La amenaza que se cernía sobre la compañía Tubos Reunidos finalmente se ha cumplido. La sociedad comunicó este lunes a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que presenta el concurso de acreedores, después de que su consejo de administración haya tomado conocimiento de que, “debido a las tensiones de tesorería que viene sufriendo” la empresa en los últimos meses, agudizadas por la paralización indeseada de la actividad en su planta de Amurrio, la sociedad se encuentra en una situación de insolvencia inminente.

Inmediatamente después, la CNMV comunicaba la suspensión de cotización de la empresa, que ha perdido un 56% del precio de sus acciones en lo que va de año.

En la notificación a la CNMV, la corporación vasca explica que estas circunstancias, y sin perjuicio de que el consejo de administración viene trabajando en los últimos meses en un plan de viabilidad que promueva la continuidad de la sociedad y de sus filiales, en la medida en que las premisas necesarias para la viabilidad a día de hoy no se han podido garantizar (especialmente, la entrada relevante de caja), el consejo, manteniendo la postura de prudencia que ha guiado su actuación, se ha visto obligado a solicitar la declaración de concurso voluntario de acreedores.

Esta solicitud ha sido presentada este mismo lunes en el juzgado competente de Álava. Según ese comunicado, la decisión de presentar la citada declaración de concurso voluntario de acreedores que también ha sido adoptada por el órgano de administración de las filiales de la sociedad- se ha adoptado tras recabar los oportunos asesoramientos externos y con la finalidad de proteger los intereses de los acreedores, trabajadores, proveedores y accionistas del grupo.

En la actualidad, la plantilla de la fábrica de Amurrio se mantienen en huelga indefinida, si bien un grupo de trabajadores ha logrado convocar una asamblea el próximo 7 de mayo para decidir si se mantenía o no esta medida de protesta.

Tubos Reunidos ha trabajado con el bufete de Uría Menéndez en este concurso. Las pérdidas de la empresa ascendieron el año pasado a 118 millones, frente al beneficio de 28,6 millones registrado en 2024. Unas cuentas que se han visto agravados por el impacto de los aranceles a las importaciones de Estados Unidos, que gravan con 50% las operaciones relacionadas con el acero y el aluminio. El mercado estadounidense concentra el 45% de sus ventas consolidadas.

Adicionalmente, la compañía achacó los malos resultados a la debilidad del dólar y a la fuerte presión en precios en Europa por la competencia de tubo de bajo coste. “La pérdida de demanda tiene un impacto relevante en el margen de una actividad industrial caracterizada por una elevada estructura de costes fijos o semifijos que requiere alcanzar un volumen de producción mínimo para generar rentabilidad”, advertía la firma.

En esas mismas cuentas, Tubos Reunidos aseguró que afrontaba el “momento más decisivo” de sus “134 años de trayectoria industrial”. Para superar su crisis, la empresa presentó ante la Inspección de Trabajo un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) con 285 despidos, a través de la vía de bajas incentivadas. La medida inicial contemplaba 301 salidas, sobre una plantilla de 1.300 trabajadores.

EY, auditor de la compañía, detalla en el informe anual de 2025 que Tubos Reunidos está en una comprometida situación por una “incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad del grupo para continuar como empresa en funcionamiento”.

A cierre de 2025, Tubos Reunidos tenía una deuda financiera bruta de 298,2 millones, que, en términos netos, era de 264,2 millones, casi 30 millones más que a cierre de 2024.

La empresa, que en los últimos 10 ejercicios, solo ha obtenido resultados positivos en dos de ellos, mantiene el grueso de su pasivo principalmente con la SEPI, sin que hasta ahora se haya avanzado el proceso para su reestructuración, lo que, a su vez, complica la posible búsqueda de inversores.

El Gobierno vasco trasladó a la SEPI, -principal acreedor con 150 millones-, una propuesta para la reestructuración de la deuda, pero la solución de refinanciación ofrecida por la SEPI, que rechaza una posible quita y que aboga por la flexibilidad en los plazos en intereses, no resulta suficiente. La Sociedad Estatal de Participaciones Industriales ya acudió en ayuda de Tubos Reunidos en 2021 con un préstamo de 112 millones y los intereses han elevado la deuda hasta los actuales 150 millones.



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