Juan Flames (Valencia, 1975) cambió hace poco más de un año el trabajo en banca de inversión en la City londinense por el puesto de primer ejecutivo en BME, la sociedad rectora de las Bolsas españolas y los mercados de renta fija y derivados –propiedad del grupo suizo SIX–, que participa esta semana en el foro Spain Investors Day. Un giro tanto para un directivo poco acostumbrado a los focos como para un mercado que, hasta el momento, siempre había tenido a los mandos a alguien de la casa. Ex vicepresidente de Mercados de Capitales de Barclays Bank Europe, pasó 15 años en el grupo británico, después de trabajar en Goldman Sachs. Más de dos décadas en Londres han marcado a las claras el perfil de Flames, cómodo a su vez con ese poso british. Recibe a este periódico tras cerrar un año histórico para la Bolsa española, pero su foco está en otro lado: en que el inversor minorista español vuelva al parqué, como en los años 90, y de su mano lleguen, también, más empresas y el país pueda movilizar capital. Aboga abiertamente por una cuenta de ahorro que simplifique e incentive la inversión productiva, al tiempo que hace bandera de la educación financiera.

Pregunta. El Ibex está en esta en máximos históricos y ha cerrado el mejor año desde 1993. Usted ha dicho que hay que volver a colocar a la Bolsa en el centro de la economía española. ¿Cuál es el diagnóstico de la situación ahora mismo?

Respuesta. 2025 ha sido un año muy bueno, estamos en máximos históricos en la Bolsa española, tras lograr una revalorización superior a la de cualquiera de los índices del Viejo Continente. Pero tenemos camino por recorrer. No sólo España; Europa tiene unas necesidades de financiación, de transición energética, de digitalización de la economía y también de defensa. Los balances de los bancos no son suficientes. Los de los gobiernos también están limitados. Necesariamente, la respuesta pasa por captar el ahorro privado y ponerlo a funcionar a través de los mercados de capitales.

P. El Gobierno acaba de someter a consulta la creación de la cuenta única de inversión. Teniendo en cuenta que en España hay un billón de euros en depósitos, ¿esta iniciativa podría incentivar a las familias a destinar su ahorro al mercado?

R. Sin duda. Es positivo que se avance hacia la creación de una cuenta única de inversión. Hay que traer de vuelta al minorista a la Bolsa. En el proceso de privatizaciones que ocurrió en los años 90, el 38% de ese capital fue financiado por el minorista. En Suecia, con siete millones de habitantes, hay cuatro millones de personas con inversiones en renta variable, y el país ha registrado más salidas a Bolsa que el conjunto de la UE. El modelo es una cuenta de ahorro que tributa de forma muy sencilla: las ganancias de capital dentro de dicha cuenta están exentas. Eso, junto con la educación financiera, hace que haya mucha más demanda de capital. También hay que trabajar en la oferta y eso es algo que hemos hecho con BME Easy Access, un nuevo segmento que permite disociar el momento en el que registras un folleto de salida a Bolsa del momento en el que tienes que ir al mercado.

P. La parte más complicada es la fiscal. ¿Han hablado con Hacienda en este sentido?

R. Estamos en diálogo constante con los reguladores para tratar de implementar la hoja de ruta. La OCDE sacó un informe sobre cómo fortalecer los mercados de capitales españoles, y una de las iniciativas estrella es la cuenta de ahorros. Esperamos que, tanto en España como en Europa, vea la luz y dé sus frutos.

P. Pero la fiscalidad no es competencia europea, sino de los estados. ¿Son optimistas?

R. Yo siempre veo la botella medio llena. Creo que Europa se ha dado cuenta de las necesidades que teníamos en la transición energética, la digitalización de la economía y la defensa, de que es necesario dar una solución a través de los mercados de capitales. Y la forma más eficiente de fomentar la demanda es a través de la cuenta de ahorros. Obviamente, la fiscalidad depende de la soberanía nacional; queda abierta la fórmula de implementación para que cada país adopte una fiscalidad sencilla y la que sea más competitiva.

