Hacienda vuelve a tropezar con la misma piedra, pero en un camino diferente. Este martes presentará la senda de estabilidad de las cuentas públicas al Congreso, consciente de que se dará de nuevo de bruces con la falta de apoyos políticos, como ha ocurrido los dos últimos años. Al rechazo ya asumido de PP y Vox se sumará, una vez más, el de Junts, abocando a otra votación a finales de mes. Para entonces, la intención del Ejecutivo es remitir a los diputados los mismos objetivos de déficit, según aseguran en el Ministerio de Hacienda. Y si el impasse siguiera, a la vuelta del verano endurecería los objetivos de cumplimiento fiscal y exigiría equilibrio presupuestario a las comunidades. La diferencia es que, para ese momento, la justicia europea ya se habrá pronunciado sobre la amnistía a los líderes independentistas y se habrá avanzado en la propuesta de reforma de la financiación autonómica, dos asuntos sensibles para la formación de Carles Puigdemont y que el Gobierno confía en que suavicen la relación con ese partido.

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