
Tras semanas de intensas negociaciones y un clima de incertidumbre laboral, Ericsson ha logrado dar un paso decisivo en la reestructuración de su operativa en España. La compañía tecnológica ha alcanzado un preacuerdo para su Expediente de Regulación de Empleo (ERE) que finalmente afectará a 164 trabajadores, lo que supone una reducción frente a las 180 salidas que la dirección había planteado en el inicio de las consultas, y alrededor de un 7% de la plantilla total que trabaja en España que asciende a 2.264 empleados.
Este pacto ha sido suscrito por la empresa sueca y las representaciones sindicales de STC (sindicato mayoritario en la filial española) y CC OO. Sin embargo, la unidad de acción sindical se ha fracturado ante la negativa de UGT a firmar el documento. La organización liderada por Pepe Álvarez a nivel nacional ha mostrado su rechazo frontal, denunciando que las condiciones pactadas son insuficientes y sientan un precedente peligroso para el sector tecnológico en el país.
En un comunicado interno dirigido a sus empleados, Ericsson ha justificado la medida como un paso doloroso pero necesario. Según la dirección, el despido colectivo responde a la imperativa necesidad de “mejorar su eficiencia y mantener la competitividad” en un entorno de mercado que califican de “complejo”. La empresa ha agradecido el “esfuerzo y buen hacer” de las partes firmantes para cerrar un procedimiento que, en sus palabras, busca asegurar la sostenibilidad de la marca en España.
La visión de la empresa choca frontalmente con la de UGT. El sindicato ha sido tajante al calificar este proceso como el ERE con “las peores condiciones que se recuerdan” en la historia reciente de la compañía. Argumentan que no existen causas económicas reales que justifiquen los despidos y advierten de que este acuerdo es un “error histórico que marcará negativamente el futuro”. No obstante, han asegurado que respetarán la decisión soberana de los trabajadores en la consulta de ratificación que se organizará próximamente.
Calendario
El preacuerdo no entrará en vigor de forma automática, ya que está supeditado a la votación de la plantilla. Si los trabajadores dan su visto bueno, se activará un cronograma detallado. El primer hito será la apertura de un periodo de adscripción voluntaria, que comenzará el próximo 25 de febrero y se extenderá hasta el 17 de marzo. Durante este tiempo, aquellos empleados que prefieran acogerse a las condiciones pactadas podrán hacerlo de forma preferente.
Posteriormente, entre el 17 de marzo y el 21 de abril, la dirección de Ericsson llevará a cabo un análisis interno de las solicitudes para determinar quiénes cumplen los perfiles técnicos y organizativos para salir de la empresa. Las extinciones de contrato de carácter forzoso, en caso de no cubrirse las plazas voluntariamente, comenzarían a ejecutarse a partir del 7 de abril de 2026.
El preacuerdo detalla un abanico de compensaciones estructuradas en tres grandes bloques según la edad y la antigüedad de los empleados. La primera modalidad son los ceses Indemnizados, dirigidos principalmente a menores de 53 años y colectivos específicos de entre 55 y 62 años que no opten por la prejubilación. La indemnización se ha fijado en 45 días por año trabajado para el periodo anterior a febrero de 2012 y 33 días para los años posteriores, con un tope de 24 mensualidades. Además, se incluyen primas por voluntariedad de 5.000 euros y complementos por antigüedad que pueden alcanzar los 1.000 euros por año.
Respecto a las prejubilaciones, serán accesibles para trabajadores de entre 55 y 62 años con al menos 17 años de antigüedad. Percibirán entre el 65% y el 75% de su salario regulador neto hasta los 63 años, con un tope salarial de 74.000 euros brutos anuales y el mantenimiento del convenio con la Seguridad Social por parte de la empresa. Por último se activa un plan de rentas enfocado a la franja de 53 y 54 años con 17 años de servicio. Contempla rentas mensuales de entre 2.150 y 2.200 euros brutos hasta los 63 años, además de una revalorización anual del 1%.
ERE de Avatel
El acuerdo de Ericsson se produce un día después de que la operadora de telecomunicaciones Avatel cerrara un acuerdo definitivo con toda la representación sindical para la ejecución del ERE para 290 trabajadores, lo que supone una ligera reducción frente a los 302 despidos que la compañía propuso inicialmente. Este ajuste implica que la medida afectará aproximadamente al 24,26% de la plantilla actual, compuesta por 1.195 profesionales distribuidos en 144 centros de trabajo en todo el territorio nacional.
Además de la rebaja de afectados, el pacto que establece un programa de bajas voluntarias que podría alcanzar el cupo máximo de 302 personas si fuera necesario. Las condiciones económicas para quienes abandonen la empresa se han diferenciado según la naturaleza de la salida: las extinciones forzosas percibirán una indemnización de 33 días por año trabajado con un tope de 24 mensualidades, mientras que las bajas voluntarias se compensarán con 25 días por año y un límite de 15 meses.































