La publicación la pasada semana del folleto de la OPV (Oferta Pública de Venta, o salida a Bolsa) de SpaceX, que aspira a protagonizar en los próximos días el estreno más caro de la historia, disparó la euforia de los inversores por las compañías del sector espacial en los mercados financieros. El movimiento de la empresa de Elon Musk venía a calentar todavía más a estas empresas, que acumulaban revalorizaciones bursátiles desde el 100% al 200%, beneficiadas también por los nuevos contratos de la carrera espacial que está lanzando el Gobierno de Estados Unidos, con futuras misiones como las que se están preparando para llegar a la Luna y Marte.

Ahora bien, la explosión este jueves en su plataforma de lanzamiento del cohete New Glenn, impulsado por Blue Origin, la compañía aeroespacial de Jeff Bezos, fundador de Amazon, devolvió la incertidumbre a la industria. El New Glenn tiene un papel clave en los planes de exploración espacial de la empresa, que ha sufrido periodos de espera más largos de lo previsto entre vuelos. La explosión, además, amenaza la posición de la compañía de Bezos como alternativa al Falcon 9 de SpaceX y abre dudas sobre su calendario de lanzamientos.

Blue Origin, que había indicado que el New Glenn cuenta con una cartera de pedidos de 10.000 millones de dólares en contratos con clientes, es uno de los principales contratistas de la Nasa para sus planes para una colonia humana permanente en la Luna y el programa Artemis, con el que EE UU quiere volver a pisar el satélite terrestre en 2028.

Estos proyectos son claves para la industria espacial, unidos a los planteados por SpaceX que, en su folleto de OPV, aboga por negocios ambiciosos como el turismo espacial, el transporte espacial, las comunicaciones satelitales, la implantación de una base en la Luna, la construcción de una futura ciudad en Marte o inclluso la explotación minera de los asteroides, entre otros. La compañía de Musk aspira a captar entre 75.000 y 80.000 millones de dólares en su salida a Bolsa, alcanzando una valoración de hasta dos billones. El viernes, no obstante, distintos medios financieros advirtieron de que SpaceX podría ajustar a la baja el precio de la OPV, alertando a los inversores.

Y es que el conjunto del sector está pendiente de la evolución de estas actividades de los grandes grupos espaciales, bajo la atenta mirada de los inversores, que han tomado amplias posiciones en las últimas semanas. Entre otras empresas, Rocket Lab, que se dispara más de 95% desde principios de año, sufrió el viernes un duro castigo, con caídas de hasta el 10%, ante las dudas de Blue Origin y SpaceX. La empresa, que capitaliza cerca de 80.000 millones de dólares, se ha adjudicado recientemente un contrato de 816 millones con la Agencia de Desarrollo Espacial de Estados Unidos, ampliando su cartera de productos de defensa.

La firma, especializada en servicios de lanzamiento y sistemas espaciales, diseña y fabrica naves espaciales y componentes relacionados, cohetes y soluciones de gestión en órbita. Rocket Lab acaba de adquirir Motiv Space Systems, empresa californiana especializada en robótica espacial, sistemas de control de movimiento y mecanismos de precisión para naves espaciales. El objetivo es incorporar robótica probada en Marte y ganar capacidad para misiones planetarias avanzadas y de seguridad nacional.

Planet Labs, por su parte, sufrió un castigo este viernes de hasta el 12%, si bien sus acciones suben un 130% desde principios de año, llevando su valor de mercado a los 16.500 millones de dólares, gracias a los nuevos contratos con la Agencia Espacial Europea y países como Suecia, República Checa y Grecia.

A su vez, Firefly Aerospace, que ha duplicado su valor desde principios de año, con un avance del 40% en el último mes, también sufrió un frenazo por la tormenta del viernes en los parqués. La empresa acaba de ganar un contrato de 75 millones de dólares con la Nasa para sus programas de exploración lunar.

Las incertidumbres sobre las misiones lunares sí que penalizaron a Intuitive Machines, que sufrió una bajada, por momentos, superior al 10%. Pese a todo, sus títulos suben un 150% en Bolsa desde principios de año, que le han permitido alcanzar los 6.500 millones de dólares de capitalización, gracias a sus tecnologías para proyectos lunares. En marzo pasado, de hecho, ganó un contrato de 180 millones con la Nasa para el suministro de ciencia y tecnología a la superficie lunar, como parte de la iniciativa de Servicios Comerciales de Carga Lunar y del citado programa Artemis.

Las acciones de Redwire, otro integrante de la industria, también llegaron a perder el viernes más de un 12%, frenando su trayectoria alcista. Pese a todo, la empresa ha triplicado su valor desde principios de año, subiendo un 160% en el último mes. La compañía, que capitaliza 4.500 millones de dólares, es uno de los contratistas clave de la Nasa, a la que suministra hardware, ingeniería digital y fabricación en el espacio. Además, cuenta con contratos con otras agencias, incluido el Departamento de Defensa de EE UU.

Dentro de esta sacudida, Viasat llegó a ceder el viernes cerca de un 10%. Aun así, sus títulos suben un 130% desde principios de año que han llevado a la empresa a alcanzar un valor de mercado de 11.600 millones de dólares. La compañía, que quiere ganar presencia en el ámbito de la tecnología militar y espacial, se acaba de adjudicar un contrato con el Departamento de Defensa de EE UU para la adquisición de vehículos espaciales en apoyo del programa Satélite Táctico Protegido Global (VSAT), valorado en 437 millones.

A AST SpaceMobile le fue peor que al resto y ha sido una de las empresas más afectadas por la explosión del cohete de Blue Origin, de modo que sus acciones llegaron a perder cerca de un 20%. No obstante, los títulos todavía suben un 50% desde principios de año, que han llevado su capitalización hasta los 50.000 millones de dólares. La compañía, considerada también como un valor meme, al ser impulsado más por el entusiasmo inversor en redes sociales que por sus verdaderos fundamentos, recibió recientemente la aprobación de la FCC para las operaciones comerciales de BlueBird en los EE UU, además de anunciar compromisos contractuales con operadores por más de 1.200 millones de dólares.



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