
La economía estadounidense perdió fuelle a finales del año pasado. La actividad económica avanzó un 0,7% durante el cuarto trimestre, la mitad de lo previsto inicialmente por la Oficina de Análisis Económico (BEA, en sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Comercio. La revisión a la baja del producto interior bruto (PIB) del último trimestre de 2025 provocó que el cálculo del crecimiento anual también se haya rebajado una décima hasta el 2,1%.
El dato sirve de comparación entre el desempeño de la economía bajo el mandato de Donald Trump y el de su antecesor, el demócrata Joe Biden. En 2024, el último año de Biden, el PIB creció un 2,8%, siete décimas más que el año pasado, el primero de Trump en la Casa Blanca durante su segundo mandato.
“El PIB se revisó a la baja en 0,7 puntos porcentuales con respecto a la estimación preliminar debido a las revisiones a la baja de las exportaciones, el gasto de los consumidores, el gasto público y la inversión. Las importaciones disminuyeron menos de lo previsto”, señala la oficina estadística.
El análisis del propio organismo admite que los aranceles ralentizaron el comercio exterior. El año pasado Trump sacudió las reglas del comercio mundial con la imposición indiscriminada de aranceles a todos sus aliados con criterios arbitrarios.
Además, el último trimestre del año estuvo afectado por el cierre del Gobierno federal más largo de la historia. Durante 43 días, cientos de agencias gubernamentales se quedaron sin recursos y cientos de miles de funcionarios se quedaron sin cobrar por la falta de acuerdo entre republicanos y demócratas para extender las leyes presupuestarias.
“En comparación con el tercer trimestre, la desaceleración del PIB real en el cuarto trimestre reflejó descensos en el gasto público y las exportaciones, así como una desaceleración del gasto de los consumidores, factores que se vieron parcialmente compensados por una aceleración de la inversión. La disminución de las importaciones fue menor que en el trimestre anterior″, explica la oficina estadística
A pesar de todo, el aumento del gasto de los consumidores y la inversión, estimulada por las ingentes cantidades de recursos destinados a desarrollar la inteligencia artificial (IA), lograron impulsar la economía estadounidense. “Estos movimientos se vieron parcialmente compensados por la disminución del gasto público y las exportaciones. Las importaciones, que se restan en el cálculo del PIB, disminuyeron”, insiste el Departamento de Comercio.
Por otra parte, el gasto de los consumidores estadounidenses se mantuvo sin cambios en enero, después de que el crecimiento económico fuera más débil de lo esperado. El gasto de los consumidores, ajustado a la inflación, aumentó solamente un 0,1% respecto al mes anterior, según los datos publicados este viernes por la BEA. El índice de precios de los gastos de consumo personal subyacentes, que excluye alimentos y energía y es el preferido por la Reserva Federal para valorar si mueve los tipos de interés, subió un sólido 0,4%.






