P. El inversor minorista ya no participa tanto en la Bolsa. ¿Por qué es así?

R. La regulación no ayudó, al hacer más complicada la participación del minorista. Y hubo algunas transacciones que no fueron del todo bien y por eso muchos de los intermediarios financieros dejaron de promover la participación del minorista. Pero no hay ninguna restricción para que el minorista no pueda participar en procesos de salidas a Bolsa, y abogamos para que así sea, tal y como ocurrió en los 90.

P. Muchas empresas han optado por vender al capital riesgo en lugar de hacer una colocación en el mercado.

R. Sí, así es. Yo diría dos cosas; una, el capital riesgo también necesita un mercado público viable, porque el plazo medio de tenencia de esos activos dentro de sus fondos es temporal. Y dos, los requisitos financieros que te exige una salida a Bolsa no son muy distintos de lo que es obtener capital a través del private equity. Nuestro trabajo consiste en seguir haciendo el mercado competitivo, y facilitando esos procesos para que haya más empresas que se animen. BME Easy Access es un grandísimo ejemplo de ello y ha tenido una muy buena acogida tanto para clientes corporativos como capital riesgo o intermediarios financieros. Esperamos que haya más empresas que se animen a salir a Bolsa y que lo elijan.

P. En 2025 hemos visto tres salidas al mercado principal, ¿2026 va a estar por encima?

R. No hacemos pronósticos a futuro. Lo que se diría es que BME, junto con el grupo Six, ha sido la Bolsa europea que más capital ha levantado. Esperamos que continúe lo largo de 2026. Los fundamentales siguen estando ahí, la macro en este país ayuda, valoraciones son interesantes….

P. El capital riesgo necesita también dar salida a las inversiones. ¿Esperan en los próximos años plazo ver menos exclusiones y más colocaciones, a medida que vencen los plazos de inversión?

R. Sin duda. Si miras las salidas a Bolsa, de las tres grandes que ha habido en España dos pertenecen al sector. Y este fenómeno no solo es español, es europeo. Esperamos que haya muchas más salidas a Bolsa que exclusiones.

P. BME compite con otras plataformas tanto en intermediación como en las salidas a Bolsa; hay empresas españolas que optan por otros mercados. Por un lado parece que vamos hacia una necesidad de concentración de los mercados, pero mientras en paralelo hay una cierta fragmentación. ¿Cómo se conjuga esto?

R. La competencia es buena, nos hace mejores, nos hace dar mejor servicio a nuestros clientes y le damos la bienvenida, y no voy a entrar a juzgar sobre qué grupo lo hace mejor o peor. Pero la fragmentación en el mercado secundario es muy importante; necesitamos que sea profundo y líquido para apoyar a un mercado primario fuerte, y con el cambio regulatorio se ha fragmentado mucho la liquidez. El mercado secundario ya no solo desde el punto de vista geográfico, sino también en términos de distintos actores.

P. Esta fragmentación no tiene el mismo efecto para todas las compañías. Un peso pesado en el Ibex va a seguir siendo líquido, pero para empresas medianas es un problema.

R. Es muy importante, tanto para las empresas grandes como para, qué duda cabe, las empresas de crecimiento. Pero la regulación hizo que proliferara esto… Han sacado recientemente de la Unión Europea propuestas donde hay una parte muy importante sobre cómo lidiar con la fragmentación. Y en eso estamos trabajando. Además de hacer nuestro trabajo de ser más competitivos y ofrecer mejor ejecución en la cadena de valor a nuestros clientes.

P. BME es parte del grupo Six, que ha puesto en marcha una iniciativa para unir los procesos de contratación de las Bolsas suiza, española y de la plataforma alternativa británica Aquis. ¿Qué podemos esperar de esta integración?

