Gasolinera de Repsol en Hospitalet de Llobregat, Barcelona.

El conflicto en Oriente Próximo ha desatado el precio del petróleo, como ya pasó con la invasión de Ucrania, y, aunque tenemos un vicepresidente primero y ministro de Economía diferente (Carlos Cuerpo ha sustituido a Nadia Calviño), vuelven las mismas recetas ideológicas: un impuesto especial a las energéticas. De los bancos aún no han dicho nada, porque sigue vigente una tasa especial y el BCE ha aplazado la subida de los tipos de interés hasta junio, en espera de que antes acabe la guerra y comience la retirada de la marea inflacionista.

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