Los primeros anuncios en ChatGPT debutaron en el celebérrimo chatbot de OpenAI a principios de febrero y la fase inicial del cacareado experimento publicitario de la compañía liderada por Sam Altman concluyó a finales de marzo. Parece, no obstante, que los resultados del. experimento han satisfecho a OpenAI, tanto que el test, llevado a cabo a priori en Estados Unidos, se extenderá en breve también a otros mercados.

En el experimento los usuarios estadounidenses de la versión gratuita de ChatGPT (y también quienes acceden al chatbot mediante la suscripción «low cost» ChatGPT Go) han sido confrontados con anuncios emplazados debajo de las respuestas proporcionadas por el producto estrella de OpenAI (y alineados siempre contextualmente con las consultas del usuario).

Consciente de que la irrupción de los anuncios en ChatGPT no hace necesariamente más digno de confianza a este producto (y que ello es obviamente un óbice en modo alguno baladí), OpenAI ha insistido siempre en que las respuestas orgánicas del chatbot estarán siempre separadas claramente de la publicidad (y que ésta no influirá en modo alguno en tales respuestas). Además, a los usuarios menores de 18 años ChatGPT no les mostrará en ningún momento mensajes de naturaleza comercial.

OpenAI se prepara para la siguiente fase de sus programa piloto

Durante las seis semanas que ha durado la primera fase del experimento publicitario emprendido por OpenAI la compañía ha generado ingresos equivalentes a una facturación anual de alrededor de 100 millones de dólares. Más de 600 anunciantes han tomado parte inicialmente en el test y, una vez concluida la primera fase, OpenAI quiere extender el experimento a Canadá, Australia y Nueva Zelanda.

Además, en abril debutará asimismo en ChatGPT una plataforma de autoservicio consagrada en exclusiva a los anunciantes. Esta novedad permitirá que tengan acceso a la publicidad en ChatGPT un rango mucho más amplio de anunciantes. Hasta ahora a las marcas se les exigía una inversión mínima de 200.000 dólares para emplazar anuncios en ChatGPT, donde el CPM habría sido fijado además en 60 dólares (una cantidad inusitadamente elevada en la industria publicitaria).

Conviene además hacer notar que hasta la fecha el acceso de los anunciantes a las métricas asociadas en su actividad publicitaria en ChatGPT han sido de naturaleza más bien limitada.

El experimento emprendido por OpenAI ha sido ejecutado de manera muy controlada y menos del 20% de los usuarios de ChatGPT habrían sido expuestos a anuncios en esta plataforma, que tiene a su vera a alrededor de 900 millones de usuarios semanales activos.

Pese a las barreras de entrada con los que se han topado de bruces los anunciantes para tomar parte en el experimento publicitario de OpenAI, lo cierto es que en la industria publicitaria hay mucho interés en un nuevo formato que, si prospera, puede ser potencialmente revolucionario. Grandes «holdings» como WPP, Omnicom y Denstu han facilitado la participación en el experimento de importantes marcas como Adobe, Ford, Mazda, Enterprise Mobility, Expedia, Target y Best Buy.

OpenAI ha sellado recientemente importantes alianzas con Criteo y Smartly

Aunque no hay aún análisis exhaustivos del éxito (o el fracaso) del experimento de OpenAI, lo cierto que la compañía habría tenido que bregar al parecer con algunas críticas por la lenta implementación de la publicidad en ChatGPT, lo cual habría motivado que los presupuestos de los anunciantes no hayan podido utilizarse íntegramente.

OpenAI pone, no obstante, de relieve, que las conclusiones de la primera fase del test son en términos generales muy positivas. 2Hemos observado que no habido impacto en la métricas de confianza del usuario y que los ratios de uso de ‘ad blockers’ es igualmente bajo. Además, actualmente hay mejoras en curso desde el punto de vista de la relevancia de los anuncios», insiste la compañía. «Estas señales positivas sugieren que deberíamos iniciar la siguiente fase de nuestro programa piloto», añade OpenAI.

La compañía ha tomado ya varios pasos que apuntan efectivamente a esa dirección. OpenAI lleva trabajando, por ejemplo, desde el mes pasado con la empresa francesa especializada en «commerce media» Criteo. A través de la red de Criteo 17.000 anunciantes podrán abrirse en la recomendaciones de producto efectuadas por ChatGPT. Y la matriz del famoso chatbot estaría manteniendo asimismo conversaciones con el proveedor de DSP The Trade Desk.

OpenAI ha fraguado además otra alianza con la empresa especializada en optimización publicitaria en tiempo real Smartly. Con sede en Helsinki, Smartly trabaja con clientes como Spotify y Uber, a quienes ayuda a optimizar sus anuncios en plataformas como Meta, Google, TikTok y de ahora en adelante también en ChatGPT.

Mediante su alianza con OpenAI Smartly aspira a que los denominados «conversational ads» (que ya utilizan clientes como la cadena británica de farmacias Boots) puedan echar también echar brotes verdes en ChatGPT. Cuando el usuario hace clic en los «conversational ads», se abre una ventana de chat a través de la cual éste puede iniciar una conversación, si lo desea, con el anunciante. Este formato es hasta cinco veces más eficaz que los tradicionales anuncios online, según Smartly.

El incipiente negocio publicitario de OpenAI es un importantísima prueba de fuego para una compañía que lleva lastrada desde hace años por importantes pérdidas y que aspira a conquistar por fin la rentabilidad en 2030, una rentabilidad a la que la publicidad podría contribuir de manera absolutamente decisiva.



Source link

Artículo anteriorPor qué la rebaja del precio del petróleo tardará en llegar al surtidor de gasolina | Economía