Cuando se habla de El Niño, se imagina un fenómeno único: el océano Pacífico se calienta y el clima cambia. Pero esa simplificación es engañosa. El Niño nace en el mismo océano, aunque no llega igual a cada país. En América Latina puede traer sequías, lluvias torrenciales o aguas costeras cálidas. Y sus impactos económicos tampoco son los mismos.

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