Digi ha vuelto a ser el líder indiscutible en el robo de clientes mediante la portabilidad, el procedimiento que permite cambiar de compañía conservando el número. El operador rumano pulveriza sus propios registros en 2025 al captar casi un millón de líneas netas, consolidando un lustro de hegemonía que comenzó en 2021. Mientras tanto, la sangría de Vodafone no encuentra freno: es la única compañía que cede clientes simultáneamente en banda ancha y telefonía móvil, lastrada también por la caída de Finetwork, ahora integrada en su perímetro. MasOrange fue la que más líneas móviles perdió compensadas parcialmente por la banda ancha, mientras que Movistar capeó el temporal gracias a la ganancia en móvil.

El cierre del ejercicio 2025 en el sector de las telecomunicaciones en España ha dejado una sentencia clara: el mercado ya no pertenece a los antiguos gigantes, sino a quien mejor entiende las necesidades y el bolsillo del usuario. A pesar de los movimientos corporativos de gran escala —la megafusión de MasOrange, la compra de Vodafone por el fondo Zegona o la constitución de una joint venture para explotar las redes de fibra (fibercos)—, el balance anual es casi un calco del ejercicio anterior, pero con una brecha que se ensancha. Según las cifras provisionales a las que ha tenido acceso este diario, pendientes de la auditoría de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Digi se ha alzado, un año más y por quinto consecutivo, como el líder absoluto de la portabilidad en España.

Para entender el fenómeno Digi, es necesario mirar atrás y ver cómo ha transformado el mercado en solo cinco años. Aunque la operadora aterrizó en España en 2008, su sorpasso al resto para alcanzar la cumbre no llegó hasta 2021. Entre 2018 y 2020, Digi ya era un actor a tener en cuenta, pero el trono de la captación pertenecía al grupo MásMóvil, que dominaba la portabilidad gracias a su agresiva estrategia multimarca. 2021 fue el año clave: por primera vez, Digi superó a MásMóvil en saldo neto móvil, cerrando con 360.000 líneas ganadas frente a las 342.000 de su rival. Desde ese momento, nadie le ha podido bajar del primer puesto. En 2022 se consolidó como líder en fibra y móvil; en 2023 logró 800.000 líneas y en 2024 superó las 900.000. Este 2025 ha marcado un hito histórico al atraer a 994.000 abonados descontentos (210.000 de banda ancha y 784.000 de móvil), superando con creces los registros de sus máximos rivales, según las cifras a las que ha tenido acceso este medio.

El motor que dinamiza las telecos

Pero, ¿por qué es tan importante ser el “líder en portabilidad“? En el ecosistema de las telecomunicaciones español, la portabilidad es mucho más que un trámite técnico para conservar el número; es el principal indicador de salud competitiva. España cuenta con uno de los sistemas de portabilidad más avanzados del mundo: gratuito, garantizado por ley y ejecutable en apenas 48 horas. Este mecanismo es la herramienta de defensa del consumidor. En un mercado donde las barreras de salida han desaparecido, la portabilidad obliga a los operadores a una guerra perpetua por la calidad y el precio. Si un operador deja de ser competitivo, el usuario se marcha a otra compañía en dos días. Por ello, que Digi lidere este flujo durante cinco años seguidos demuestra que ha logrado descifrar lo que el cliente español demanda: sencillez, precio bajo y una red fiable (usando la de Movistar y desplegando ya la propia).

En el extremo opuesto del éxito de Digi se encuentra Vodafone España. A pesar de los esfuerzos comerciales de Zegona tras la compra de la filial, la compañía ha sido el único operador que cede líneas tanto en banda ancha como en móvil. Los datos de 2025 son demoledores para la operadora roja: perdió 275.000 líneas netas totales (55.000 de banda ancha y 220.000 de telefonía móvil). Si bien es una mejora notable respecto a las 520.000 líneas cedidas en 2024, la realidad es que sigue sin darle la vuelta a la tendencia. Porque a este balance hay que añadirle un “agujero” adicional: las 275.000 líneas móviles que ha perdido Finetwork, la operadora alicantina que ha pasado a ser controlada por Vodafone desde el pasado mes de noviembre tras un convulso proceso judicial por impagos. En total, el universo Vodafone ha visto cómo más de medio millón de clientes abandonaban sus filas en un solo año.

El gigante MasOrange (fruto de la unión entre Orange y MásMóvil) tampoco ha logrado el impulso comercial esperado. En 2025 se dejó 459.000 líneas totales, principalmente por una caída masiva en el segmento móvil de 515.000 líneas. Sin embargo, ha logrado maquillar sus resultados en la banda ancha fija, donde ganó 56.000 clientes. Su consuelo es que gracias a las nuevas altas (500.000 hasta finales de septiembre) el balance del año en cuanto a líneas ganadas y perdidas es positivo.

Este respiro en la fibra tiene un nombre propio: CORA III. MasOrange arrebató a Telefónica el pasado julio el megacontrato de la Administración Central del Estado, que agrupa a más de 120 organismos públicos. Este trasvase institucional es el que ha salvado sus cifras de banda ancha pero, al mismo tiempo, ha hundido las de Movistar. Telefónica registró una portabilidad neta negativa de 248.000 líneas fijas debido a la pérdida de este contrato público. No obstante, la operadora azul ha demostrado una fortaleza envidiable en el segmento móvil, rompiendo una tendencia negativa de más de una década, y anotándose una ganancia de 198.000 líneas, posicionándose junto a Digi como los únicos dos grandes operadores con saldo positivo en este segmento.

El análisis de la portabilidad en 2025 permite inferir una conclusión sociológica: la desaparición de la “clase media” en las telecos. El mercado español se ha polarizado. Por un lado, Telefónica se hace fuerte en el mercado de alto valor, arrebatando clientes que buscan servicios premium a MasOrange y Vodafone. Por otro lado, Digi reina de forma absoluta en el bajo coste, alimentándose del descontento de los usuarios de las marcas pequeñas.

No es casualidad que Digi sea el receptor de tres de cada cuatro líneas que pierde MasOrange. Con su propia red de fibra en expansión y el inicio del despliegue del 5G gracias a las frecuencias móviles, Digi ya no es solo un “revendedor” de servicios, sino un operador con infraestructuras que amenaza con extender su liderazgo más allá de este primer lustro de éxito.



Source link

Artículo anteriorPSC afirma que terminar la ‘usurpación’ de Nicolás Maduro es clave para superar la crisis en Venezuela | Política | Noticias
Artículo siguienteDaniel Noboa le responde a Rafael Correa con una advertencia: Terminarás como Noriega y Maduro, anota | Política | Noticias