No todos los regalos de Reyes se guardan bajo el árbol ni se abren rasgando papel de colores. Aunque los fondos de inversión todavía son regalos poco habituales, en los últimos años algunas entidades financieras han comenzado a promoverlos como una forma de empezar a construir la salud financiera de los más pequeños desde edades tempranas. Pero, ¿hasta qué punto es buena idea regalar un fondo de inversión por Navidad?

En España, el ahorrador medio mantiene un perfil marcadamente conservador. La mayoría se siente cómoda dejando su dinero en depósitos o cuentas remuneradas. Productos percibidos como seguros y sencillos, pero que apenas generan rentabilidad. También existe una clara desconfianza hacia la renta variable (la inversión en Bolsa), pese a que históricamente ha sido el activo que mejores resultados ha ofrecido a largo plazo. A ello se une la falta de educación financiera que impide a muchos ser conscientes de cómo la inflación reduce el poder adquisitivo del dinero ni de cómo la inversión puede servir para compensar esa erosión con el paso del tiempo.

Precisamente por eso, empezar a invertir desde edades tempranas puede suponer un punto de inflexión en la economía personal futura. El factor clave es el tiempo. Cuantos más años permanece una inversión, mayor es el impacto del interés compuesto, es decir, el efecto de reinvertir no solo el dinero aportado, sino también las ganancias que este va generando año tras año. Por explicarlo de forma sencilla, el interés compuesto es como una bola de nieve rodando, que empieza siendo muy pequeña y que poco a poco gana tamaño. Aplicado al dinero, hace que crezca de forma exponencial con el tiempo y permite que las ganancias generen más ganancias sin necesidad de invertir más dinero. A Albert Einstein se le atribuye la frase de que quien conoce el interés compuesto lo gana y quien no, lo paga.

Por reflejarlo en números. Una inversión inicial de 1.000 euros que arroja una rentabilidad del 6% en un año, habrá generado 60 euros. Si ese dinero no se toca (ni se aumenta la inversión ni se retira) y al siguiente año obtiene otro 6% de rentabilidad, se contará con 1.123,6 euros, gracias al efecto del interés compuesto.

“La principal ventaja de invertir desde muy joven es tener muchos más años por delante para rentabilizar los ahorros. Cuantos más años pasas invertido, mayor es el efecto del interés compuesto, concentrándose de forma especial en los últimos años de la inversión. Una persona joven podría terminar acumulando un capital muy superior al de otra persona que hubiera invertido una cantidad mayor, pero empezado años más tarde. Cuanto antes empecemos a invertir, mejor”, explica Arturo Carrasco, responsable de desarrollo de negocio en Horos Asset Management.

Por dar otro ejemplo sencillo. Si se invierten 1.000 euros en un fondo de inversión que obtiene una rentabilidad media anual del 5% y, además, se realizan aportaciones periódicas de 100 euros al mes, al cabo de 18 años el capital acumulado rondaría los 36.000 euros. De esa cantidad, unos 22.600 euros corresponderían al dinero que se ha ido aportando, mientras que cerca de 13.400 euros serían ganancias generadas por la inversión.

“Lo ideal es regalar esa inversión a la edad más temprana posible, aunque todavía no puedan comprender lo que significa. De esta forma, cuando ya podamos explicárselo, los resultados hablarán por sí mismos de los beneficios de la inversión a largo plazo, que es una de las lecciones más importantes a transmitir”, añade Carrasco.

El camino a la inversión

Uno de los grandes mitos que rodean al mundo de la inversión es la idea de que solo está al alcance de grandes patrimonios. Sin embargo, la realidad actual es muy distinta. En los últimos años, han surgido entidades que ofrecen productos con comisiones muy reducidas y permiten empezar a invertir con cantidades mínimas, incluso desde un euro. Como muestra el ejemplo anterior, pequeñas aportaciones pueden traducirse en cifras relevantes si se mantienen en el tiempo. Pero, si quiero regalar un fondo y no tengo conocimientos, ¿por dónde empiezo?

“Para inversiones destinadas a un menor, solemos recomendar estrategias sencillas, diversificadas y con visión de largo plazo”, explica el director de inversiones de MyInvestor, Ignasi Viladesau. Y cita varias alternativas. Por un lado, la indexación al S&P 500, el índice bursátil que engloba a las 500 mayores compañías cotizadas de Estados Unidos. “Históricamente, ha ofrecido una rentabilidad media anualizada cercana al 10% a largo plazo, cuenta con exposición a empresas con fuerte capacidad de crecimiento, bajo coste y adecuada para una estrategia de mantener en el tiempo”, explica Viladesau. Entre las opciones para invertir en el S&P 500, destaca el fondo iShares US Equity Index Fund, el Fidelity S&P 500 Index Fund o el Vanguard S&P 500 UCITS ETF, todos ellos con comisiones por debajo del 0,1%.

