Los precios dieron una tregua al comienzo de año. Y ese alivio fue incluso mayor de lo previsto en un principio. El Instituto Nacional de Estadística ha revisado este viernes a la baja la inflación, que finalmente se moderó en enero al 2,3%, una décima menor de lo adelantado, y seis décimas inferior a la de diciembre en términos interanuales. Eso supone su mayor caída en 10 meses, desde marzo. lo que la sitúa en niveles no vistos desde junio, cuando se colocó justo en ese mismo nivel.

Evolución de la inflación (Líneas)

El respiro se debe fundamentalmente a la energía: los precios de la electricidad subieron menos que en enero de 2025 (avanzan un 3,7%, frente al 20,5% de encarecimiento hace un año) debido a que la cotización del gas está por debajo. Y los combustibles se abarataron (-5,9% el gasóleo y -7,4% la gasolina), reduciendo el coste de llenar el depósito en un entorno en que tanto la caída del precio del barril de brent como la apreciación del euro permiten comprar crudo más barato en los mercados.

Pero si la energía es la cara, los alimentos son la cruz, como perciben muchos hogares cada vez que acuden al supermercado. La partida de alimentos y bebidas no alcohólicas está mostrando una gran resistencia a moderarse. En enero se mantuvo sin cambios, en un todavía elevado 3%, repitiendo así en su mayor nivel desde julio de 2024, lo que ejerce presión sobre la cesta de la compra. Productos como los huevos siguen registrando incrementos de precios meteóricos, del 30,7% en su caso. El café (13,1%), las hortalizas (12,6%) o el chocolate (9,5%), también sufren aumentos muy por encima de la media. Más allá de los comestibles, destaca el alza de los coches de segunda mano (5,5%), los hoteles (8,1%), los billetes de tren (19,1%), o la joyería y los relojes de pulsera (24,7%), en un contexto de subida en los mercados de las cotizaciones del oro y la plata.

Pese a casos concretos como esos y otros más, el dato general acerca a España al objetivo del 2% del BCE, un umbral que no toca desde mayo del año pasado, aunque la distancia respecto a la media de los socios es todavía significativa: la inflación de la zona euro fue del 1,7% en enero, debido a que en países como Francia (0,3%) e Italia (1%) los precios se han derrumbado.

El Ministerio de Economía ha valorado positivamente la moderación que está registrando España. “Permite a las familias seguir ganando poder adquisitivo. En el conjunto de 2025, la capacidad de compra agregada de los hogares aumentó un 1,5%, gracias a que las subidas de los salarios fueron superiores a la inflación media del ejercicio”, recuerda.

La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos frescos por tratarse de los elementos más volátiles, se mantuvo sin cambios en el 2,6% por tercer mes consecutivo, una mala noticia para las perspectivas a largo plazo. Aunque la tasa mensual sí dio claras señales de mejora, con una caída de cuatro décimas respecto a diciembre.

En el mejor comportamiento de la inflación han influido parcialmente factores climáticos. El precio de la electricidad en el mercado mayorista ha encadenado 22 días por debajo de los 50 euros por MWh gracias al temporal de lluvia y viento, que anima la generación eólica e hidráulica. Este viernes el megavatio hora se pagaba a solo 4,42 euros, frente a los 5,70 euros del jueves.

Para Raymond Torres, director de Coyuntura de Funcas, la inflación se encamina hacia un 2026 en que podría rondar el 2,5%, apenas dos décimas menos que en 2025. Todavía percibe numerosas presiones. “La revisión de hoy no cambia la tendencia de fondo. El efecto escalón ha sido clave por la reversión de las rebajas del IVA y otros impuestos hace 12 meses, y eso se nota sobre todo en la energía. En el lado positivo, las lluvias abundantes pueden ayudar a mantener bajo el precio de la electricidad, pero la inflación en el sector de servicios es alta, superior al 3%. Y los alimentos, que el año pasado se beneficiaron del descenso del precio del aceite de oliva, ya no disfrutarán de esa rebaja: hay alimentos no elaborados que siguen creciendo a un ritmo elevado por la climatología y tensiones en los precios internacionales», argumenta.

La estadística de enero ha superado obstáculos como el mayor gasto derivado del apagón. Según un análisis de la consultora Nera, la llamada operación reforzada que viene aplicando Red Eléctrica (REE) tras el corte masivo de luz sufrido por la Península el pasado 28 de abril se saldó entre esa fecha y el 31 de enero ha tenido un coste de hasta 1.100 millones de euros, que han pagado los consumidores en sus facturas de la luz.

Alta demanda

Los meses venideros amenazan con ser menos favorables para la inflación. Aunque en febrero el efecto base todavía permitirá a priori que los precios no repunten con fuerza, o incluso se queden estables, a partir de marzo la comparación se realizará con meses de 2025 en los que se redujeron de manera relevante. Ello podría propiciar nuevas alzas de la inflación en España, y retrasar esa normalización que busca el Ejecutivo para que las empresas no pierdan competitividad frente a sus rivales europeas.

El dinamismo de la economía, propulsado por un aumento de la población que probablemente lleve a España a superar los 50 millones de habitantes este 2026, tampoco contribuye a enfriar los precios. “Tenemos más crecimiento del PIB que las otras grandes economías del euro. Hay más tirón de la demanda, y eso podría presionar los precios”, advierte Torres.



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