Los perfiles que mueven los hilos en todo el globo se han dado cita en el 56ª Foro de Davos (Foro Económico Mundial, conocido como WEF por sus siglas en inglés), que se está celebrando en esta ciudad Suiza entre el 19 y el 23 de enero. Portavoces de grandes compañías y de diversos países se congregan en esta cumbre internacional que recoge avances tecnológicos, debates económicos y reproches políticos.
Uno de los grandes temas sobre la mesa de debate este año han sido las «Big Tech». Resulta relevante que en un ecosistema en el que las gigantes tecnológicas amasan grandes fortunas y se llevan buena parte de la inversión publicitaria, se analicen sus ambiciones y estrategias. Todo ello ya que buena parte de las plataformas de redes sociales y de las firmas dedicadas al desarrollo de la inteligencia artificial son las que mayor financiación están disponen para marcar a su antojo el rumbo mundial.
La lucha por la liderar la tecnología
Del mismo modo que el siglo pasado la geopolítica en el ámbito de la innovación se rigió por la carrera espacial y por el desarrollo de la fuerza nuclear, el foco de esta centuria son la inteligencia artificial y los semiconductores.
En plena «guerra» por el liderazgo tecnológico, en la que Estados Unidos busca mantener la delantera frente a otros competidores —especialmente asiáticos—, hay un ejemplo que resume bien esta pugna. El debate en torno a la venta de chips avanzados a China pone de relieve este desequilibrio: Dario Amodei, CEO y cofundador de Anthropic, advirtió que «no vender chips a China es una de las cosas más importantes que podemos hacer para asegurarnos de que tenemos tiempo para gestionar esto”, como cita Euronews, subrayando el papel estratégico de compañías como Nvidia y el control estadounidense sobre la infraestructura clave de la inteligencia artificial.
Europa, encadenada tecnológicamente
En este contexto, Europa aparece como actor dependiente, sin capacidad comparable para influir en el suministro de chips, en infraestructuras en la nube, ni en la gobernanza global de la IA, mientras las decisiones que marcarán el futuro de la tecnología —y del empleo— se toman principalmente al otro lado del Atlántico. Resulta relevante que Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud controlan alrededor del 70% del mercado europeo, mientras que los proveedores europeos de servicios en la nube solo tienen el 15%.
Respecto a este tema, Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, ha subrayado en Davos la «imperativa estructural» de construir una mayor independencia tecnológica posible capaz de salir adelante en situaciones de crisis, pero ha admitido que no es realista pretender una autonomía total.
El presidente de Telefónica, Marc Murtra, defendió en una mesa redonda la urgencia de que Europa impulse el desarrollo de sus propias herramientas como condición indispensable para reforzar su soberanía estratégica en un contexto geopolítico multipolar. Para Murtra una de las prioridades es la ciberseguridad, un «desafío integral» para operadores como Telefónica, responsables de proteger a más de 350 millones de clientes. El directivo reconoció el doble filo de la inteligencia artificial, que amplía tanto las capacidades de los ciberdelincuentes como las herramientas de defensa.
Inteligencia artificial: una palanca económica, pero también de posible desigualdad
Inteligencia artificial podría ser uno de los conceptos que más atención ha atraído en la conversación social y profesional los últimos años, por lo que no es de extrañar que muchos expertos lo estén poniendo sobre la mesa en Davos. Un informe emitido por la organización del World Economic Forum estima inversiones de hasta 1,5 billones de dólares anuales en aplicaciones de IA y 400.000 millones en infraestructura para 2030, con impacto directo en sectores como salud y educación.
«Estamos en una época exponencial y el mundo está cambiando», aseguró Daniel Newman, director ejecutivo de la consultora Futurum Group, «este es el gigaciclo tecnológico más rápido de la historia», añadió, según recoge el New York Times.
Los riesgos y ventajas de la IA
Satya Nadella, CEO de Microsoft, consideró a la IA «útil» y defendió fervientemente que es crucial aumentar la inversión; una idea con la que coincide Jensen Huang, director ejecutivo de NVIDIA: «Todos los países deberían tratar la IA como la electricidad o las carreteras. Deberían tener la IA como parte de su infraestructura«, aseguró, según recoge Impacto Tic. En esta misma línea, Von der Leyen, ha advertido sobre la necesidad de mantener la coordinación para evitar un despliegue desigual entre regiones, un punto que también señaló Nadella.
El directivo de Microsoft ha comparado en Davos este cambio estructural profundo con un «tsunami» de productividad que exige gestionar la transición. A ello se suman desafíos geopolíticos y éticos: desde las restricciones al comercio de chips, hasta el aumento de ciberamenazas y desinformación. De hecho, el WEF sitúa entre los principales riesgos globales para los próximos diez años las consecuencias adversas de la IA. También supone una preocupación para el Foro la equidad, que incluyó en el programa actividades para abordar «La IA inclusiva por diseño» para así frenar sesgos de género y brechas laborales,. Las mujeres se enfrentan a un mayor riesgo de automatización (hasta 30 % más en roles administrativos).

Las interferencias de la IA en el empleo
Por otra parte, el mercado laboral ha alcanzado cierto consenso sobre el impacto disruptivo de esta tecnología, que podría derribar una parte de las plantillas. Dario Amodei, CEO de Anthropic, alertó de que la IA «podría eliminar la mitad de todos los trabajos de entrada de primer nivel», empezando por empleos de programación y software, una afirmación que no solo él sostiene, sino que coincide con el temor generalizado de muchos directivos al despido que hace unos días este medio publicó, en base a un informe de Boston Consulting Group (BCG).
Por contra, el consejero delegado de DeepMind (Google), Demis Hassabis, se muestra más optimista y prevé la creación de nuevos empleos. En el caso de las nuevas generaciones, cree que se contratarán menos becarios en los próximos años, pero aconseja a los más jóvenes que, en vez de hacer prácticas, aprovechen ese tiempo para «dominar estas herramientas».
Entre los actores del tablero que mejor parados salen con la integración y desarrollo a gran escala de la IA se encuentran las Big Tech y las entidades destinadas a ciencia, tecnología, salud o educación, entre otros sectores.































