Ganó el año pasado el reconocimiento de Forbes como Best Content Creator. También logró varios premios en los GenZ Awards. Convirtió su inagotable fuente de creatividad en una marca, MilfShakes, con cuyos imprevisibles drops ha conseguido generar gran viralidad, alcance y relevancia, especialmente entre jóvenes. Ahora, Nil Ojeda, a sus 27 años, da forma a un nuevo proyecto, la agencia creativa Batido como manera de poner al servicio de marcas y artistas su profundo entendimiento de la cultura digital y de generar negocio con ello.
«Batido nace porque siento que tenemos una forma propia de mirar las ideas. Venimos de crear contenido, de probar cosas, de equivocarnos, de entender qué conecta y qué no», nos revela Nil Ojeda. Además de ser el fundador, cumple el rol de director creativo y está dispuesto a impulsar ideas variopintas tanto para campañas publicitarias como para proyectos culturales de todo tipo.
Batido: una agencia nativa cultural
Al timón de Batido, a Nil Ojeda le acompaña Toni Mostazo. Es un reconocido profesional especializado en influencer marketing que ha desarrollado su carrera en YouPlanet -una de las agencias de representación de creadores más importantes de España- y que se ha subido al barco como socio.
Mostazo, nos cuenta que «Batido puede aportar una mirada diferente. No porque vengamos a sustituir a nadie, sino porque combinamos dos cosas que no siempre conviven: la intuición cultural de alguien que ha construido audiencia desde dentro y la capacidad de convertir esa intuición en proyectos reales». Ojeda cuenta con una sólida comunidad. En YouTube -la plataforma que le vió nacer como creador en 2016 a sus 18 años-, en una década ha congregado a 4,8 millones de suscriptores. En TikTok, Instagram y Twitch atesora otro buen puñado de seguidores ávidos pendientes de sus publicaciones.
Ojeda lo tiene claro y busca empujar proyectos con personalidad: «No quiero que Batido sea una agencia que haga cualquier cosa. Quiero que sea un sitio donde entren ideas que nos apetezca defender, contar y enseñar».
Tanto para Nil como para Toni este era el momento idóneo para lanzar una agencia de estas características por vivir una coyuntura donde «cada vez hay más automatización, más contenido, más IA, más campañas que se producen casi en serie y más sensación de que todo puede hacerse más rápido, más barato y más replicable».
Pero ellos no seguirán el juego de la hiperproducción. «Batido no quiere ser una agencia de volumen ni una máquina de sacar proyectos uno detrás de otro. Queremos trabajar menos cosas, pero que tengan más intención«, resalta Mostazo. «Para nosotros es importante algo que puede parecer pequeño, pero define mucho cómo entendemos Batido: todo lo que hacemos lo contamos, lo numeramos y forma parte de nuestra historia. Cada proyecto que entra en Batido nos representa y tiene un lugar único en nuestra historia», añade Ojeda.
¿Hay hueco para Batido en el mercado creativo?
El tejido empresarial del sector es cada vez más denso. «Es verdad que el sector de las agencias creativas está muy saturado. Hay muchos players, mucho talento y muchas propuestas distintas. Pero Batido no nace desde la obsesión por ocupar un hueco de mercado, sino desde una evidencia: hoy muchas marcas, artistas y proyectos necesitan ideas que entiendan de verdad cómo funciona la atención en internet», explica Mostazo.
A Ojeda esto no le preocupa: «Yo intento no pensar demasiado en cuántas agencias hay o en qué están haciendo los demás. Si pensara mucho en eso seguramente no haría nada». La valentía creativa ha sido su sello de identidad en todos sus experimentos, retos y formatos. Y cuando se es distinto, siempre se acaba encontrando un lugar entre las audiencias. Especialmente, entre nuevas generaciones que aprecian la ambición, el riesgo y las propuestas disruptivas.
MilfShakes y Batido: dos proyectos paralelos con objetivos distintos
MilfShakes y Batido responden a inquietudes distintas y ocupan lugares diferentes en en la cabeza de Nil Ojeda. «MilfShakes es un proyecto propio, con una identidad y una comunidad muy concreta. Batido nace desde otro lugar. Evidentemente, cada etapa pide energía de una forma distinta, pero no siento que tenga que elegir entre uno y otro. Al contrario, creo que son proyectos que se alimentan entre sí. Todo lo que aprendo construyendo MilfShakes como marca también me da una mirada muy real sobre lo que significa lanzar algo, comunicarlo, generar deseo y mantenerlo vivo. Y Batido me permite canalizar otra parte creativa que necesitaba un espacio propio. La clave no será dedicarle más o menos horas a uno, sino rodearme bien y saber dónde puedo aportar más valor en cada momento», reflexiona el barcelonés.
