Ignacio Rivera (A Coruña, 61 años) afronta sus últimos días al frente del Instituto de la Empresa Familiar (IEF). El próximo 13 de mayo acaba su mandato de dos años como presidente de una organización que reúne a un centenar de las mayores empresas que operan en España y que suman una facturación que equivale al 16% del PIB español. En el balance de esos 24 meses al frente del IEF, el también presidente de Hijos de Rivera (empresa en manos de la cuarta generación, cuya principal marca es Estrella Galicia) carga contra la polarización política y critica la incapacidad de los dos grandes partidos para abordar desde el consenso los desafíos ligados a la energía, la vivienda o la inmigración. “Es urgente un pacto de Estado y ha sido imposible porque los políticos han estado en modo elecciones y no en modo gestión, como estamos los empresarios”, resalta en una entrevista realizada este miércoles en Madrid.
Pregunta. El Ejecutivo acaba de aprobar una regularización extraordinaria de inmigrantes, con la que prevé que 500.000 personas en situación irregular se incorporen al mercado laboral con todas las garantías. ¿Cómo valora el IEF esta decisión? ¿Cree que mitigará las dificultades para encontrar personal que aducen las empresas que lo integran?
Respuesta. Estoy a favor de la de la inmigración regulada y normal. España necesita mano de obra y necesita gente para cubrir vacantes que otros no quieren. Si hay que hacerlo con inmigrantes que quieran iniciar su vida en este territorio, hay que darles una oportunidad. Claro que estoy de acuerdo siempre que vengan a trabajar, a producir, a cotizar y a ser parte de nuestro país. Necesitamos gente que lo haga.
P. En sus discursos frente a los socios del IEF ha apuntado a la falta de vivienda y a su encarecimiento exponencial como los dos principales obstáculos para la emancipación de los ciudadanos más jóvenes y la calidad de vida de los españoles. ¿Existe alguna solución a corto y medio plazo?
R. La vivienda es un problema real que afecta a toda la población. Creo que es un tema de falta de ajuste entre la oferta y la demanda. Al final, si hay mucha demanda y poca oferta, el precio sube. Por eso creo que habría que hacer un pacto de Estado para intentar subsanar ese problema con una mayor oferta de vivienda y la firma de acuerdos publico-privados que se centraran en esos objetivos. También es imprescindible liberar suelo, siempre con criterios de sostenibilidad, transparencia y sentido común, ofreciendo una planificación urbanística amable para las ciudades.
P. En un contexto energético como el actual, con precios del petróleo superando los 100 dólares el barril, defiende que España tiene una oportunidad para liderar la revolución energética del futuro al contar con una ventaja competitiva.
R. España tiene retos energéticos, pero al mismo tiempo está más cerca de la independencia que otros países. No fabricamos petróleo, pero producimos energía con el sol y con el viento. Hay que seguir trabajando por esa vía.
P. ¿Debe estar la prórroga de las nucleares en ese camino a la independencia energética?
R. Creo que no hay que depender de una sola fuente de suministro y hay que combinar varias de ellas. Sería conveniente hacer prórrogas para alargar la vida útil de las centrales nucleares, ya que necesitamos energías de todo tipo. En cualquier caso me parece maravilloso que seamos un país pionero en energía verde.

P. La polarización política ha alcanzado cotas elevadas recientemente con la discusión sobre si España es un “infierno fiscal” para las empresas. ¿Está de acuerdo con el análisis del PP?
R. España es un país con una presión fiscal alta, pero los impuestos son muy útiles para mover la economía. Lo que más me preocupa es la clase media, ya que si esta no tiene capacidad adquisitiva, el país se para. Mientras que si tiene capacidad de consumo, sí puede tirar de la economía. Porque al final es la clase media la que paga impuestos.
P. En los dos años que ha sido presidente del IEF, Donald Trump desató en abril de 2025 una guerra comercial contra sus principales socios en el mundo e inició en febrero de 2026 una guerra contra Irán que ha disparado el precio de la energía y amenaza con una nueva recesión global. La hegemonía de Europa está más que nunca en entredicho.
R. El mundo ha cambiado. De la Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia se ha pasado a un nuevo mapa geopolítico en el que hay dos bloques: Estados Unidos con sus aliados y China. Europa tiene que intentar convertirse en otro bloque y no ser un residuo de los otros dos. Y para eso necesita ponerse las pilas. Tal y como han resaltado Enrico Letta o Mario Draghi en sus análisis, la fragmentación de Europa nos hace perder competitividad y potencia con respecto a otros competidores en el mundo. Y para recuperarla es importante contar con empresas que lideren sus sectores en el mundo. Tener campeones europeos como tienen los americanos. En la actualidad, nosotros no tenemos ninguno europeo liderando el sector, como ellos lo tienen en tecnología.
P. Esa falta de empresas líderes también se produce en España. ¿Cómo se puede corregir en el medio y corto plazo?
R. Hay que empezar a mirar a otros mercados al margen de Estados Unidos, como puede ser Mercosur, cuyo acuerdo de libre comercio con la Unión Europea entra en vigor de forma provisional el 1 de mayo. Cuando se ratifique definitivamente por todos los Estados miembros será una de las zonas comerciales sin aranceles más grande del mundo. España tiene que seguir su propio camino y no estar dependiendo de los aranceles que el presidente Trump pone y quita de forma aleatoria.

P. Desde el IEF se han mostrado muy críticos con los socios de Gobierno del PSOE en estos últimos siete años por la demonización de la figura del empresario. ¿Deja su puesto con mal sabor de boca por no haber disipado esas críticas?
R. A mí me parece muy injusto que a los empresarios se nos tilde de insolidarios. No solo pensamos en ganar dinero. En las empresas familiares no conozco a nadie que piense así. Nuestro objetivo es ganar dinero porque eso hace viable la compañía, pero siempre con impacto positivo en la sociedad y en el territorio donde trabajamos.































