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El ronroneo es mucho más que un sonido: es una fuente de bienestar emocional para el 96% de los madrileños que conviven con gatos. Así lo confirma el recién publicado III Barómetro Felino, un informe exhaustivo de Sanicat, marca de arenas para gatos y bienestar felino.
El estudio ha sido elaborado en enero de 2026 en España, Reino Unido e Italia sobre una muestra de más de 3.000 adultos, con el objetivo de seguir estudiando el poder del ronroneo y los beneficios de la relación entre humanos y gatos. Tanto es así que hasta 9 de cada 10 madrileños afirman que el ronroneo de su gato les relaja y les ayuda a reducir el estrés.
La investigación aporta información clave en un contexto social que refleja un cambio profundo en la forma en que entendemos la convivencia con animales y el bienestar en el hogar. En este sentido, los gatos continúan ganando protagonismo: según Euromonitor International, ya hay más de 6,2 millones de gatos en España, una cifra que ha crecido de forma sostenida en los últimos cuatro años, consolidándose como una de las mascotas con mayor presencia en los hogares.
El poder del ronroneo
Más allá de ser uno de los sonidos más característicos de los gatos, el ronroneo se consolida como una auténtica herramienta de bienestar emocional para quienes conviven con ellos. Esa vibración suave y rítmica, asociada a momentos de calma y confort, deja de percibirse únicamente como un gesto instintivo para adquirir una dimensión emocional profunda, capaz de influir directamente en el estado de ánimo de las personas.
«En general, la población conoce lo que es el ronroneo, pero muchas veces se entiende como un simple sonido o vibración característica de los gatos. Desde Sanicat, entendemos el ronroneo como un signo del bienestar de los felinos y de hogares mucho más felices y sanos. Si bien el efecto positivo del ronroneo en las personas ha sido objeto de estudio, no conocemos el alcance del poder que tiene en la relación entre humanos y gatos, como una poderosa forma de conexión y serenidad», señala Sara Fernández, veterinaria de Sanicat.
El 70% de los madrileños afirma que escuchar o sentir el ronroneo le aporta confort, seguridad y conexión emocional. Además, un 51% asegura que le ayuda a desconectar de pensamientos negativos, y 9 de cada 10 destacan su capacidad para reducir la ansiedad o el nerviosismo y mitigar la sensación de soledad.
El bienestar físico
Su efecto se extiende incluso al descanso y al bienestar físico: un 24% 24% indica que les ayuda a conciliar el sueño o a mejorar su calidad, y un 27% afirma que contribuye a regular la respiración o el ritmo cardíaco. Tan solo un 5% considera que no tiene un efecto terapéutico directo.
En términos generales, las mujeres perciben el efecto del ronroneo más que los hombres (97% frente a 93%). Por edad, son los más jóvenes quienes sienten más ese efecto. Entre los 18 y 24 años, el 99% considera que el ronroneo tiene un efecto positivo en su bienestar emocional diario, y el 52% afirma experimentar mucho alivio o relajación cuando su gato ronronea cerca. Esta cifra va disminuyendo ligeramente con la edad: en el grupo de 25 a 39 años se sitúa en el 47%, entre los 40 y 59 años alcanza el 46% y cae al 41% en los mayores de 60 años.
¿Qué emociones despierta el ronroneo entre los madrileños?
Al ser preguntados por las emociones que despierta el ronroneo en ellos, los madrileños lo tienen claro. Sanicat ha elaborado un ranking con las 10 emociones más señaladas por los encuestados:
- Calma y relajación – 73%
- Satisfacción por el bienestar de mi gato – 70%
- Confort – 70%
- Conexión y vínculo afectivo – 69%
- Acompañamiento – 64%
- Felicidad y alegría – 60%
- Desconexión de pensamientos negativos o preocupaciones – 51%
- Reducción de la ansiedad o el nerviosismo – 45%
- Sensación de no estar solo/a – 44%
- Reducción del estrés o la ansiedad – 50%
«Los resultados del III Barómetro Felino de Sanicat ponen de manifiesto que el ronroneo va mucho más allá de una simple señal de bienestar del gato: es una forma real de conexión emocional que impacta directamente en el día a día de las personas. En un contexto en el que buscamos cada vez más momentos de calma y equilibrio, este gesto tan cotidiano se convierte en una fuente accesible de serenidad, compañía y bienestar en los hogares madrileños», concluye Sara Fernández.































