
El empresario José Elías ha negado haber facilitado información privilegiada a Gerard Piqué sobre la opa de Atrys Health sobre Aspy Global Services y ha apuntado directamente a un exdirectivo de su grupo empresarial como posible origen de las acusaciones que han derivado en la sanción impuesta por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). Elías se ha pronunciado públicamente sobre el caso en su canal de YouTube, en el que tiene un pódcast dedicado a contenidos sobre negocios, inversión y emprendimiento, días después de que trascendiera que la CNMV había multado con 100.000 euros al empresario y con 200.000 euros al exfutbolista del FC Barcelona por operaciones relacionadas con acciones de Aspy antes del anuncio de la opa con información privilegiada que todavía no era pública.
La CNMV le ha multado al concluir, tras un expediente, que le comunicó a Piqué que Atrys Health se encontraba en conversaciones para lanzar una opa sobre Aspy Global Services. Al conocer esa información, el exfutbolista adquirió 104.166 acciones de Aspy, desembolsando unos 240.000 euros. Dos días después, la operación fue anunciada oficialmente al mercado y los títulos subieron en Bolsa. Tan solo una semana más tarde, Piqué vendió esas acciones con una revalorización del 22% y un beneficio de unos 50.000 euros.
Elías reconoce que se reunió con Gerard Piqué en una comida de negocios que tuvo lugar en un restaurante de Barcelona. Pero niega haber hablado sobre la operación con el exfutbolista. “Yo conocí a Gerard Piqué ese día. No estábamos solos. Estaba yo, estaba Gerard Piqué, había un asesor financiero y había un directivo de mi compañía que estaba al tanto de toda la operación. Tenía exactamente la misma información que yo”, explica.
El empresario da más detalles sobre las conversaciones que mantuvieron en la comida y vincula el origen del expediente a ese antiguo directivo, con quien asegura mantener actualmente una mala relación tras su salida de la organización. “El contexto es que esa persona sale de mi organización no de las mejores maneras y no hay una relación cordial con él en estos momentos. Esta persona fue la que me presentó a mí a Gerard Piqué. Yo no tenía acceso a Piqué pero él sí porque estaba dentro del organismo del club”, relata.
Elías ha insistido en varias ocasiones en que la comida fue para hablar sobre los negocios que estaba desarrollando el exfutbolista, y que tenían el objetivo de exponer los planes para participar como potencial inversor. “Sé perfectamente lo que pasó en la conversación de aquel día. Tuve una comida con Gerard Piqué, era un momento en el que él estaba en muchos negocios y buscaba levantar capital porque estaba con la Kings League y me llamaron como posible inversor. Estuve hablando con Gerard Piqué de esos negocios, no salió el tema de Aspy porque yo no sabía que Gerard Piqué invertía en Bolsa”, se defiende.
Elías cuestionó además el razonamiento de la CNMV al considerar probado que fue él quien trasladó la información confidencial. “No sé cómo pueden llegar a la conclusión de que fui yo quien lo dijo porque no era el único de esa mesa que tenía esa información”, señaló. También criticó que el foco de la investigación se haya centrado exclusivamente sobre él. “Una vez que la empresa lanza la opa me daba lo mismo que subiera o bajara la acción. Me da lo mismo que Gerard compre o no compre, no saco nada de beneficio en esto. No acabo de entender que me multen a mí y nadie le pregunta a la otra persona que tenía la misma información que yo”, ha expresado.
Pese a sus críticas, el empresario afirmó que respetará las decisiones del supervisor bursátil, aunque también ha avanzado que se defenderá. “Ahora voy a defenderme y, si al final tengo que pagar porque consideran que soy culpable, pagaré”, concluye Elías.
Más allá del desenlace final, el caso ha reabierto el debate sobre el uso de información privilegiada y el perjuicio que supone para los inversores minoristas las operaciones en Bolsa cuando alguien, por la posición que ostenta (asesores, abogados, familiares, periodistas o cualquier persona que tenga acceso a datos sensibles) utilice información reservada solo a unos pocos conocedores para obtener un beneficio económico propio o para terceros. Tanto la legislación española como la normativa europea consideran este tipo de prácticas una infracción grave por afectar a la igualdad de acceso a la información y a la confianza en los mercados financieros.































