
En el IES Val Miñor, en Nigrán (Pontevedra), esta semana se parece poco al final de curso que recuerdan muchos universitarios que hicieron la selectividad a finales del siglo XX. África Álvarez, alumna de segundo de Bachillerato, encadena en pocos días seis exámenes de 90 minutos diseñados para reproducir el formato de la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU). “No tengo la sensación de ‘limpiar’ contenido al aprobar. Siempre tengo en la cabeza que volveré a examinarme de lo mismo”, explica. Los simulacros sirven para trabajar algo más que los contenidos: la gestión simultánea de varias materias, el ritmo del examen y la familiaridad con un modelo que lleva meses repitiéndose. “En realidad, todo segundo de Bachillerato está totalmente enfocado a la preparación de las pruebas”, resume.






























