“Es muy importante indicar que la cooperación eficaz, de conformidad con lo que dispone el artículo 491 y el artículo 494 del Código Orgánico Integral Penal, es secreta. Es decir, yo no puedo pronunciarme ante aquello. Y la norma dice literalmente ‘secreta’. Sí, reservada”.
Esta fue la respuesta que el fiscal general encargado, Carlos Alarcón, dio la mañana de este viernes, 16 de enero, ante la pregunta hecha en una entrevista en Radio Democracia sobre la supuesta entrega de pruebas e información que vincularían a políticos con actos de corrupción en el sistema de justicia hecha por el expresidente del Consejo de la Judicatura (CJ) y exjuez de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) sentenciado en los casos Metástasis, Pantalla e Independencia Judicial, Wilman Terán.
Esa información publicada por varios portales tomó fuerza una vez que Terán o alias Diablo, como se lo conoce en el expediente de Metástasis, fue traído a Quito, a la Cárcel 4, el 9 de enero pasado. El objetivo del traslado era permitir que se prepare para la audiencia de apelación en el caso Independencia Judicial, proceso en el que recibió en primera instancia una pena agravada de nueve años y cuatro meses de prisión por el delito de obstrucción de la justicia.
Alias Diablo lleva su propia defensa legal y se le permitió que esté en la capital mientras se desarrolle la diligencia, la cual finalmente no se dio este viernes, 16 de enero, debido a un cirugía ocular a la que se sometió uno de los ocho procesados, que de momento apeló la sentencia de 2024.
Wilman Terán llegó a la capital ecuatoriana desde la Cárcel del Encuentro, ubicada en la provincia de Santa Elena. Hasta ese nuevo Centro de Privación de la Libertad llegó el extitular del órgano de administración, gobierno, vigilancia y disciplina de la Función Judicial el 12 de noviembre pasado. Un informe de seguridad le sirvió al Servicio Nacional de Atención a Personas Privadas de la Libertad (SNAI) para decidir el traslado de noviembre pasado desde la Cárcel 4 hasta la Cárcel del Encuentro.
“Usted me dice que ha entregado pruebas. Yo quiero pensar que es a algunas circunstancias que están circulando en redes sociales, que es la cooperación eficaz. No sé si es que es a lo que se refiere”, indicó Alarcón antes de hablar de la reserva que existe dentro de esta herramienta jurídica que está en manos de la Fiscalía.
Inmediatamente, el entrevistador le consultó si Terán ha pedido o no cooperación eficaz. La respuesta del fiscal general encargado fue: “No me puedo pronunciar, porque es secreta la cooperación eficaz”.
El pasado miércoles, 14 de enero, la Fiscalía en su cuenta institucional de la red social X publicó un comunicado en la misma línea de lo dicho por el fiscal Alarcón. Se recordó a la opinión pública que la cooperación eficaz es de carácter reservado y constituye una herramienta jurídica fundamental dentro del sistema penal para la investigación y persecución de delitos de alta complejidad.
“Es una figura de carácter reservado, (…) y permite a la Fiscalía llegar a acuerdos con personas procesadas o investigadas que deciden colaborar de manera voluntaria y comprobable con la justicia, aportando información relevante, veraz y oportuna, que contribuya al esclarecimiento de los hechos, la identificación de otros responsables y el desmantelamiento de estructuras criminales. Cabe destacar que se aplica bajo estrictos controles jurisdiccionales que garantizan la observancia de los derechos de las víctimas, el principio de proporcionalidad, la motivación de las decisiones y la debida valoración de la información aportada. Es decir, no aplica impunidad”, se indicó en el comunicado público.
Luego de su traslado a la Cárcel del Encuentro, Wilman Terán ha intentado, mediante acciones constitucionales de habeas corpus presentadas en Guayaquil, Santa Elena y Quito, ser nuevamente traído a la Cárcel 4. No solo alega que se ha incumplido la decisión de un tribunal que le definió que retorne a la Cárcel 4 y que se le brinden facilidades para ejercer su derecho a la defensa, sino que también afirma que ha sido víctima de tratos crueles e inhumanos y que las condiciones de “aislamiento funcional” en las que se encuentra tampoco le han permitido acceder a abogados o expedientes de los cuatro casos en los que ha sido sentenciado (3) y espera una decisión (caso Vidrio Libre).
