En España trabajan 22,46 millones de personas. Más que nunca. De ellas, las extranjeras suponen también un récord desde que hay registros. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada este martes, correspondiente al último trimestre de 2025, hay 3,58 millones de trabajadores extranjeros en España. Son 258.000 más que en el mismo periodo del año anterior. Es un avance del 7,8% en 12 meses, frente al incremento del 2% del número de empleados españoles (342.000 ocupados más). Estos aumentos desparejados elevan año a año el peso de los extranjeros en el mercado laboral español: hace dos décadas eran el 10,4% del total y ahora son el 15,9%. Agregando a aquellos con doble nacionalidad, la proporción escala hasta el 21,4%, así que más de uno de cada cinco empleados tiene al menos un pasaporte distinto al español.

Esta estadística, el balance anual del INE sobre el mercado de trabajo, trascendió en el día en que el Consejo de Ministros dio el primer paso para regularizar a miles de extranjeros sin papeles. Funcas calcula que unos 800.000 foráneos viven de forma irregular en España y las asociaciones que vienen defendiendo la medida calculan que beneficiará en torno a medio millón de personas. El Ministerio de Migraciones indica que no ha hecho una estimación de a cuántas personas podría afectar ni cuántas de ellas ya están trabajando.
Ese medio millón es justo el desfase que hay entre la cifra de empleo extranjero que mide la EPA y la que notifica la afiliación a la Seguridad Social (3,08 millones en diciembre). La EPA es una encuesta que intenta diagnosticar todo el mercado laboral, tanto el formal como el informal, así que esos trabajadores irregulares ya forman parte de la muestra de esta encuesta del INE. El registro de Seguridad Social, en cambio, requiere que la persona esté cotizando legalmente. Según explica el coordinador del Gabinete Económico Confederal de CC OO, Luis Zarapuz, la regularización afectará poco a los números de la estadística de la EPA.
El dato de la Seguridad Social es un registro administrativo que solo capta el empleo formal, mientras que la del INE es una encuesta que mide el total del mercado laboral, incluyendo el irregular. Esto no quiere decir que el desfase cuantifique todo el empleo sumergido en España, pero sí sirve como una aproximación al fenómeno.

Los expertos insisten, pese a todo, en que es difícil de medir y subrayan que las afiliaciones no cuantifican número de trabajadores como tal, sino puestos de trabajo. Una persona con dos empleos cuenta como un ocupado en la EPA y como dos afilados en la Seguridad Social, así que la diferencia en individuos entre una estadística y otra puede ser mayor. “En afiliación seguramente habrá un salto en escalón durante unos meses en los que se acelerará el crecimiento por efecto de la regularización”, indica Zarapuz.
A más desde la pandemia
El volumen notificado en el cuarto trimestre de 2025, 3,58 millones de ocupados extranjeros en EPA, es el más alto de una serie histórica que empieza en 2002. En el mismo periodo de aquel año había 1,16 millones de ocupados extranjeros en España. La cifra creció de forma paulatina al calor de la burbuja del ladrillo hasta alcanzar un pico de 2,86 millones en el primer trimestre de 2008. La crisis contrajo esta variable hasta los 1,77 millones en 2014 en el peor momento de la Gran Recesión, cuando el país rondaba los seis millones de desempleados.
La recuperación económica animó el flujo de ocupados extranjeros y en 2016 se volvió a cruzar la frontera de los dos millones. Casi se había alcanzado la cota de los 2,5 millones cuando llegó la pandemia. Tras una leve contracción, en los años siguientes la estadística tomó velocidad: 169.000 más en 2021, 312.000 en 2022, 314.000 en 2023 (cuando se superó la cota de los tres millones), 190.000 en 2024 y 258.000 en 2025. En este último ejercicio es el 43% del empleo total creado.

A la vez, en los últimos años también ha crecido mucho la cifra de empleados con doble nacionalidad, la mayoría latinoamericanos con dos pasaportes. Este grupo estaba compuesto por 713.000 ocupados en 2019 y ahora son 1,22 millones, medio millón más. En el último año apenas han avanzado, pero en los anteriores fueron una parte fundamental de la ampliación del mercado laboral.
Más jóvenes
La EPA permite extraer más datos sobre los ocupados extranjeros en España. Hay muchos más hombres (1,97 millones) que mujeres (1,6 millones) y son más jóvenes que los ocupados españoles: el 30% de los empleados foráneos tiene 34 años o menos, frente al 24% de los españoles. Asimismo, el 52% de los ocupados nacionales tiene estudios superiores, una proporción que cae hasta el 28% entre los extranjeros.
De los 3,58 millones de empleados extranjeros, 1,48 millones provienen de Latinoamérica, 987.000 de países de la Unión Europea, 257.000 del resto de Europa y 851.000 del resto del mundo, según la EPA.
El INE clasifica a los empleados extranjeros por zonas geográficas, pero la Seguridad Social va más al detalle. Especifica de qué países son los afiliados. Los datos a cierre de 2025 indican que la comunidad más numerosa es la marroquí, con 373.436 afiliados, seguida de Rumania (336.530), Colombia (250.248) y Venezuela (215.735). Justo este grupo caribeño es el que más creció el año pasado, con 40.614 afiliados más.

La estadística de afiliados, a diferencia de la EPA, también ofrece una desagregación por sectores del empleo extranjero. Muestra que las actividades en las que más participan son, precisamente, las más precarias: pese a ser el 16% del mercado laboral, el 42% de las afiliadas en el sistema especial del empleo del hogar son extranjeras y son el 37% en el sistema especial agrario. Cada vez tienen un protagonismo mayor en actividades de alto valor añadido, pero en las que más destacan siguen siendo las de jornadas más largas, más siniestralidad laboral y peores salarios.
































