
Francia logró reducir su déficit en 2025 tras las subidas de los dos años anteriores. Este se situó en el 5,1% del PIB, siete décimas menos que en el ejercicio precedente (5,8%) y tres menos de lo previsto por el Gobierno, que anticipaba un 5,4% para final del ejercicio. El dato lo ha publicado este viernes el instituto de estadística francés, el Insee, que explica que la mejora se debe a que los ingresos fiscales fueron superiores a lo previsto.
Estos ingresos extra han permitido, además, reducir ligeramente la deuda en el cuarto trimestre del año, que asciende al 115,6% del PIB. Es un punto y medio menos que en el trimestre precedente (117%), pero superior a la de 2024, cuando fue del 113%. Los ingresos fiscales aumentaron un 3,9%, siete décimas más de lo previsto. Además, el gasto se ralentiza, pues creció un 2,5%, frente al 4% de 2024.
El elevado déficit, muy por encima del techo del 3% que exige Bruselas para 2029, y el endeudamiento galopante del país han sido los grandes quebraderos de cabeza de los tres últimos gobiernos que ha tenido Francia en poco más de un año. Todos han ido cayendo, censurados en el Parlamento, al intentar sacar adelante presupuestos con recortes inéditos.
La reducción del déficit es limitada, pero supone un punto de inflexión, pues este lleva disparándose muy por encima de las previsiones desde 2022, cuando había retrocedido por última vez, al ir retirando medidas de gasto asociadas a la pandemia. Entonces era del 4,7% del PIB y llegó a ser del 5,8% en 2024. Estos incrementos se han justificado, entre otras cosas, por el coste que han tenido para el Estado las medidas para amortiguar en el bolsillo de los franceses el impacto de las sucesivas crisis: primero la del covid y después la energética tras la invasión rusa de Ucrania.
El actual primer ministro, Sebastien Lecornu, aprobó las cuentas de 2026 a finales de enero por decreto, al no lograr un consenso con los partidos, tras meses de infructuoso debate parlamentario.
Lecornu, que fue nombrado primer ministro el pasado mes de octubre, se mostró optimista y dijo en la red social X que espera “con prudencia” limitar el déficit este año al 5%. “Gasto público controlado, pero sin romper el modelo social y sin lastrar el crecimiento. Cuando se tiene una línea simple —seriedad, estabilidad y control— las cuentas mejoran sin brutalidad”, ha señalado. “La situación geopolítica influirá, pero nuestra voluntad colectiva también”, añadió, en referencia a la repercusión que el conflicto en Oriente Próximo puede tener en el ya limitado crecimiento económico de Francia, que fue del 0,9% el año pasado.
El conflicto restaría una décima al crecimiento del PIB este 2026, según el Banco de Francia, que presentó esta semana sus proyecciones macroeconómicas. El organismo prevé que la economía avance un 0,9% este año por el impacto en los precios de la energía, una décima menos de lo que estimaba anteriormente. Esto en el mejor de los escenarios, pues advierte que si la guerra se prolonga, el recorte sería mucho mayor y podría limitar el crecimiento al 0,3%.






























