmenes generados con IA, lo cual dará las a la eficiencia, pero pondrá también en primer plano el «fact-checking» y la denominada alfabetización mediática (que podría terminar marchitándose).

3. IA agéntica: de la asistencia a la autonomía

La IA agéntica sirve para mucho más que para generar contenido (y poco más) y puede ejecutar tareas y tomar decisiones de manera autónoma. El cambio de modelo (absolutamente revolucionario) que trae bajo el brazo la IA agéntica no pasará en modo alguno desapercibido para las empresas. Al fin y al cabo, el 75% de las compañías invertirá en sistemas de IA agéntica en 2026.

Si la IA agéntica se implementa de manera exitosa, este mercado (todavía incipiente) podría alcanzar un valor de 45.000 millones de dólares en 2030. No obstante, la IA agéntica podría toparse también con algunos palos en las ruedas y su adopción podría terminar ralentizándose por la ausencia de gobernanza y por el déficit de responsabilidades totalmente claras.

4. La IA propiciará la inversión de miles de millones de dólares en infraestructuras

El progreso tecnológico solapado a la IA tiene también una vertiente 100% material. Y ello significa que el poder de computación, los chips y la energía están convirtiéndose en valiosos recursos estratégicos. Deloitte profetiza que en 2026 habrá en todo el mundo una inversión global de casi 100.000 millones de dólares en infraestructuras soberanas de IA.

Europa en particular está intensificando sus esfuerzos para reducir su dependencia de las infraestructuras tecnológicas «made in USA» y recuperar así el control sobre sistemas digitales de naturaleza crítica. No en vano, en las infraestructuras y en las cadenas actuales de suministro son cada vez más evidentes las debilidades y ello está provocando que las soluciones tecnológicas soberanas cobren cada vez más protagonismo.

5. Nuevos formatos, usos y formas de monetización en la industria mediática

Al igual que la industria tecnológica, el ramo de los medios está afrontando también un importantísimo cambio estructural. Por lo pronto los pódcast en formato vídeo están convirtiéndose en un soporte publicitario cada vez más relevante. Los ingresos publicitarios generados por este formato protagonizarán un brinco del 20% hasta alcanzar los 5.000 millones de dólares en 2026.

De manera similar, los «microdramas» están igualmente en la cresta de la ola y en 2026 este pujante formato (pensado para ser consumido principalmente en el móvil) llegará a más de 500 millones de espectadores en todo el mundo. Además, los ingresos generados por los «microdramas» se duplicarán previsiblemente un lapso de apenas un año.

Conviene además hacer notar que los vídeos generados con IA alcanzarán casi con toda seguridad el estatus de «mainstream» en 2026 y su creciente popularidad planteará preguntas directamente relacionadas con la autenticidad, la regulación y la confianza.

Los nuevos desarrollos que se ciernen en el horizonte de la industria mediática forzarán además a las empresas que se desenvuelven en este ámbito de actividad a redefinir sus estrategias de «storytelling» y distribución. Y muchos medios forjarán colaboraciones con creadores de contenidos para tratar de mantener su relevancia y su alcance entre el público más joven.



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