
El Gobierno calcula por ahora que la guerra abierta en Oriente Próximo podría restar hasta cuatro décimas al crecimiento económico de España durante este año e impulsar la inflación hasta el 3,1%, según los escenarios incluidos en el Informe de Progreso Anual aprobado este martes por el Consejo de Ministros y que el Ejecutivo remitirá a la Comisión Europea este jueves, dentro del plazo que permite Bruselas. Sin embargo, abre la puerta a un golpe mayor sobre el producto interior bruto (PIB), de hasta 0,8 puntos.
El documento, que recoge el avance de los compromisos fiscales y económicos incluidos en el Plan Fiscal y Estructural de Medio Plazo, mantiene sin cambios, por el momento, el cuadro macroeconómico oficial, con una previsión de crecimiento del PIB del 2,2% para este ejercicio. Sin embargo, el Ejecutivo admite que el conflicto en Oriente Próximo introduce un elevadísimo grado de incertidumbre e inseguridad y ya trabaja con escenarios alternativos que cuantifican un impacto potencial sobre la actividad.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha explicado en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros que el escenario central que maneja el Gobierno para la actualización en ciernes conlleva una rebaja de hasta cuatro décimas sobre el crecimiento. No obstante, ha advertido de que, dependiendo de cómo evolucione la guerra, ese impacto podría moverse en una horquilla superior. Organismos oficiales como el propio Banco de España elevan ese impacto potencial hasta las ocho décimas y en el Ejecutivo dan por válidos esos cálculos.
Por eso, dependiendo de la situación, “podríamos hablar de una afectación de entre una décima y ocho décimas, y esas bandas pueden seguir ampliándose dado el escenario de incertidumbre”, ha añadido el vicepresidente, quien ha insistido en que las previsiones oficiales se mantienen inalteradas a la espera de una actualización que irá cogiendo forma a medida que se conozca cómo responden a la situación los principales indicadores. Dado el actual grado de incertidumbre, los principales analistas no están realizando previsiones cerradas, sino escenarios sobre la evolución de la guerra, ha resumido Cuerpo.
Además del deterioro en el crecimiento, el Ejecutivo incorpora en sus estimaciones una severa revisión al alza del deflactor del PIB (un indicador similar a la inflación), desde el 2,1% hasta el 3,1%, por el impacto energético derivado del conflicto.
Reglas fiscales
Pese a la incertidumbre macroeconómica, Cuerpo ha recalcado que el informe que se enviará a Bruselas constata que “España sigue cumpliendo con el marco europeo” y que cerró el año 2025 habiendo acatado los compromisos fiscales cerrados con Bruselas. Según los cálculos del Gobierno, el crecimiento observado del gasto en 2025 se quedó en el 4,5%, exactamente el límite máximo fijado con el Ejecutivo comunitario. Por su parte, el gasto acumulado entre 2024 y 2025 se quedó en el 8,8%, por debajo del tope del 10,8% pactado con Bruselas.
“Seguimos cumpliendo con nuestros compromisos con Europa, consolidando nuestras finanzas públicas, reduciendo nuestro déficit y deuda y cumpliendo la regla de gasto”, ha apuntado el vicepresidente.
Desde el punto de vista de las finanzas públicas, Cuerpo señaló que el déficit público del país se ha rebajado desde el 10,3% que alcanzó en 2020 hasta el 2,1% a cierre de 2025 una vez eliminados los costes derivados de la dana, los conocidos como one-offs. El objetivo para 2026 es bajar del 2% y situarse en el 1,6%.































