
La Comisión Europea ha instado formalmente a los Estados miembros a reducir sus objetivos de almacenamiento de gas y a comenzar el llenado de sus reservas de manera gradual en un intento por frenar la demanda, después de que la guerra en Irán afectara a proveedores críticos y desatara una escalada en los precios de la energía.
Según una carta a la que ha tenido acceso el Financial Times, el comisario de Energía de la UE, Dan Jørgensen, ha dado instrucciones a los ministros del ramo para que no se apresuren a reponer las mermadas reservas de sus países. En su lugar, les ha pedido aplicar “flexibilidad” para reducir el consumo de los hogares y la industria en un momento en el que el suministro atraviesa una fase de alta tensión.
Jørgensen señaló que los Estados miembros deberían rebajar el objetivo de llenado de sus instalaciones de almacenamiento al 80% de su capacidad, lo que supone 10 puntos porcentuales por debajo de los objetivos oficiales de la UE. Esta medida debería adoptarse “lo antes posible en la temporada de llenado para aportar certeza y tranquilidad a los participantes del mercado”.
El comisario aconsejó que el proceso sea paulatino para evitar una “carrera de fin de verano” que presione aún más los mercados, sugiriendo esperar hasta el 1 de diciembre para cumplir con las metas de almacenamiento. Esto representaría un retraso de un mes respecto a los plazos introducidos tras la invasión rusa de Ucrania en 2022.
Preocupación
Este acercamiento de la Comisión a los ministros evidencia la preocupación en Bruselas de que la urgencia por cumplir con objetivos estrictos dispare los precios del gas europeo, que ya han subido un 21,5% esta semana tras los ataques a infraestructuras energéticas críticas en Oriente Medio. Aunque Jørgensen afirmó en su misiva que el suministro de la UE “permanece relativamente protegido”, hizo un llamamiento a una “respuesta colectiva” ante el conflicto, advirtiendo que los acontecimientos recientes sugieren que la producción de gas natural licuado (GNL) de Qatar podría tardar más de lo previsto en recuperar sus niveles previos a la crisis.
El índice de referencia europeo, el TTF, se ha duplicado desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, impulsado por la decisión de Teherán de contraatacar bloqueando el estrecho de Ormuz, una vía por la que circula normalmente una quinta parte del petróleo y el GNL mundial.
“Existe la preocupación de que una legislación demasiado rígida presione más los precios”, comentó un alto cargo de la UE familiarizado con el asunto, añadiendo que “no es necesario precipitarse”. Otro funcionario coincidió en que los objetivos deben ser más flexibles, dado que los almacenamientos cubren entre el 25% y el 30% de las necesidades de invierno en Europa y son vitales frente a crisis de suministro.
A pesar de que la UE ya suavizó ligeramente los objetivos en 2025, Jørgensen subrayó que existe margen legal para bajar el almacenamiento al 80% o incluso al 75% si las condiciones del mercado son desfavorables. No obstante, la medida no está exenta de riesgos. Con las reservas de algunos países como los Países Bajos situadas actualmente en apenas un 7%, la recomendación de reducir la demanda y ralentizar el llenado podría avivar los temores de que Europa no esté preparada para posibles choques energéticos el próximo invierno.
Estas recomendaciones de la Comisión se producen después de que los líderes europeos solicitaran el pasado jueves medidas “temporales y selectivas” para atajar los altos costes de la energía derivados de la dependencia de los combustibles fósiles importados.






























