“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais: Naves de ataque en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo, como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir”, asegura el replicante Roy Batty justo antes de desaparecer. Con algo menos de poesía que la película Blade Runner, pero con mucho más poderío, China mostró este lunes en la Gala de la Fiesta de la Primavera sus avances tecnológicos. Un despliegue de robots humanoides hiperrealistas con el que el gobierno ha querido dejar patente su poder en esta industria frente a Estados Unidos y alzar la voz sobre el potencial de la inteligencia artificial física en un momento en el que la IA generativa, las inversiones de las grandes tecnológicas y su impacto en los mercados centran el sentimiento inversor.

Barclays calcula que el valor de mercado de esta industria alcanzará un billón de dólares en 2035 sumando los robots humanoides, los vehículos autónomos, la automatización industrial y los drones. Aunque reconoce que los coches autónomos son los adalides de su expansión, cifra en hasta 200.000 millones de dólares el valor potencial del segmento de los robots humanoides, desde los 3.000 millones actuales.

“La IA física marca un cambio de paradigma fundamental: pasa de una IA confinada a espacios digitales a sistemas inteligentes que perciben, piensan y actúan en el mundo real”, apunta el informe del banco de inversión.

El avance de los robots humanoides se concreta en cifras: solo el año pasado fueron dados a conocer 21 nuevos modelos de robots humanoides en todo el mundo, frente a los tres de 2022. Gran parte de ese impulso está motivado por el fuerte abaratamiento de sus costes de producción, que se han reducido en 30 veces en la última década, facilitando su viabilidad económica y ejerciendo además de efecto llamada entre los inversores. La financiación de fondos venture capital a proyectos ligados con este mercado se disparó hasta los 8.800 millones de dólares en el segundo trimestre de 2025, 15 veces más que en 2017, según datos de Barclays.

El dominio chino del sector es casi total. De los diez principales desarrolladores de robots humanoides, cinco son chinos y fueron responsables del 70% de los nuevos lanzamientos del año pasado: Engine AI, Fourier Intelligence, Unitreee, Ubtech Robotics y Xpeng. Junto a ellos está el grupo japonés Toyota, los estadounidenses Tesla, Boston Dynamics y Figure, y la empresa noruega-estadounidense 1XTechnologies. De todos ellos, Tesla, Toyota, Ubtech Robotics y Xpeng son las únicas cotizadas del grupo, aunque hay un buen puñado de empresas chinas que trabajan ya en su salida a Bolsa.

El poderío chino también se ve en las fábricas que cuentan con robots humanoides. Barclays calcula que el 85% de los robots que se instalaron en todo el mundo el año pasado se localizó en China y solo un 13% en EE UU.

El líder del sector es la empresa china Agibot, responsable del 34% de todos los robots instalados el año pasado y de la exhibición de kung-fu que pudieron ver más de 600 millones de chinos en su televisor el pasado lunes. La compañía, fundada por antiguos ingenieros de Huawei, espera salir a Bolsa este año y alcanzar una valoración de hasta 6.400 millones de dólares. Para ello cuenta ya con un sindicato de bancos coordinadores liderado por las entidades chinas CICC y CITIC Securities y Morgan Stanley.

También prepara su debut Unitree, la segunda firma con más robots vendidos el año pasado (el 28%). Su colocación, prevista para la segunda mitad de año, podría alcanzar los 7.000 millones de dólares, según publicó Reuters en noviembre. A todas ellas esperan sumarse también Leju y Fourier, mientras que Figure AI logró una valoración de 39.000 millones de dólares en la última ronda de financiación realizada en septiembre.

Entre las ya cotizadas, Ubtech Robotics salió a Bolsa en Hong Kong a finales de 2023 y desde entonces se revaloriza más del 50%. Peor suerte ha corrido Xpeng, que desde que debutara en 2020 en el parqué hongkonés cede un 55%. La compañía espera sacar a Bolsa este año su división de coches voladores, Xpeng Aeroht, y ya ha contratado a JP Morgan y Morgan Stanley como bancos coordinadores.

El auge del mercado de los robots humanoides se puede ver reforzado por la apuesta de dos de las grandes tecnológicas estadounidenses: Tesla y Alphabet. La empresa fundada por Elon Musk ha situado a su plataforma de robot humanoide Optimus entre sus grandes líneas estratégicas y aspira a una fabricación a gran escala dejando a un lado la fabricación de coches eléctricos. “Es el momento de poner punto final a los programas de Model S y Model X de forma honorable. Porque estamos moviéndonos hacia un futuro basado en la automatización“, explicó Musk durante la última presentación de resultados.

Alphabet, por su parte, acaba de liderar una ronda de financiación de la start-up Apptronik junto con Mercedes Benz, que ha permitido a la empresa alcanzar una valoración de 5.300 millones de dólares.



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