
La compañía española Sateliot, especializada en conectividad satelital para el Internet de las cosas (IoT), atraviesa una fase decisiva en su estrategia de capitalización tras registrar un deterioro significativo en sus indicadores financieros durante los últimos ejercicios. La empresa, que actualmente mantiene abierta una ronda de financiación serie C por valor de 100 millones de euros, requiere de la validación inmediata de acuerdos comerciales para garantizar su viabilidad. Aunque nunca ha hecho públicas sus cuentas desde su creación en 2018, la empresa participada mayoritariamente por el Estado apenas tiene ingresos comerciales y ha presentado números rojos desde su fundación.
Según las últimas cuentas anuales depositadas en el Registro Mercantil a las que ha tenido acceso EL PAÍS/Cinco Días, Sateliot cerró el ejercicio 2024 con unas pérdidas netas de 8,96 millones de euros. Esta cifra supone multiplicar por ocho los resultados negativos del año anterior, cuando las pérdidas se situaron en 1,13 millones.
No obstante, el dato más anómalo del informe financiero de 2024 es la cifra de negocios, que se situó en un terreno negativo de -4,23 millones de euros, frente a los ingresos de 195.450 euros contabilizados en 2023. Esta situación responde a un ajuste contable de carácter extraordinario derivado de la regularización de ingresos de ejercicios previos. La compañía emitió facturas rectificativas por un valor total de 7,04 millones, vinculadas mayoritariamente a proyectos de investigación y desarrollo ejecutados en años anteriores.
La dirección de la empresa que dirige Jaume Sanpera imputó como I+D servicios que no cumplían realmente los requisitos para ser considerados como tales. En los ejercicios 2021, 2022 y 2023, la empresa facturó a Lantana Development determinados costes presentándolos como vinculados a actividades de I+D, cuando posteriormente se ha determinado que parte de esos gastos no estaba directamente relacionada con ese tipo de actividad, sino que correspondía a otros conceptos. Este punto es relevante porque los gastos de I+D tienen un tratamiento fiscal más favorable, lo que implica ventajas fiscales.
Como consecuencia, y aplicando un criterio más estricto conforme a la doctrina del Tribunal Económico-Administrativo Central, la empresa ha tenido que corregir esa clasificación, reduciendo en más de 7 millones de euros el importe de las facturas consideradas como I+D. Esto supone reconocer que se sobreestimó el volumen de actividad de I+D en ejercicios anteriores al incluir gastos que no debían haberse calificado como tales, y ha obligado a regularizar las cuentas y las declaraciones fiscales para ajustarlas a la normativa aplicable.
Lantana Development es un vehículo de inversión gestionado por Arcano Partners que opera como socio financiero de Sateliot a través de una estructura de Tax Lease. Bajo esta figura de Agrupación de Interés Económico (AIE), la entidad canaliza capital privado para financiar el despliegue de la constelación de satélites, permitiendo a la tecnológica monetizar sus deducciones fiscales por I+D a cambio de liquidez inmediata. En la práctica, Lantana funciona como el motor financiero que costea los lanzamientos espaciales, transformando incentivos tributarios en el capital necesario para cubrir las necesidades de la empresa catalana.
“Esta regularización efectuada por Sateliot voluntariamente forma parte de una actuación ordinaria de cumplimiento y adecuación al criterio tributario vigente, en línea con las interpretaciones de la Dirección General de Tributos y del Tribunal Económico-Administrativo”, señaló una portavoz de la empresa a preguntas de este diario.
Al margen de esta salvedad, los ingresos ordinarios brutos de 2024 fueron de 2,8 millones de euros, una cantidad muy reducida si se tiene en cuenta que Sateliot es la startup que más fondos públicos ha recibido y que, si se completa la última ronda de financiación, habrá levantado 200 millones de euros para su desarrollo. En realidad y como demuestran las cuentas, su actividad comercial en el negocio satelital es mínima y sus escasos ingresos provienen de acuerdos de colaboración con entidades públicas como la Agencia Espacial Europea (ESA), el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña (IEEC) o el i2CAT.
Por eso, la estructura de costes de Sateliot requiere un consumo elevado de recursos financieros mientras la infraestructura satelital no esté plenamente desplegada. Actualmente, la empresa cuenta con cuatro satélites en órbita, una cantidad insuficiente para ofrecer servicios globales en tiempo real, lo que obliga a depender de la tecnología «store & forward» (almacenar y reenviar cuando esté disponible la conexión), que implica latencias (tiempo de respuesta) incompatibles con servicios críticos. Fuentes de la empresa apuntan a que durante este 2025, previsiblemente en otoño, planean lanzar otros cinco satélites con esta tecnología.
El papel del sector público es determinante en la estructura de capital de Sateliot y, por tanto, en la asunción de riesgos del proyecto. El Estado figura como el principal accionista con una participación del 18,7%, gestionada a través de Sepides y la Sociedad Española de Transformación Tecnológica (SETT). Ambas entidades ya han inyectado 15,3 millones de euros en el proyecto. El accionariado se completa con inversores como Indra (4,81%), también participada mayoritariamente por el Estado, el fondo Hyperion (11,7%), la oficina de inversión de los propietarios de Mayoral (11,7%) y Cellnex (1,6%).
La ronda de 100 millones de euros es vital para financiar la fabricación y el lanzamiento de la nueva generación de satélites denominada Tritó, de la que prevé desplegar hasta 16 unidades para validar su tecnología 5G New Radio. No obstante, la captación de estos fondos depende de la capacidad de la empresa para demostrar tracción comercial real. Aunque Sateliot afirma poseer precontratos por valor de 270 millones de euros con 400 clientes, estos compromisos no se reflejan todavía en los estados financieros auditados.
Acuerdo con Telefónica
En esa búsqueda de socios, la firma catalana anunció la pasada semana un acuerdo con Telefónica para el desarrollo de servicios 5G satelitales en el ámbito de la defensa y la seguridad. Sin embargo, fuentes conocedoras de la operación confirman que este acuerdo no tendrá un impacto operativo real en el corto y medio plazo. La infraestructura necesaria para prestar este servicio, basada en la constelación Tritó, no está porque los satélites aún no han sido lanzados. Además, el único satélite que preven lanzar en 2027 no es suficiente para cubrir las necesidades de defensa y precisaran de acuerdos con terceros. La empresa estima que lanzará hasta 16 satélites con esta tecnología, pero no ha ofrecido ningún calendario de lanzamientos. Fuentes financieras apuntan a que acuerdos como el sellado con Telefónica funcionan mas como un aval reputacional para atraer inversores a la Serie C, porque la generación de ingresos tangibles derivados de estas alianzas queda supeditadas a la disponibiidad de satélites en servicio.
Además, el mercado de conectividad IoT satelital bajo estándares 3GPP es altamente competitivo y requiere de una masa crítica de satélites para ser comercialmente viable. En este contexto, Sateliot se enfrenta, por un lado, a startups “new space” como Skylo, Myriota, Astrocast o Kineis, que ofrecen conectividad IoT global de bajo coste mediante constelaciones pequeñas; por otro, a operadores tradicionales como Iridium Communications, Globalstar o Orbcomm, que cuentan con redes consolidadas y gran cobertura; y, además, a nuevos actores de conectividad directa a dispositivos (D2D) como SpaceX o AST SpaceMobile, que representan la principal amenaza futura al integrar satélite y redes móviles, un terreno en el que Sateliot busca diferenciarse mediante estándares 5G (NB-IoT) y un modelo híbrido con operadores terrestres.































