En el complejo tablero de las telecomunicaciones globales, las voces de los líderes europeos han comenzado a sonar con una sintonía sin precedentes. Las declaraciones de fin de año de Christel Heidemann, consejera delegada del grupo Orange, no solo han servido para celebrar los éxitos operativos de su compañía en Francia —como su 14º liderazgo consecutivo en calidad de red—, sino para apuntalar un discurso estratégico que parece coordinado desde las plantas nobles de las grandes operadoras del continente. Y es que Heidemann hace suyo el discurso de Marc Murtra, presidente de Telefónica, al señalar que la fragmentación del mercado europeo es el principal veneno para la soberanía digital de la Unión, que es preciso dejar de tener como única referencia al consumidor a la hora de legislar y que Europa debe fijarse en el modelo de China y de Estados Unidos de tres operadores fuertes.

Heidemann, en una entrevista con el canal Euronews, destaca que Orange ha superado los 10 millones de clientes de fibra en Francia, cubriendo el 93% de los hogares. Sin embargo, este éxito es agridulce. La directiva explicó que, a pesar de que el tráfico en las redes crece entre un 10% y un 30% anual impulsado por la IA y el vídeo, los ingresos están estancados en un mercado saturado.

Esta “paradoja del crecimiento sin rentabilidad” es el mismo tambor que Marc Murtra lleva meses golpeando en España. El presidente de Telefónica ha advertido repetidamente que Europa se encuentra ante su “momento Sputnik”, una referencia histórica al punto en que Estados Unidos se dio cuenta de su retraso tecnológico y reaccionó en la carrera espacial frente a la entonces Unión Soviética. Heidemann, en una línea idéntica, advirtió que el sector se ha convertido en un “mercado de crecimiento lento en volumen”, donde el coste de mantener la infraestructura frente a amenazas de ciberseguridad y eventos climáticos extremos sigue aumentando sin que el cliente pague más por ello.

Campeones nacionales

Uno de los puntos donde la convergencia entre Heidemann y Murtra es más evidente es en la defensa del modelo de limitar los operadores en cada país. Durante años, los reguladores de competencia en Bruselas han defendido que cuatro operadores en cada país garantizan precios bajos para el consumidor. Hoy, los líderes de Orange y Telefónica denuncian que ese dogma está matando la inversión.

Heidemann utiliza la misma comparativa demográfica y de mercado demoledora para ilustrar la debilidad de Europa que usa habitualmente Murtra. Mientras que en Estados Unidos existen tres grandes operadores nacionales que gestionan, de media, más de 100 millones de clientes cada uno, y en China el operador líder alcanza los 1.000 millones de usuarios, Europa es un mosaico fragmentado de 27 mercados nacionales.

“En promedio, en Europa, un solo operador tiene 5 millones de clientes”, lamenta la directiva. Esta falta de escala es crítica porque los costes fijos de mantenimiento y actualización de una red son masivos. “Cuantos más clientes móviles tengas, menor será el coste por cliente. Por eso vemos tanto intercambio de redes”, añadió. Para Heidemann, si Europa quiere competir tecnológicamente con las potencias globales, debe permitir que sus empresas ganen tamaño mediante fusiones y adquisiciones que superen las fronteras nacionales o que consoliden los mercados domésticos.

Ante las críticas que sugieren que una menor competencia (pasar de cuatro a tres operadores) derivaría en precios más altos y peor servicio, Heidemann fue tajante. Recordó el caso de España, donde la fusión entre Orange y MásMóvil creó un nuevo líder de mercado. “Explicamos a las autoridades de competencia que la dinámica del mercado es muy diferente a la de hace diez años. Tres actores compitiendo en un mercado plano son probablemente tan competitivos, si no más, que cuatro o cinco actores en un mercado que crece al 5%”, argumentó. Su tesis es que el enfoque regulatorio ha estado obsesionado exclusivamente con el precio para el consumidor, ignorando la capacidad de inversión de las empresas. “Hemos alcanzado el límite de mirar solo el precio. Necesitamos tener en cuenta la capacidad de las empresas para invertir en un mundo que se mueve muy rápido”, sentenció.

Este análisis conecta directamente con las tesis del presidente de Telefónica. Marc Murtra dijo algo muy parecido en octubre sobre el consumidor y los gigantes tecnológicos europeos que puedan competir con los gigantes de Estados Unidos y China. Pero esta vez fue un poco más lejos en su análisis y achacó la reticencia de las autoridades comunitarias a las fusiones por la interpretación de la regulación en función del impacto en el consumidor, por lo que abogó por un “ajuste” que permita revertir esta situación. “El motivo por el cual no ha habido una consolidación del sector en Europa es por la interpretación del impacto de la regulación para el consumidor. Abogamos por que haya un ajuste”, aseguró Murtra en su intervención en Los Desayunos del Ateneo de Madrid.

La CEO de Orange puso una cifra al desafío: 200.000 millones de euros. Esa es la brecha de inversión necesaria para que Europa cumpla sus objetivos de conectividad para 2030, un dinero que “no vendrá de los operadores” a menos que cambien las reglas del juego. Murtra ha ido un paso más allá en este punto, proponiendo lo que él denomina un “nuevo contrato social” con la Unión Europea. Su propuesta es sencilla pero ambiciosa: permitir la consolidación del sector —empezando por la “racionalidad intramercado” en cada país— a cambio de un compromiso masivo de inversión en tecnología y soberanía digital. Ambos directivos ven en el Digital Networks Act (DNA) la última oportunidad de Bruselas para modernizar una regulación que Heidemann califica de “anticuada”.

Heidemann y Murtra están liderando una ofensiva diplomática y empresarial para cambiar el rumbo de la política industrial europea. La situación actual en Francia, con la oferta por SFR, es la prueba de fuego de esta visión compartida. Para Murtra, el saneamiento de los mercados internos es el primer paso indispensable: “La consolidación debe ocurrir, pero debe empezar por cada país antes de una integración europea total”.

Heidemann terminó su intervención dejando claro que el diagnóstico es compartido. Europa ha priorizado durante 25 años el precio, mientras que EE UU y China han priorizado la tecnología. Si el continente quiere mantener su autonomía estratégica, el discurso de Murtra que Heidemann ha suscrito íntegramente aspira a convertirse en la nueva norma de Bruselas.



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