Los envíos de las empresas españolas a la India están muy lejos de guardar correlación con el tamaño del país, el más poblado del mundo con 1.450 millones de personas. Alrededor del 18% de los habitantes del planeta son indios, mientras que las exportaciones españolas al país asiático representan solo el 0,5% de las ventas en el exterior. La buena noticia es que, en este mercado poco explorado, el margen de crecimiento se antoja enorme, y se multiplica tras el acuerdo comercial alcanzado este martes entre Nueva Delhi y Bruselas para reducir los aranceles mutuos.
El número de habitantes es un factor a la hora de que las compañías opten por uno u otro mercado para vender, pero hay otros que hasta ahora han tenido más peso. Las exportaciones a la India de enero a noviembre de 2025 (últimos datos disponibles), de 1.953 millones de euros, están por debajo de las facturadas en otros Estados mucho más pequeños, como Irlanda, Eslovaquia o Austria, todos ellos de menos de 10 millones de habitantes. Esto se debe a su mayor cercanía geográfica, una moneda común, y un mayor poder adquisitivo: según datos del Banco Mundial, la renta per cápita india fue de 2.695 dólares en 2024, frente a los 25.993 de Eslovaquia, los 58.268 de Austria, o los 112.895 dólares de Irlanda.
También, como recuerda al teléfono José María Ridao, escritor y embajador de España en la India entre 2021 y 2024, a las barreras comerciales que ha desplegado el país asiático durante muchos años, de las que ahora, con este pacto, se desliga. “El mayor beneficio de este acuerdo para España es que, más allá de consolidar y desarrollar los sectores que están presentes en India hace años, desde el químico y el agroalimentario al de las energías renovables y las infraestructuras, es un estímulo para otros sectores de nuestro país con gran potencial exportador que hasta ahora no habían pensado en India por el fuerte proteccionismo de su economía y la enorme complejidad burocrática”.
Pese a que los intercambios entre España y la India todavía parecen lejos de su techo, el crecimiento ha sido importante en los últimos años. Tomando como punto de partida 2019, el año previo a la pandemia, las exportaciones españolas han subido en valor un 54%, de 1.345 millones a 2.081 millones de 2024, el último año del que hay datos completos, y las importaciones de 4.230 millones a 6.022 millones, un 42% más, en una balanza comercial claramente deficitaria para España.

El ministro de Economía, Carlos Cuerpo, estima que el pacto comercial abre la puerta a una relación más estrecha. “India es una de las economías de mayor dinamismo del mundo, una población de alrededor de 1.500 millones de personas y una clase media en rápida expansión. El acuerdo abre nuevas oportunidades para la internacionalización de las empresas españolas en un mercado de enorme potencial”.
La explosión demográfica india, que le llevó a arrebatar a China el trono global en 2023, unida a un robusto crecimiento económico que ronda el 7% le está ayudando a escalar posiciones en la lista de potencias, hasta el punto de que algunos estudios señalan que ya ha superado a Japón como la cuarta mayor economía del mundo. Es cuestión de tiempo que haga lo propio con Alemania, quedando solo por detrás de Estados Unidos y China.
Ese auge económico abre una ventana de oportunidad: las exportaciones españolas a China superan en casi cuatro veces las de la India, una señal de que el potencial de crecimiento es abultado. Especialmente en campos como las infraestructuras, la defensa, las renovables, el automóvil o el agroalimentario. Esta última industria se beneficiará de la retirada progresiva y total de los aranceles del 45% al aceite de oliva en un periodo de cinco años, y de la fuerte reducción al vino, que caen del 150% al 75% al entrar en vigor el pacto, y más tarde está previsto que se rebajen aún más, al 20%. También se eliminan las tasas del 50% que pesaban sobre alimentos procesados, como pastas, galletas y bollería.
A ello se añade la fortaleza actual de las ventas de maquinaria y productos químicos. Y oportunidades puntuales como la que exploró sin éxito el astillero Navantia recientemente. La compañía española aspiraba a ganar un megaconcurso de suministro de seis submarinos por 4.800 millones de euros, y finalmente, pese al apoyo del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, con un viaje a la India en octubre de 2024, fue la alemana Thyssenkrupp Marine Systems (TKMS) la que se llevó el gato al agua.
Antonio Bonet, presidente del Club de Exportadores e Inversores Españoles, que agrupa a un centenar de firmas españolas, ha celebrado el pacto. “Durante años hemos insistido en que India debía estar en el punto de mira de nuestras empresas, y este tratado elimina muchas de las barreras que nos dificultaban en ese mercado”, ha afirmado. “Este acuerdo debe ser el punto de inflexión que nos permita equilibrar gradualmente la balanza, incrementando de forma sustancial las ventas españolas en India”, ha añadido.
A falta de ver si el acuerdo comercial anima a más firmas españolas a poner el foco en el país hindú, el camino más transitado en esa relación es el de Nueva Delhi a Madrid, y no al contrario: las importaciones españolas de productos indios rondan los 6.000 millones de euros anuales, casi el triple de lo que envía.
El mayor músculo exportador indio se beneficia de salarios más bajos que le permiten ganar competitividad en sectores como el textil, uno de los más demandados por las empresas españolas. Estas compran el 1,4% de sus mercancías allí, el mismo porcentaje que a México, y más que a Vietnam, potencia exportadora, y que a la mayoría de países de la UE por separado.






























