
La inflación se modera, pero lentamente. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado este jueves que los precios se relajaron en la recta final del año, con una reducción de una décima, hasta al 2,9%, en diciembre. Si se toma en cuenta todo el ejercicio, la inflación media en España fue del 2,7% en 2025, un resultado que solo se aleja una décima del 2,8% del año pasado y sigue cerca de un punto por encima de la zona euro, dejando patente la ralentización del proceso desinflacionario.
La reducción de la inflación en diciembre se explica en gran medida por el abaratamiento de los carburantes. El precio de los alimentos y bebidas no alcohólicas, en cambio, creció un 3% en el mismo periodo, principalmente por el efecto base en aceites y grasas. En cuanto a la inflación subyacente, una cesta donde no se incluyen los productos más volátiles como la energía o los comestibles frescos, se mantuvo en el 2,6%, la misma tasa registrada en noviembre ―la media de todo el año bajó al 2,3%, frente al 2,9% de 2024—.
La historia de los precios en España a lo largo de 2025 está hecha de subidas y bajadas no tan marcadas, pero constantes. La inflación empezó el año con un alza del 2,9%, el mismo porcentaje con el cual lo cierra, para después relajarse. Su punto más bajo lo tocó en mayo, con un aumento alineado a la referencia europea, del 2%. Tras la primavera, sin embargo, el índice de precios al consumo (IPC) volvió a presionar: acumuló cinco meses seguidos de incremento y truncó el camino hacia la normalización.
Este desgaste tiene mucho que ver con el comportamiento de la electricidad tras el apagón del 28 de abril, que dejó a oscuras a la península Ibérica y obligó a reforzar las medidas de seguridad.































