La elección de Abelardo de la Espriella marca, para Colombia, el inicio de un nuevo gobierno, pero para Ecuador representa también el comienzo de una nueva etapa en la relación bilateral tras meses de tensiones entre los presidentes Gustavo Petro y Daniel Noboa.
En una entrevista con EL UNIVERSO, la exsenadora colombiana Paola Holguín, periodista y exasesora del expresidente Álvaro Uribe -y quien visitó Ecuador esta semana para participar en el conversatorio “Ecuador, Perú y Colombia y la visión de sus líderes”, organizado por la Cofradía de la Perla-, habla de que el cambio de gobierno en el vecino país permitirá recuperar una relación basada en la confianza y los intereses comunes.
Durante el gobierno de Gustavo Petro, la relación con Daniel Noboa atravesó momentos de tensión por temas de seguridad y comercio. ¿Qué cree que cambiará ahora en la relación entre Bogotá y Quito con el nuevo gobierno colombiano?
Yo creo que va a cambiar absolutamente todo. Primero, porque Abelardo de la Espriella y José Manuel Restrepo reconocen la importancia de Ecuador para Colombia. Ellos saben que nosotros somos dos naciones hermanas, que tenemos una frontera muy importante en común, que tenemos unos retos similares en temas de seguridad, de desarrollo económico. Entonces, la guerra arancelaria seguramente va a terminar y va a empezar una relación bilateral muy importante para el combate a las estructuras criminales en zonas de frontera. El presidente Abelardo lo ha dicho: vamos a pedir el ingreso al Escudo de las Américas para poder estar con Ecuador y con los otros países en esta iniciativa hemisférica contra las estructuras narcotraficantes y terroristas.
Colombia y Ecuador comparten una de las fronteras más complejas de la región. ¿Qué acciones o medidas deberían tomar conjuntamente ambos gobiernos?
Yo creo que lo primero es recuperar esas comisiones binacionales, nosotros tenemos que hacer un trabajo muy fuerte contra estas estructuras que están dedicadas al narcotráfico, a la minería ilegal y que son un martirio para las comunidades de la orilla de la frontera. Tenemos que lograr el control institucional de todo el territorio y también yo creo que hay una gran oportunidad para América Latina con los nuevos desarrollos tecnológicos, que tienen unas exigencias en materia minero-energética en las que América Latina y países como Ecuador y Colombia pueden jugar un papel importante.
Además de estas primeras acciones en seguridad y tener como prioridad el tema comercial, ¿qué más tiene que ser urgente entre los dos gobiernos?
Nosotros necesitamos una comunicación más fluida y más institucional. Necesitamos tener más capacidad de respuesta. Que cuando se presente algo en la región, en la frontera o en cualquiera de los dos lados, pues rápidamente lo podamos hacer. Cuando tenían ese reto con ETA, España y Francia firmaron un acuerdo que permitía incluso persecuciones en caliente. Es decir, acá si el lado ecuatoriano estaba persiguiendo unas estructuras criminales y pasaban la frontera, podían continuar y lo mismo el lado colombiano. Yo creo que cuando se establecen relaciones de confianza es posible hacer este tipo de acuerdos.
Pasando a la política interna, vemos una transición que se ha complicado un poco, ¿esto puede tener alguna repercusión?
Esto simplemente es una señal de ese talante antidemocrático que siempre ha demostrado Gustavo Petro. Seguramente también en medio del desespero porque él sabe lo que le viene por todos los temas de corrupción, por esa alianza que tuvo con las estructuras criminales, pero la institucionalidad en Colombia está muy clara. El mandato de Gustavo Petro termina el 7 de agosto, ya los ciudadanos elegimos en las urnas, creo que aquí simplemente está tratando de continuar generando caos y agotando a los ciudadanos, pero no va a pasar de eso.
¿Cómo está internamente la política colombiana con esta reconfiguración de fuerzas que se está dando?
Hay mucha esperanza, la victoria de Abelardo y José Manuel y esa promesa de la patria milagro se notó incluso de manera inmediata en la reacción de los mercados. Tenemos además una fórmula de presidente y vicepresidente que, a pesar de no haber tomado posesión, ya está trabajando… el país va a quedar con un déficit fiscal bastante profundo y ellos ya han ido avanzando un poco en lo que tenemos que hacer, ya se reunieron también con una comisión de alto nivel del Gobierno americano.
¿Cómo caló a nivel interno la tensión diplomática y arancelaria que se dio entre Colombia y Ecuador?
