Gonzalo Montes (Madrid, 1973) es el consejero delegado de Interpath, compañía internacional de asesoramiento financiero especializada en fusiones, adquisiciones, deuda y reestructuraciones.

Pregunta. ¿Cuál es su idea de felicidad perfecta?

Respuesta. Pues, con honestidad, ninguna, porque creo que no existe. El displacer forma parte de nuestras vidas y, me temo, más que buscar la felicidad, lo que realmente deseamos es no sentir dolor físico ni sufrir perturbación mental. De hecho, mi última novela (El Despertar de los infelices) trata sobre un futuro en el que la felicidad ha sido decretada por ley y el dolor abolido gracias a una droga estatal… Y, como era previsible, el intento resultó inocuo. No me gusta la manipulación ni la retórica de las personas mesiánicas que pretenden ofrecernos soluciones mágicas sobre cómo (o cómo no) debemos ser felices.

P. ¿Cuáles son sus aficiones cuando está fuera de la oficina?

R. Realmente me gusta entregarme al puro ocio sin contemplaciones; como dicen los ingleses, procrastinar (increíble palabra que describe muchos comportamientos actuales). No obstante, el sentimiento de responsabilidad me lo impide, así que hago deporte, paso tiempo con mi familia y amigos, ceno fuera la gran mayoría de los fines de semana, viajo y escribo, porque esto último me permite ahorrar mucho dinero en psicólogos o terapeutas.

P. ¿Cuántas horas necesita dormir para sentirse bien?

R. Ocho. Dormir poco no me gusta, aunque muchas veces no puedo dormir todas las horas que desearía. Cuando estoy cansado, me vuelvo irascible y demasiado errático al hablar; aunque, como me dijeron una vez, esos días aplico la estrategia de “si no eres capaz de ser brillante, al menos sé confuso”. Creo que esta habilidad la empleo con bastante maestría.

P. ¿Qué aplicaciones son las que más usa en su teléfono móvil?

R. Todas: WhatsApp, emails, redes sociales (LinkedIn e Instagram) y también la aplicación de notas. Me sirve para apuntar ideas, palabras que luego utilizo cuando escribo e incluso he llegado a redactar relatos allí. Sin duda uso el teléfono más horas de las que debería, fundamentalmente por trabajo, y la lectura y redacción de emails.

P. ¿Qué viaje guarda con más cariño? ¿Qué destinos tiene pendiente?

R. Diría que casi todos. No recuerdo ningún viaje en el que no lo pasara bien. Además, por fortuna, me encanta viajar con mi familia, y así lo hago. Una vez al año solemos hacer un viaje mis hijos, mi mujer y yo. Por supuesto, también recuerdo con cariño los viajes por España con mis amigos cuando empezamos a trabajar, o los viajes de golf a Escocia. En cuanto a los destinos que tengo pendientes, diría que el 75% de los países del mundo… Aunque, siendo realista, no tendré tiempo para visitarlos todos.

P. ¿Qué grupos o tipo de música no pueden faltar en su play list?

R. Escucho todo tipo de música, excepto ópera. Lo he intentado, pero no he sido capaz, salvo algunas piezas muy conocidas. Tampoco he conseguido engancharme al jazz más duro. Últimamente, suelo escuchar música indie española en Spotify.

P. ¿Recomienda algún libro que haya leído recientemente?

R. No estoy seguro de si debería recomendarlos, pero este verano he leído Trópico de Cáncer y Trópico de Capricornio, y la verdad, es que ha sido una experiencia lisérgica. Dentro de mi faceta de escritor, cuando puedo y mis obligaciones profesionales me lo permiten, redacto artículos en los que reflexiono sobre distintos escritores. Como comenté en un artículo que escribí en agosto, creo que Henry Miller coloca al ser humano en el centro de la reflexión literaria: un humanista y librepensador en toda regla, quizá algo metafísico, pero jamás nihilista. Un tipo que no seguía los convencionalismos de la época. Y esto es vital. Sospecho que existe un vínculo invisible entre escribir con libertad, el derecho a ser incómodo y la necesidad de humanismo y autenticidad frente al mundo actual y pasado.

P. ¿Es aficionado a las series de televisión? ¿Cuáles son sus favoritas?

R. Sí, pero no en exceso. No obstante, ahora estoy viendo Juego de Tronos (llevo la mitad de las temporadas) y estoy súper enganchado. Cada capítulo es como una película, con entidad propia. Desde el punto de vista de la técnica narrativa, me llama la atención la capacidad que han tenido los guionistas para contar numerosas historias en paralelo sin que ello haga decaer el ritmo de la serie. Es simplemente espectacular. La mejor serie que he visto (o estoy viendo).

P. ¿Qué defecto le gustaría corregir de su personalidad?

R. El orgullo y mi tendencia natural a la melancolía, sobre todo, como he dicho antes, cuando no duermo las horas necesarias.

P. ¿Y qué virtud destacaría?

R. Me gustan más los relatos colectivos que los individuales, y no solo por una cuestión de carácter, que también, sino porque creo firmemente que los comportamientos grupales tienden a acercarse con mayor facilidad al óptimo de Pareto; es decir, ese punto en el que una de las partes no puede mejorar sin que la otra empeore.

P. ¿Le gusta la gastronomía? ¿Qué restaurantes suele elegir para comidas de negocios? ¿Y para comidas con amigos o familiares?

R. Me encanta, como el vino; sin duda, un vicio. Me gusta todo tipo de comidas y restaurantes, aunque no tengo el paladar suficiente para apreciar más allá de cierto nivel culinario. En cuanto a un tipo de restaurante, no sabría decir: casi depende más de quién reserve… Prefiero que lo haga otra persona. Pura vagancia o un exceso de confianza en los demás. Si es una cena entre semana, me gustan los restaurantes japoneses; lo llevo mejor al día siguiente (sobre todo si no bebo sake…).

P. ¿Qué consejo le han dado que tiene siempre presente? ¿Qué consejo le gusta dar?

R. No seas tan arrogante como para creer que lo que hacen a otros nunca te lo harán a ti. Que cada uno haga lo que quiera, siempre que no moleste al prójimo. También que tengan cuidado con los fanáticos, pues son extraordinariamente peligrosos…Y nos tienen rodeados.

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