Elon Musk no tiene intención de enterrar el hacha de guerra contra OpenAI y ha solicitado ahora la destitución de Sam Altman y Greg Brockman, CEO y presidente respectivamente de la matriz de ChatGPT, como parte de una demanda interpuesta por el sudafricano que podría ir a juicio a finales de este mes.

En un documento judicial consignado en los tribunales este martes el equipo legal de Musk expone las medidas específicas que solicita su cliente en caso de que en el juicio se determine que OpenAI y Altman cometieron fraude contra el hombre más rico del mundo. Y la destitución de Altman y Brockman forma parte de esas medidas específicas.

Musk demandó a Altman y OpenAI en 2024 aduciendo que la empresa de IA en cuya fundación intervino él mismo hace una década le «manipuló» de manera reiterada y le “engañó” deliberadamente para que donara 38 millones de dólares basándose en promesas de que la compañía seguiría siendo en todo momento una organización sin ánimo de lucro. Desde entonces Musk y OpenAI se han enfrascado en una dura batalla dialéctica (a la que se une el combate de una y otra parte en los tribunales).

Los abogados de Musk argumentan que la destitución del CEO y el presidente de una organización sin ánimo de lucro es una medida habitual cuando uno y otro cargo no respetan adecuadamente la misión original de una entidad de estas características.

El juicio en el que se resolverá la demanda interpuesta por Musk contra OpenAI se celebrará en un tribunal federal de Oakland (California) y la selección del jurado que deberá emitir el dictamen en este caso está prevista para el próximo 27 de abril.

Musk pide a OpenAI una indemnización de hasta 134.00 millones de dólares

En su demanda Musk solicita además al tribunal que juzgará el caso que obligue a OpenAI a volver a operar como una verdadera organización sin ánimo de lucro. En octubre del año pasado la compañía acometió una reestructuración y desde entonces OpenAI opera como una entidad sin ánimo de lucro con una participación del 26% en la división «for-profit» de la startup.

OpenAI no se ha quedado cruzado de brazos tras los nuevos ataques de Elon Musk y en un post publicado en la red social X la compañía se lamenta de que la demanda del sudafricano «no es más que una campaña de acoso impulsada por el ego, los celos y el deseo de frenar a toda costa a un competidor».

Musk, Altman y otros emprendedores cofundaron OpenAI como un laboratorio de IA sin ánimo de lucro en el año 2015. El sudafricano cortó amarras con OpenAI en 2018 después de intentar convencer (sin éxito) a los ejecutivos de la compañía de fusionar la startup con Tesla, su empresa de automóviles eléctricos.

En 2023 Musk lanzó xAI, su propia empresa de IA. Y hace solo un par de meses, en febrero de este año, SpaceX, la empresa aeroespacial de Musk adquirió xAI, que es a su vez la matriz de X, la red social otrora conocida como Twitter en una transacción que otorgaba a la empresa resultante de la fusión un valor combinado de 1,25 billones de dólares.

El pasado lunes OpenAI remitió una carta a los fiscales generales de California y Delaware instándoles a investigar el «comportamiento indebido y anticompetitivo» de Elon Musk y su equipo legal antes del juicio que enfrentará a ambas partes en los tribunales. En esa misiva Jason Kwon, Chief Strategy Officer de OpenAI, acusa a Musk de tratar de perjudicar a la matriz de ChatGPT perpetrando ataques contra la compañía que incluyen «la coordinación de esfuerzos» en connivencia con Mark Zuckerberg, CEO de Meta.

En un comunicado emitido el pasado mes de enero los abogados de Musk afirmaron que su cliente esperaba recibir una indemnización de hasta 134.00 millones de dólares en concepto de daños y perjuicios por parte de OpenAI y su principal inversor: el gigante del software Microsoft.



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