Durante años, la producción de contenidos digitales ha crecido al ritmo que marcaban las marcas: más piezas, más canales y más velocidad. Pero ese modelo empieza a mostrar signos de agotamiento cuando el volumen se dispara y la coherencia creativa se convierte en un reto estructural. En este nuevo escenario, la combinación entre creatividad, tecnología e inteligencia artificial deja de ser una promesa para convertirse en una necesidad operativa.

Sobre este cambio de paradigma reflexionamos con Iñigo Pérez-Solero, CEO de Pool, que junto a Crowdland ha desarrollado un nuevo framework de producción digital pensado para escalar creatividad sin perder identidad de marca. En esta entrevista, analiza por qué el modelo tradicional ya no es suficiente, qué papel juega la IA en el día a día de las agencias y cómo este enfoque puede redefinir el futuro de la creatividad a gran escala.

¿En qué momento Pool detecta que el modelo tradicional de producción digital ya no era suficiente y necesitaba una evolución estructural?

Lo detectamos cuando el crecimiento del volumen y la complejidad de los contenidos empezó a chocar con procesos pensados para otra escala. El problema no era solo producir más piezas, sino mantener coherencia, calidad y control en un entorno donde los inputs cambian constantemente. Ahí entendimos que la solución no pasaba por sumar recursos, sino por construir un sistema capaz de aprender, adaptarse y producir de forma inteligente, incorporando tecnología e IA como parte del modelo operativo y no como un añadido puntual.

¿Qué os llevó a elegir a Crowdland como socio para desarrollar este producto conjunto y qué complementariedad aportan a la propuesta?

Realmente, Pool y Crowland nos elegimos mutuamente. Embarcarnos en este proyecto con Crowdland era natural, porque comparte una visión muy clara: la tecnología y la IA solo aportan valor real cuando están integradas en un sistema pensado desde la marca. Crowdland aporta una gran capacidad para diseñar arquitecturas que permiten a la IA aprender de los design systems, de los patrones creativos y de las reglas visuales de cada marca. Esa base tecnológica, combinada con la experiencia creativa y estratégica de Pool, es lo que hace posible escalar creatividad sin perder identidad.

En un contexto donde las marcas generan contenido de forma constante, ¿cuál es el principal problema del mercado que POOL powered by Crowdland viene a solucionar?

El principal problema es que la producción de contenido se ha vuelto reactiva, fragmentada y poco sostenible. Se produce mucho, pero con sistemas que no aprenden ni mejoran con el uso. POOL powered by Crowdland convierte la producción digital en un sistema vivo, donde la IA aprende del estilo de la marca y permite generar creatividad de forma continua, conectada a datos y a negocio, sin depender de procesos manuales para cada nueva pieza.

La industria suele contraponer creatividad y automatización. ¿Cómo consigue este modelo que ambas se potencien sin sacrificar calidad ni consistencia de marca?

La clave está en que la automatización y la IA no sustituyen la creatividad, sino que trabajan a partir de ella. Los equipos creativos definen el lenguaje, las reglas y el universo visual de la marca; el sistema y la IA aprenden de ese marco y son capaces de generar y adaptar creatividades dentro de esos límites. Así, la creatividad se multiplica en lugar de diluirse, y la consistencia de marca se refuerza incluso cuando el volumen crece.

¿Qué papel juega la IA en este framework y qué cambia realmente en el día a día de la producción digital?

La IA es un componente estructural del sistema. Aprende del estilo visual, de los patrones creativos y de las reglas de marca, y a partir de ahí es capaz de generar y adaptar creatividades de forma coherente. En el día a día, esto supone pasar de una producción manual y repetitiva a un modelo donde la IA acelera, optimiza y reduce errores, mientras los equipos humanos se centran en definir estrategia, concepto y evolución creativa de la marca.

Hablas de un proceso más integrado con las marcas. ¿Qué cambia para los clientes en términos de control, visibilidad y colaboración?

Las marcas ganan un control mucho mayor porque el sistema refleja fielmente su identidad y sus reglas creativas. Tienen visibilidad sobre cómo la IA y la automatización están produciendo contenidos, pueden ajustar parámetros y evolucionar el sistema junto a la agencia. La colaboración deja de basarse en revisiones infinitas de piezas y pasa a centrarse en mejorar el sistema que genera esa creatividad.

¿Crees que este modelo puede marcar un nuevo estándar en la producción de campañas digitales de gran escala? ¿Qué impacto anticipas en la industria?

Sí, porque introduce una lógica completamente distinta: sistemas que aprenden y mejoran con el tiempo. A medida que la IA se entrena con el estilo y los activos de una marca, la producción se vuelve más rápida, más coherente y más rentable. Esto va a obligar a la industria a replantearse su papel: menos ejecución manual y más diseño de sistemas creativos inteligentes.

Si tuvieras que resumir en una idea el futuro de la creatividad aplicada a grandes volúmenes de contenido, ¿cómo imaginas la relación entre agencia, tecnología e IA en los próximos años?

El futuro pasa por una colaboración estrecha entre creatividad humana, sistemas tecnológicos e IA entrenada por y para las marcas. Las agencias dejarán de ser solo productoras de piezas para convertirse en arquitectas de sistemas creativos capaces de aprender, generar y escalar contenido sin perder identidad. La IA no será un sustituto, sino un amplificador del valor creativo.



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