
Un congresista californiano llamado Mike Levin se topó con algo que no esperaba el día que comenzó la guerra: una cuenta anónima, bajo el pseudónimo de Magamyam, acababa de ganar más de medio millón de dólares (unos 446.000 euros) en una sola jornada gracias a las apuestas sobre el bombardeo estadounidense que había hecho en Polymarket, uno de esos nuevos mercados de predicciones que hacen furor en Estados Unidos. La primera jugada, según Levin, se había realizado tan solo 71 minutos antes de que saltasen las noticias y las probabilidades de conflicto bélico se situaban en el 17%.
Resulta de por sí sórdida la práctica de apostar dinero sobre la vida y muerte de las personas, a veces con nombre y apellidos, como ha ocurrido con la del ayatolá Ali Jameneí. De hecho, Kashi, otro de esos sitios dedicados a este negocio, provocó el enfado de sus usuarios al anunciar que no pagaría las ganancias que provenían de las jugadas sobre el fallecimiento del hasta entonces líder del régimen iraní. La ley federal prohíbe este tipo de apuestas en Estados Unidos, donde Kashi tiene su sede, pero Polymarket opera sobre todo en el extranjero y cualquier internauta puede usarlo a través de una VPN (una red privada virtual que te permite conectarte como si estuvieses en otro país).
Ese es tan solo uno de los elementos que han hecho de los mercados de predicciones terreno abonado para el potencial uso de información privilegiada, que es la sospecha que agitaba el congresista Levin en su publicación en X. Es un clamor, en realidad. Un análisis de The New York Times reveló que el 27 de febrero, más de 150 cuentas realizaron en Polymarket apuestas por un volumen total de 855.000 dólares a que Estados Unidos atacaba Irán, cosa que ocurrió. Bloomberg también calculó que solo seis cuentas habían ganado un millón de dólares con lo mismo.
Pensar en casualidades requiere un verdadero acto de fe, ya que hasta entonces, no se habían producido tantas apuestas acumuladas en tan corto espacio de tiempo. ¿Alguien sabía más que los demás? Resulta muy difícil obtener respuestas. El anonimato de las cuentas que operan en estos mercados de predicciones dificulta las pesquisas, al igual que el hecho de que las apuestas se realicen mediante criptomonedas. El marco legal estadounidense sí obliga a las empresas a verificar la identidad de sus clientes, pero esa autoridad se desvanece fuera de sus fronteras.
Se repiten los llamamientos a pensar en una regulación que evite este limbo (lejano oeste, en realidad). Cuesta predecir cuál va a ser la postura del comandante en jefe del país. La familia Trump ha realizado grandes inversiones en el negocio de los criptoactivos y el primogénito de la familia, Donald Trump junior, es ni más ni menos que uno de los accionistas de Polymaket a través de 1789 Capital, una firma de la que es socio, y ha entrado en su consejo asesor del mercado. Kashi, el rival de Polymarket, le nombró asesor estratégico el año pasado. Y Trump Media, el conglomerado mediático de la saga, está preparando el lanzamiento de su propio mercado de predicciones, que se llamará “Truth Predict”. Nunca los lobos fueron buenos cuidando las ovejas.






























