
La operadora de telecomunicaciones Avatel ha comunicado oficialmente la ruptura “irrevocable” de las negociaciones para la integración de sus activos en Cataluña, Baleares y la Comunidad Valenciana con Parlem Telecom. La decisión, formalizada mediante una carta remitida al consejo de administración de la firma catalana con fecha de 25 de marzo de 2026, pone fin a un proceso de consolidación de casi un año que aspiraba a crear un operador de referencia en el arco mediterráneo. Según la información remitida este jueves al mercado BME Growth, Avatel ha desistido de la operación tras recibir una notificación del principal accionista de Parlem (Global Portfolio Investment) en la que se manifestaba la negativa a votar a favor de la transacción en los términos planteados por la compañía compradora.
El bloqueo de la operación responde a un distanciamiento sustancial en la valoración de los negocios durante la fase final de la auditoría legal y financiera. Fuentes conocedoras del proceso indican que el deterioro de la posición competitiva de Parlem durante el ejercicio 2025 fue el detonante de la ruptura.
Ante los resultados financieros de la operadora catalana, la dirección de Avatel, controlada por Víctor Rodríguez y el fondo Inveready, exigió una modificación de la ecuación de canje pactada originalmente en diciembre del año anterior. Mientras que el preacuerdo establecía que Avatel tomaría el 50,1% del capital de la nueva entidad resultante de la fusión, las nuevas exigencias de la compradora situaban su participación cerca del 60%, lo que fue rechazado por el núcleo duro de accionistas de Parlem.
Por su parte, la compañía catalana ha respondido que la oferta de Avatel no reflejaba el valor real ni el potencial de crecimiento de sus activos, según ha señalado en un comunicado en el que no concreta la propuesta rechazada. El consejo de administración de Parlem se reunirá este viernes con el objetivo de analizar formalmente la situación y ratificar su hoja de ruta. Los accionistas mayoritarios han garantizado el respaldo económico para ejecutar el plan de negocio de forma independiente tras la ruptura del acuerdo, según la nota.
Parlem ha reafirmado su intención de continuar con su proyecto empresarial de “manera autónoma”, aunque se posiciona para participar en la consolidación del sector de las telecomunicaciones en los próximos meses desde una posición de mayor solvencia. La empresa calificó el cese de las conversaciones como “una circunstancia propia de las dinámicas de negociación de activos”.
La ruptura de las negociaciones coincide con una crisis inmediata en la gobernanza de Parlem Telecom anunciada este miércoles. Xavier Capellades ha presentado su dimisión como consejero delegado de la operadora alegando motivos personales, una salida que se produce en un momento de vulnerabilidad estratégica para la firma. Esta dimisión ha obligado al fundador de la compañía, Ernest Pérez-Mas, a reasumir todos los poderes ejecutivos y la gestión directa de la empresa. Pérez-Mas, que había dado un paso al lado en junio de 2024 para ocupar un rol no ejecutivo centrado en las relaciones corporativas, vuelve a la primera línea operativa en un escenario marcado por la necesidad de agilizar la toma de decisiones y estabilizar la estructura interna.
La inestabilidad en la cúpula directiva se ha visto agravada por la salida previa de miembros clave del consejo de administración. Los consejeros vinculados al fondo Inveready Evergreen, así como Roger Piqué Pujuan, abandonaron sus puestos recientemente en un contexto de revisión interna. Actualmente, el órgano de gobierno de Parlem ha quedado reducido a solo cuatro integrantes: Ernest Pérez-Mas, Albert Buxadé Herrera, Carme Hortalà Vallvé y la representación del fondo Ona Capital Privat a través de Oriol Lobo Baquer. Esta reducción del consejo coincide con un periodo de tensión financiera, tras haber registrado la compañía pérdidas netas de 6,4 millones de euros en ejercicios previos, lo que aumenta la presión sobre la nueva hoja de ruta liderada por Pérez-Mas.
Pérdida de sinergias
El fracaso de la integración con Avatel supone la pérdida de las sinergias operativas que Parlem había proyectado para garantizar su viabilidad a largo plazo. La compañía estimaba que la unión de activos aportaría una facturación adicional superior a los 20 millones de euros anuales y unos ahorros en costes operativos de entre 3,5 y 4,5 millones de euros al año en un horizonte de cinco ejercicios.
Uno de los puntos más críticos de la ruptura es la pérdida de acceso al contrato mayorista que Avatel mantiene con MasOrange. Esta alianza permitía a Parlem operar bajo condiciones de alquiler de red significativamente más competitivas que las actuales, un factor que la propia empresa había señalado como fundamental para mejorar sus márgenes de beneficio y rentabilidad bruta.
La noticia no ha tardado en afectar a la cotización de Parlem, que ha caído un 16% en la sesión de este jueves, hasta los 1,96 euros por acción. La retirada de Avatel obliga a la firma catalana a buscar nuevas vías de financiación o socios estratégicos en un momento en el que los operadores virtuales (sin red propia) de pequeño tamaño no logran ya integrar activos de infraestructura o mejorar sus acuerdos mayoristas.
Sin el respaldo de Avatel, Parlem deberá afrontar en solitario un mercado de telecomunicaciones caracterizado por la agresividad comercial y la deflación de precios. La operadora ha basado históricamente su estrategia de marketing en un mensaje de identidad nacional vinculado al independentismo catalán, una posición que le ha permitido captar una base de clientes específica y recibir diversas subvenciones de la Generalitat de Catalunya.
No obstante, la dependencia de estos factores institucionales y de nicho se enfrenta ahora al reto de la escala. Al cierre del primer semestre de 2025, la compañía contaba con 258.000 abonados y unos ingresos de 25,47 millones de euros, cifras que la dirección pretendía elevar hasta los 70 millones de euros en 2026 mediante la fusión que ahora ha quedado descartada.
A pesar de la ruptura, ambas empresas comparten inversores de referencia como Inveready, liderado por Josep María Echarri, lo que inicialmente se percibió como un facilitador para la operación pero que finalmente no ha sido suficiente para salvar las diferencias económicas sobre el valor real de los activos catalanes, baleares y valencianos en el contexto de mercado actual.






