La segunda opción pasa por ampliar la diversificación geográfica y no concentrar toda la inversión en un solo país. Para ello, MyInvestor recomienda la indexación al MSCI World, un índice que incluye más de 1.500 empresas de 23 países desarrollados, como Estados Unidos, Japón o las principales economías europeas. A largo plazo, este índice ha registrado una rentabilidad anualizada cercana al 9%. “Se trata de un perfil equilibrado que encaja bien con inversiones de muy largo recorrido, como las destinadas a menores”, explica Viladesau. Entre los fondos que siguen este índice destacan el iShares Developed World Index (IE) Acc EUR Clase S, el Fidelity MSCI World Index Fund P-ACC-EUR o el Xtrackers MSCI World UCITS ETF 1C.

Muchas entidades ofrecen cuentas de inversión para menores que se abren a nombre del niño o niña, pero que las gestionan los padres o tutores, permitiendo invertir en fondos, ETF o acciones. Plataformas como Indexa Capital, IbestMe o MyInvestor ofrecen cuentas para menores. También bancos tradicionales como ING, BBVA, Bankinter o el Santander ofrecen cuentas infantiles.

Aunque se trata de iniciativas privadas, en algunos países los Gobiernos también están lanzando proyectos para que los menores cuenten con productos de inversión desde pequeños. En Alemania, el Ejecutivo ha aprobado recientemente una subvención estatal de 10 euros al mes para menores desde los 6 a los 18 años con el objetivo de crear un fondo para la jubilación. En la misma línea, una de las medidas económicas de Donald Trump es la aportación de 1.000 dólares a los nacidos en EE UU durante su mandato. Cuando uno de los padres abre la cuenta al menor, el Gobierno aporta ese dinero, y bancos privados se encargan de gestionarlo para invertirlo en fondos indexados o de renta variable estadounidense. Los fondos solo se pueden recuperar cuando la persona cumpla los 18 años y para fines como pagar la matrícula de la universidad, empezar un negocio o dar la entrada para una vivienda.

Educación financiera

Más allá del beneficio económico que puede generar la inversión desde temprano, los expertos consultados explican que regalar un fondo de inversión puede ayudar desde jóvenes en la formación financiera, que es especialmente baja en España. La Encuesta de Competencias Financieras del Banco de España reveló que solo un 19% de los adultos responden correctamente a preguntas básicas sobre inflación, tipos de interés y diversificación de riesgos, mientras que los exámenes de competencia financiera de estudiantes de 15 años sitúan a España por debajo de la media de la OCDE. Una macroencuesta realizada recientemente por el Santander revelaba que la mayoría de los españoles cree dominar las finanzas, pero solo uno de cada tres entiende la inflación.

“Esa asignatura pendiente que es la educación financiera, cuanto antes se la enseñemos a los niños mejor. E indudablemente uno de los pilares de la educación financiera como es el ahorro, mediante esa primera inversión, y bien explicada, le va a generar al menor una involucración importante en la asignatura del ahorro”, valora Javier Niederleytner, profesor del máster en Bolsa y Mercados Financieros del IEB.

El inversor que opte por regalar un fondo de inversión debe tener en cuenta que no garantiza resultados ni asegura rentabilidades futuras, pero permite aprovechar el tiempo como aliado y enseñar la importancia de la constancia, la diversificación y el interés compuesto. Como cualquier decisión financiera, requiere comprensión del producto y del horizonte temporal, así como un acompañamiento adecuado por parte de los adultos responsables. Pero Niederleytner subraya que por encima del beneficio económico está el formativo. “Desde niños debemos enseñarles que si quieren conseguir determinados bienes o desarrollar buenos estudios, es crucial tener ahorros. Una primera inversión, explicada correctamente, genera un compromiso con el ahorro y la inversión que durará toda la vida”, concluye.



Source link

Artículo anteriorApelación a la prisión preventiva de José Serrano, Ronny Aleaga y Xavier Jordán sigue sin tener un tribunal completo para conocer el recurso | Política | Noticias
Artículo siguienteOrlando Pérez, tercer precandidato a presidir la Revolución Ciudadana | Política | Noticias