La verdad es que en Colombia cayó muy mal la actitud de Gustavo Petro. Una actitud que molesta, pero no sorprende porque a lo largo de los cuatro años Colombia dejó de ser un país que manejaba las relaciones con el pragmatismo, pensando en los intereses superiores de la nación, también con una institucionalidad a un manejo de relaciones internacionales basado en la afinidad ideológica que a veces rayó en complicidad criminal, como sucedió en el caso de Petro al guardar silencio cuando Nicolás Maduro se robó la elección en Venezuela y en muchos otros casos. Él mantuvo al país en una tensión con quienes han sido nuestros aliados tradicionales, con Estados Unidos, con Ecuador, con Argentina, con Perú. En cambio, profundizó mucho las relaciones con China, con Rusia, con Irán. Los cuatro años vimos mucho un gobierno que nos alineaba con un eje totalmente distinto a los países democráticos con los que siempre habíamos tenido relación… ahora creemos que Colombia va a volver al tipo de relacionamiento internacional que hemos tenido históricamente.
Daniel Noboa fue uno de los primeros mandatarios en felicitar a Abelardo de la Espriella, ¿cómo se toma este acercamiento?
Los colombianos estamos muy contentos. Nosotros creemos que tenemos que recuperar esa relación con Ecuador, especialmente por esos departamentos de frontera que han sido tan afectados y han sufrido mucho. Y para nosotros, Ecuador es fundamental. Es el país con el que tenemos la balanza comercial con mayor superávit. Para nosotros, Ecuador ha sido un aliado, por ejemplo, con el tema de energía. Es importante si queremos combatir las estructuras ELN, FARC y otras que delinquen de lado y lado de la frontera.
En Perú tendremos otro giro con la asunción de Keiko Fujimori, ¿esto puede favorecer para formar un nuevo eje andino?
Sí, yo creo que hoy hay esperanza porque a partir de 2023 la región empezó a cambiar. Fue Javier Milei, fue José Antonio Kast, fue Laura Fernández en Costa rica. Aquí logró reelegirse el presidente Daniel Noboa. Todo esto empieza a enviar unas señales de una región que se vuelve a alinear lejos de ese populismo de izquierda radical con unos gobiernos mucho más democráticos, más comprometidos con la seguridad, con la libertad económica y eso también nos tiene que llevar a pensar lo que yo decía ahora y es que América Latina puede tener una gran oportunidad, porque la nueva herramienta geopolítica seguramente van a ser los minerales críticos, entre ellos las tierras raras, y en nuestros países hay minerales críticos que son fundamentales en estos nuevos desarrollos tecnológicos… seguramente vamos a superar esos crecimientos mediocres que han estado en la región entre el 2,1 y 2,4 % en los últimos años.
La intención de sumarse a la iniciativa del Escudo de las Américas, ¿qué expectativa deja y qué papel puede tener Estados Unidos sumando aliados?
Yo creo que eso va a ser muy importante porque finalmente aquí estamos combatiendo estructuras de crimen transnacional y unas estructuras con este poder y con esta injerencia en la región solo pueden ser derrotadas si hacemos el combate de manera conjunta, coordinada, cooperativa. Si no, va a ser muy difícil porque lo que termina sucediendo es lo que pasó con Colombia y Venezuela. En la política de seguridad democrática cuando nosotros (el gobierno de Álvaro Uribe) hicimos la presión sobre el ELN y las FARC, ellos terminaron desplazándose para Venezuela y para Ecuador. Entonces, solo si logramos hacer el trabajo de manera conjunta vamos a poder, de verdad, acabar con estas estructuras del crimen… Hoy, lamentablemente, hay dos países críticos que son México y Brasil, que están por fuera. Lo de México es grave porque tiene estructuras muy poderosas que operan a lo largo de la región y que incluso hacen presencia en nuestros países. Entonces, ojalá esto también vaya cambiando y de manera coordinada y conjunta podamos hacer presión contra estas estructuras.
Más allá de las coincidencias ideológicas que tenemos en este momento en nuestros países, ¿qué se debería hacer para que esto perdure más allá de los gobiernos de turno?
Lamentablemente no existe ningún mecanismo, porque todos hemos dicho si los países tienen políticas de Estado y no de gobierno, eso hace que las políticas sean de más largo plazo. Pero lo cierto es, y yo lo digo por lo que vivimos en Colombia, que nada blinda a un país cuando lo gobierna un bárbaro… lo único que nos podría permitir pensar en una región con políticas de largo plazo y que no nos mantengamos en este movimiento pendular es que formemos a nuestros ciudadanos para que no elijan bárbaros y nuestros gobernantes lo hagan bien… parte del movimiento que se dio hacia la izquierda fue por la corrupción y por muchas incapacidades de dar respuesta a las necesidades de los ciudadanos. Ahora que afortunadamente nuevamente la región está dando un giro, tenemos que comprometernos a hacer bien la tarea. Hay tres dolores muy grandes que hay que superar: seguridad, crecimiento económico tan mediocre y la corrupción.
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