Indra está sufriendo una fuerte caída en Bolsa de un 13,65% en solo dos días ante la expectativa de que se produzca un relevo en la presidencia de la compañía. La bajada bursátil no es baladí, ya que se produce con un volumen de negociación inusualmente elevado, el triple que la media. En este contexto, el Gobierno ha dado un paso más para forzar un cambio al frente de la empresa de defensa y tecnología. El movimiento se produce mientras la compañía sigue trabajando en la fusión o compra de Escribano Mechanical & Engineering (EM&E), compañía propiedad del actual presidente ejecutivo de Indra, Ángel Escribano, a su vez tenedor junto con su hermano Javier del 14,3% del accionariado de la empresa del Ibex 35.

Fuentes al tanto de la situación actual señalan que el Ejecutivo, que controla la multinacional con el 28% de las acciones a través de la SEPI, está sondeando la posibilidad de relevar a su presidente. Fuentes cercanas al Ejecutivo apuntan que su apoyo a la operación entre Indra y Escribano se ha ido enfriando por observar un conflicto de interés. Un portavoz gubernamental declinó comentar la información.

Aunque la decisión aún no está tomada y hay división entre diferentes actores concernidos, La Moncloa ya estaría pensando en un sustituto para el puesto. En este sentido, y siempre según las mismas fuentes, se especula con la posibilidad de que la presidencia se le ofrezca a Raül Blanco, expresidente de Renfe y ex secretario general de Industria, que actualmente es un alto directivo de SAPA, a su vez un accionista relevante de Indra con el 7,94% del capital social.

Indra había sido en 2025 el valor más alcista de los 35 del Ibex, con una subida del 184%, ante el fuerte crecimiento de la tecnológica en el negocio militar, en auge ante los planes europeos de rearme y las perspectivas de una integración con Escribano, en busca de la creación del llamado campeón nacional de la defensa. Indra ha sido, junto con Airbus y Navantia, uno de los principales adjudicatarios de los Programas Especiales de Modernización (PEM) que canalizan la inversión del Estado en defensa y seguridad. Desde los 54,2 euros que valía el lunes, la acción cayó hasta el 46,8 al cierre del miércoles.

La operación empezó a abordarse ya en 2024. El consejero delegado de la compañía, José Vicente de los Mozos, se planteó ya entonces explorar la compra de EM&E con el afán de convertir a Indra en un campeón nacional de defensa que pueda competir con los grandes del sector, como Rheinmetall y Leonardo, para lo que cree necesario ganar capacidades y tamaño.

La operación contaba con el apoyo desde el inicio de la SEPI, el primer accionista de la empresa. Sin embargo, algunos otros accionistas mostraron dudas, para lo que se estableció una comisión de independientes ad hoc que estudiara dicha compra. En este sentido, tanto Ángel como Javier Escribano quedaron completamente al margen de las deliberaciones en el seno de Indra, pero las dudas no han desaparecido pese a que antes de final de año el consejo de administración autorizó que se abordaran los pasos necesarios para la compra.

El pasado jueves, en el último consejo celebrado por Indra, la compañía aprobó que se estudiaran ya las distintas vías para la adquisición, ya que aún no se ha decidido la estructura. En este sentido, se autorizó a De los Mozos a iniciar conversaciones con EM&M para plantear las diferentes fórmulas de la operación. No está claro si es más idóneo una fusión, una compra u otra opción financiera. El fondo Amber, cuarto mayor accionista de Indra con un 7,24% (y primer accionista de Prisa, editor de EL PAÍS y CincoDías) se pronunció a favor de seguir adelante con la fusión.

Este mismo martes, la compañía se desplomaba en Bolsa más del 8% ante las informaciones de que la SEPI quería paralizar la unión con Escribano. Según publicó El Confidencial, la presidente del brazo inversor del Estado, Belén Gualda, llamó al consejero delegado de Indra para que frenara los nuevos pasos que se pretendían tomar. Este martes, el propio De los Mozos señalaba que si Escribano no fuera presidente de Indra, la operación con EM&E “ya estaría hecha”. Entre las opciones que maneja el consejo de administración, también se contemplaba que Escribano diera un paso a un lado. Desde el entorno del presidente niegan dicha petición de apartarse. La Moncloa, según algunas fuentes, acogió además con disgusto la salida de Carmen Pérez de la compañía, donde era directora de comunicación, la semana pasada.

Cabe destacar que entre los accionistas de Indra, la presencia de SAPA tiene su peso específico. La firma vasca de defensa es un socio estratégico de General Dynamics en EE UU. Esta multinacional estadounidense, asesorada para su actividad en España por el exjefe de gabinete de Moncloa, Iván Redondo, es la dueña de Santa Bárbara Sistemas (SBS). En las últimas semanas, SBS ha planteado una demanda para que se paralicen los créditos que el Ministerio de Defensa ha concedido a Indra para desarrollar diversos programas de modernización del Ejército español.

El propio Ángel Escribano admitió en el Congreso de los Diputados en marzo de 2025 que Indra intentó hacerse con Santa Bárbara, a la que acusó de falta de inversión desde su privatización a principio de siglo. General Dynamics rechazó la venta a Indra de la compañía. Santa Bárbara e Indra son competidores del mismo sector de defensa en auge por el rearme de los distintos países miembros de la OTAN. Pero también comparten proyectos, como los tanques 8×8 Dragón para el Ejército de tierra español. Unos vehículos blindados que provocaron la queja de la ministra de Defensa, Margarita Robles, por los retrasos en las entregas, aunque ese conflicto se consideraba resuelto.



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