
El Ibex 35 registró en 2025 un año fulgurante, casi el mejor de su historia, en el que por fin pudo superar los máximos históricos vigentes hasta el momento y que databan nada menos que de 2007. En el inicio de 2026, ha seguido avanzando hasta niveles sin precedentes, por encima de los 17.700 puntos, y se consolida como uno de los índices mejor preparados para resistir a las incertidumbres arancelarias y geopolíticas actuales. Para Alvarez & Marsal el selectivo español conserva potencial ya que, pese a la subida, apenas cotiza por encima de la media histórica. La intensidad de su avance dependerá, eso sí, de la solidez de los beneficios empresariales, que han contribuido de forma decisiva al rally bursátil.
El equipo de valoraciones de Alvarez & Marsal defiende que el Ibex 35 no está caro a la vista de los múltiplos sobre beneficios esperados (PER) a los que cotiza. Así, a pesar del fuerte repunte, el PER futuro (de 14,9 veces) solo está ligeramente por encima del de los últimos 30 años, de 13,5 veces. “En otras palabras, la subida se ha visto respaldada por la mejora de los beneficios empresariales, y no solo por la expansión de los múltiplos. De cara al futuro, será fundamental que se sigan cumpliendo las expectativas de beneficios para justificar los múltiplos actuales”, señala la consultora.
La campaña de resultados en la que las compañías anunciarán sus cuentas a cierre de 2025 acaba de comenzar y será clave para consolidar el tono positivo con que ha arrancado el Ibex este ejercicio. La Bolsa española se ha beneficiado en su rally por la expansión de múltiplos en las valoraciones de las compañías, por las que los inversores han estado dispuestos a pagar más, junto con unas compañías que han mostrado sólidos resultados empresariales. La banca, sector determinante en el índice y sobre el que tiene un peso que ronda un tercio del total, ha presentado a lo largo 2025 beneficios récord y el mercado espera que el cierre de ese ejercicio sea brillante. Bankinter ya ha dado una primera muestra al superar por primera vez los 1.000 millones de beneficios en un año.
Alvarez & Marsal también destaca que la prima de riesgo implícita de la Bolsa española está aún por debajo de la media de los últimos 23 años. Esa prima de riesgo refleja la rentabilidad adicional que los inversores exigen por invertir en Bolsa frente a activos libres de riesgo, a modo de compensación por la mayor volatilidad que se asume. En el caso del Ibex, esa prima está en el 5,5%, por debajo de la media del 6,8% de la media histórica.
“La caída en la prima de riesgo implícita en los meses recientes indica que ha habido un descenso en la percepción del riesgo”, añade Alvarez & Marsal en un informe. Así, los inversores no estarían exigiendo una elevada rentabilidad adicional a cambio de asumir el riesgo de la Bolsa española. Este fenómeno es especialmente notorio en la renta variable de Estados Unidos, donde esa prima de riesgo está muy por debajo de su media histórica: en el 2,3% frente a una media del 4,2%. “La fuerte compresión de las primas de riesgo, especialmente en Estados Unidos, reduce el margen para errores de valoración y refuerza la necesidad de adoptar un enfoque basado en los fundamentales”, advierte la consultora.
En cambio, Alvarez & Marsal señala que “Europa mantiene unos niveles de valoración en línea con los promedios históricos y sigue ofreciendo un diferencial positivo sobre los tipos libres de riesgo”. Aun así, es importante diferenciar por sectores ya que, según apunta la consultora, la brecha sectorial se está ampliando. “El valor relativo probablemente provendrá del impulso de las ganancias, no de una expansión de múltiplos generalizada”, puntualiza. En Bolsa europea, los mejores comportamientos son para los valores financieros, energéticos e industriales, frente a una mucho peor evolución del consumo discrecional y los servicios de telecomunicaciones. El único sector europeo que está cotizando por debajo de los niveles del pasado año es el de salud, aprecia Alvarez & Marsal.