R. Hará más fácil la ejecución y que los clientes tengan más capacidad de acceso a todos los mercados de la UE a través de nuestra tecnología. Pensamos que eso va a ser muy bueno. Al mismo tiempo, formamos parte del grupo Six, estamos tratando de generar sinergias y utilizar la misma tecnología y las mismas capacidades. Otro ejemplo es la unificación de las cámaras de compensación, tanto la suiza como la española, con una única cámara que tendrá su base aquí en Madrid.

P. La integración de BME incluyó compromisos por parte para mantener en España negocio, infraestructura y personal. Algunos de esos compromisos ya han vencido… ¿Tenemos que estar preocupados en España?

R. En absoluto. La compra reciente de Aquis nos da una cuota de mercado del 15% en la Unión Europea, presente en 16 mercados. BME contribuye de forma muy significativa al grupo y al mismo tiempo se beneficia de formar parte de uno de los grupos más grandes de la Unión Europea. ¿Preocupación? En ningún caso. Más bien es una grandísima oportunidad.

P. Bruselas propone que la vigilancia de las infraestructuras de mercado se lleve a cabo desde la ESMA. ¿Cómo se ve esto desde un operador como BME y cómo se valora la tendencia de unificar la supervisión? El informe de Draghi propugnaba que las grandes cotizadas tuvieran un supervisor unificado.

R. Estamos totalmente a favor de las iniciativas sobre la unión de ahorro e inversiones que permitan lidiar con esa fragmentación de los mercados. Entre ellas está unificar criterios y requisitos de supervisión, y debiéramos tener la misma respuesta en los 27 estados. Tenemos que asegurarnos también que según se van haciendo cambios no perdemos agilidad ni eficiencia y que los supervisores locales siguen teniendo un papel extremadamente importante.

P. Tras el caso de Ferrovial, ¿hay empresas que hayan mostrado su interés por pasar a cotizar en Wall Street?

R. Estamos a favor de la competencia, y las empresas son libres de decidir dónde quieren cotizar. Nuestro trabajo consiste en hacer más atractivo el listarse aquí, flexibilizar la oferta para que no tengan que plantearse el irse a Estados Unidos o no.

P. ¿Sería ahora más fácil ahora combinar la negociación en Estados Unidos con España?

R. Sí, no habría ninguna restricción.

P. ¿Los nuevos minoristas que se incorporan al mercado buscan más adrenalina que buscaban antes?

R. Es bueno tener más participantes en el mercado, la digitalización y las plataformas digitales ayudan a que a que el acceso a que eso ocurra es importante combinarlo con educación financiera. Sí que es verdad que ha habido mucho inversor en temas de criptomonedas y demás, y nosotros nos tomamos muy en serio nuestra labor de educación financiera… Lo que decía antes: incentivos fiscales para que haya más jugadores en el mercado junto con educación financiera para que sepan a lo que están jugando.

R. Ha comentado antes que lleva muchos años en esto de los mercados. ¿Estamos en una burbuja de la IA?

R. Es verdad que hay mucha inversión en capital. Pero luego, si miras al ahorro que puede generar la IA al conjunto de la sociedad, pues es muy significativo. Entonces, si dices esta es la inversión y este es el retorno, los números puede que sí que salgan. Ahora, que una inversión específica que vaya a una tecnología que luego no acabe siendo tecnología puntera…

R. Como alguien que ha vivido muchos años en Londres, ¿a qué obedecen las diferencias en cultura financiera y de inversión? Nos obsesiona mucho la vivienda, ¿es algo cultural, tiene que ver con el sistema educativo?

R. España ya está cambiando, y se nota en los jóvenes. Invierten, cogen parte de sus ahorros todos los meses y los invierten en el mercado. Es verdad, España es un país que tenía o ha tenido una tradición de inversión muy centrada en inmobiliario, pero esa tendencia también está cambiando.



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