En agosto de 2024, las juezas de la CNJ Emma Tapia y Katerine Muñoz aceptaron la apelación hecha por Wilman Terán a la negativa del habeas corpus resuelta por otro tribunal de la Corte Nacional. Con ello, alias Diablo consiguió su traslado desde la cárcel de máxima seguridad La Roca, de Guayaquil, hasta la Cárcel 4. Del tribunal de apelación del habeas corpus, solo el juez Alejandro Arteaga votó en contra.
Tanto Tapia como Muñoz aceptaron el habeas corpus, pues consideraron que Terán demostró que “en la cárcel La Roca ha recibido tratos crueles, inhumanos y degradantes”. En su resolución, las magistradas le dieron un plazo al SNAI para que cumpla con el traslado del expresidente de la Judicatura y ordenaron que “se garantice el acceso a diferentes equipos electrónicos y demás herramientas de trabajo útiles para que pueda ejercer plenamente su defensa, por un tiempo de, al menos, ocho horas diarias, en espacios adecuados con conexión a Internet, con las limitaciones del caso; luz eléctrica”.
La resolución incluyó la disposición para que se permitieran las visitas de los abogados patrocinadores de alias Diablo “en la privacidad que se requiere, sin restricción alguna de horarios ni tiempos de visita, sin necesidad de agenda previa”. Terán permaneció en la Cárcel 4 por cerca de trece meses hasta que fue llevado a la Cárcel del Encuentro.
Actualmente, los reclamos de Terán persisten. Afirma que desde hace 56 días está sometido a tratos crueles e inhumanos, a luz artificial permanente y ruidos ensordecedores durante dieciséis horas diarias. Entre sus denuncias constan el rapado forzoso de su cabello, la falta de agua para consumo y la vigilancia extrema mediante cámaras incluso en “momentos de intimidad biológica”.
Alias Diablo en su apleación al traslado a la Cárcel del Encuentro anotó que las declaraciones del ministro de Gobierno, John Reimberg, sobre prohibición de visitas, rapado obligatorio, custodia militar, incomunicación y restricción total del contacto abogado-privado de la libertad, así como las condiciones impuestas en el Encuentro, no solo vulneran los derechos a la seguridad jurídica, identidad, integridad personal, vida privada y defensa, sino que configuran formas de aislamiento, trato cruel, inhumano y degradante, e incluso tortura en los términos de los instrumentos internacionales.
Respecto al “rapado forzoso del cabello”, Terán lo catalogó como acción que vulnera los artículos 51 y 66.3 de la Constitución, el artículo 2 de la Convención Interamericana para Prevenir y Sancionar la Tortura y el artículo 5 de la Convención Americana sobre Derechos Humanos.
“Implica una forma de marcaje y estigmatización, dirigida únicamente a personas privadas de libertad del centro de máxima seguridad El Encuentro, mas no a privados de la libertad de otros centros, lo que conlleva un rasgo de discriminación y una regresión en los estándares de derechos humanos. El rapado forzoso funciona como una señal de peligrosidad extrema, que se proyectará incluso cuando la persona recupere su libertad, constituyendo una forma de violencia simbólica y psicológica”, concluyó.
Como parte del expediente que mantiene Wilman Terán en el sistema penitenciario existe un informe médico-psiquiátrico del 14 de enero último, el cual fue emitido por el Hospital Pablo Arturo Suárez, de Quito, y en el que se revelaría un estado “grave del paciente”. El diagnóstico medicolegal señalaría que alias Diablo mantiene un “episodio depresivo grave con síntomas psicóticos”.
“Nos comenta que, a raíz de cambios de instituciones de rehabilitación, desde el 12 de noviembre de 2025, comenzó a sentirse triste. Nos dice que se siente fuera de su dimensión y que está esforzándose para regresar a ella. Esto ha empeorado, según describe, desde el 4 de diciembre de 2025, que esa sintomatología depresiva se ha incrementado por situaciones que le ha tocado afrontar. Incluso, ha estado escuchando desde el interior de su cuerpo dos voces que alternan, una de mujer y otra de hombre, que no sabe precisar quiénes son; que le dicen: ‘Camina, tranquilo; tú vales, dócil’, lo que le genera cierta angustia por momentos, sin llegar al pánico”, explica el informe médico respecto a Terán. (I)

