El proyecto más loco de MilfShakes: un reloj pintado con vómito de mosca
Cuando preguntamos a Nil acerca de la iniciativa de la que está más orgulloso, alude a «Time flies», un Rolex que desafió los códigos tradicionales del lujo, decorado mediante restos orgánicos generados por moscas. «Era una idea muy difícil de asimilar al principio y totalmente un experimento. No sabíamos si iba a salir bien, pero nos atrevimos y nos lanzamos al agua. Al final acabó siendo el drop más viral que hemos hecho, llegando al máximo nivel de exposición que hemos tenido nunca y superando los 50 millones de personas alcanzadas».
«Ese tipo de proyectos me gustan mucho porque mezclan arte, internet, storytelling y un punto de locura que hace que la gente conecte con ello», opina el catalán. Para él, las claves del éxito fueron que resultó divertido para la comunidad y que, con un bajo presupuesto, se dio vida a un producto muy valioso y aspiracional.

Un vistazo a la mente de Nil Ojeda
Los marketeros más experimentados no deben subestimar a este creador de contenido por su juventud. Más de una marca solo puede soñar con el impacto que han conseguido sus ideas y ejecuciones. Sus campañas podrían dar la impresión de ser casi improvisadas, pero están minuciosamente diseñadas para generar asombro y conversación. Y hay sobradas evidencias de que funcionan.
Ojeda se mantiene siempre en movimiento, con ojos bien abiertos y la actitud de reaccionar ante lo que surja: «Mi proceso creativo es vivir cosas. Nunca intento sentarme y obligarme a sacar ‘la mejor idea posible’. Creo mucho más en hacer cosas, inspirarte, probar, aburrirte, equivocarte y vivir experiencias que luego terminan conectando entre sí». El youtuber cree que, aunque casi todo está inventado, siempre se pueden inventar maneras originales de mezclar conceptos y cambiar el enfoque. Y para ello, no hay que dejar de trabajar e intentarlo.
«Después de tantos años trabajando en esto, algo que he aprendido es que no fracasas por equivocarte, sino por dejar de hacerlo. Intento no aferrarme demasiado ni a las victorias ni a las derrotas. Hay proyectos que salen increíble y otros que no tienen la repercusión que imaginabas cuando los estabas creando», se sincera.
¿Deben las marcas ponerse las pilas para alcanzar la relevancia cultural?
«Creo que en España muchas marcas tradicionales se están adaptando bastante bien. Sobre todo porque están fichando gente que entiende internet y el marketing actual de verdad», opina. Como considera, hasta cadenas con solera del sector de la alimentación y bebidas están sabiendo reaccionar a este nuevo paradigma y construyendo grandes equipos creativos.
Ante la pregunta de si nos encontramos en una era donde las compañías tendrán que comportarse como creadores para sobrevivir o para provocar hype y captar atención, Mostazo apunta: «Sí, pero con cuidado. La gente conecta mejor con marcas que tienen criterio, tono, personalidad y espontaneidad, no con marcas que solo lanzan mensajes aprobados por diez capas. Conectar con los códigos de internet no significa intentar parecer cool a toda costa porque te puedes convertir muy rápido en el meme del señor Burns diciendo ‘¿qué pasa bros?’. Significa entender dónde estás hablando, qué lenguaje tiene sentido para ti y cómo puedes aportar algo sin parecer que te has disfrazado de internet«.
¿De qué se nutre el músculo creativo de Nil?
Ojeda tiene claro que para destacar en internet hay dos pasos imprescindibles. Primero, asumir que es un entorno que cambia a la velocidad de la luz y aceptar que siempre hay que seguir probando hasta conseguir un acierto. Y segundo, pasar mucho tiempo buceando entre contenidos.
Así es como él nunca pierde el olfato creativo: «Me inspira más la gente que hace cosas con una mirada propia, venga de donde venga. Puede ser un publicista, un artista, un creador, un director, una marca o alguien que simplemente ha entendido un código antes que los demás. Consumo mucho internet, pero intento no mirar solo España. Me interesa ver qué está pasando fuera, qué formatos se están probando, cómo se comportan otras audiencias y qué cosas empiezan en un sitio y luego viajan a otros», afirma
Sin duda, Nil Ojeda es un ejemplo de cómo un perfil empresarial y creativo con imaginación desbordante e ideas tan disruptivas como eficaces ha sabido canalizarlas para transformarlas en proyectos de negocio rentables.































