
Cuando está a punto de cumplirse medio año del grave siniestro ferroviario de Adamuz (Córdoba), que el 18 de enero dejó 46 víctimas mortales en la línea Madrid-Sevilla, la alta velocidad arrastra aún el peso de la que ha sido su mayor crisis desde 1992. El primer trimestre concluyó con un descenso sin precedentes en el volumen de viajeros, del 21%, tal y como constata la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) en un reciente informe. Posteriormente, la operadora dominante, Renfe, no ha comenzado a acercarse hasta bien entrado mayo a las cifras de pasajeros del año pasado, estando aún un 3,7% por debajo ese mes y hasta un 7% en junio. Eso sí, llegó a sufrir un derrumbe de casi el 27% en febrero. La inercia de un crecimiento que se aceleraba año a año también se rompió para sus competidores, Iryo y Ouigo, presentes en los tres corredores de mayor demanda: Madrid-Barcelona, Madrid-Sur y Madrid-Levante.






























