Cuando la IA generativa asomó la pata por primera vez a finales de 2022 y dejó claro que alojaba en sus entrañas una innovación sin precedentes que pondría patas arriba la industria tecnológica, algunos aventuraron (quizás de manera excesivamente prematura) que Google y su celebérrimo buscador serían las grandes víctimas de la revolución que se oteaba por aquel entonces en el horizonte.
Sin embargo, y pese a la IA pone inevitablemente palos en las ruedas a la publicidad que se abre en el todopoderoso motor de búsqueda de Google (en tanto en cuanto el usuario siente una necesidad mucho menos imperiosa de hacer clic), lo cierto es que Brendon Kraham, Vice President, Global Search Ads and Commerce, Business & Product Strategy de la compañía de Mountain View, aseveró hace un par de semanas en el evento Online Marketing Rockstars (OMR) que la IA era en realidad lo mejor que le había pasado a los buscadores. ¿Por qué? Porque con la entrada en escena de esta tecnología buscar en internet deja de ser una mera recopilación de información para mutar en una recopilación de inteligencia.
Si antes Google se limitaba a buscar coincidencias de palabras, ahora el famoso buscador (convenientemente vitaminado con Gemini, la IA del gigante de internet) funciona en base a un sistema de razonamiento lógico. Y Gemini se toma la molestia de desglosar las preguntas complejas planteadas por el usuario en diferentes subpreguntas para dar cumplida respuesta a todas y cada una de esas subpreguntas y sintetizarlas a continuación en una réplica coherente, explicó Kraham.
Google ya no simplemente indexa, también razona
Antes de que se inaugurara formalmente la era de la IA en la búsquedas y Google estrenara su «AI Overviews» o resúmenes generados de manera sintética, el usuario se veía obligado a abrir hasta diez pestañas diferentes para comparar datos. Sin embargo, todo ese trabajo de investigación y comparación de datos es asumido actualmente por Gemini, que jerarquiza además la información más relevante, enfatizó Kraham.
A este «superpoder» se suma además otro poder en modo alguno baladí: la capacidad que tiene la IA (Gemini en particular) de emprender búsquedas que van más allá del texto, sino también apoyándose en imágenes e incluso vídeos. Si alguien sufre una avería en una bicicleta, por ejemplo, puede grabar un vídeo de la pieza que no funciona para que Gemini identifique el problema y le ofrezca una solución detallada.
La integración de la IA en las búsquedas añade además fluidez a la experiencia de compra en la red de redes sociales. Gemini puede hacer, al fin y al cabo, las veces de «personal shopper» y recomendar, por ejemplo, al usuario vestidos para una boda celebrada en una playa con inusitada precisión (pues filtra la información a su disposición no sólo en función de etiquetas de texto, sino también en función del estilo visual de las imágenes y las reseñas de otros internautas).
Hacia un tráfico web de mayor calidad
En este nuevo contexto, cuando el usuario se decide a hacer clic en una determinada página web, lo hace habitualmente en base a una decisión mucho más madura (y mejor informada) y ello se traduce en tráfico de mayor calidad hacia las webs de origen, recalcó Kraham.
Durante su ponencia en OMR el ejecutivo de Google quiso, por otra parte, poner de relieve que los «AI Overviews» incluyen enlaces muy claros a las fuentes originales de las que se nutren sus respuestas. Y puesto que la IA no hace sino cosquillear la curiosidad del internauta, ello le mueve a hacer clic en fuentes más especializadas para expandir su conocimiento en una determinada área.
Además, y consciente de lo sensible que es la información facilitada al usuario en áreas como la salud y las finanzas, Gemini utiliza asimismo filtros para prevenir eventuales alucinaciones.
De acuerdo con Kraham, la amalgama de los datos asociados a las búsquedas tradicionales y del contexto y el razonamiento aportados por Gemini convierte la información a secas ofrecida otrora por Google en inteligencia útil. Y esa inteligencia útil explica en último término que el buscador de Google no sólo no pierda poder, sino que se torne en aún más imprescindible para el usuario, subrayó Kraham.































