
Fiorella Icaza, esposa de Aquiles Alvarez, cuestionó el accionar policial durante el allanamiento de su casa para detener al alcalde. Dijo que había vivido el peor día de su vida y que habían violado los derechos de su familia, su intimidad y su privacidad.
“No es posible que me haya levantado a las 04:20 con un fusil apuntándome en la cabeza, con la puerta de mi dormitorio reventada, con gritos para que ponga las manos en el piso y que me arrodille. ¿Arrodillarme ante quién? Yo no soy una criminal, mi esposo no es un criminal y mis hijos no son criminales», dijo.
La esposa del alcalde dijo que habían forcejeado las ventanas y las puertas de su casa para poder entrar de una forma silenciosa.
“A los guardias de mi ciudadela los reclutaron para que, supuestamente, no pudieran avisar nada. Y además cortaron el internet de mi domicilio. No es justo para mis hijos, bebés, que tienen 5, 4 y 2 años, levantarse a las 04:20 con un encapuchado, un desconocido para ellos, apuntándolos con un fusil en la cabeza, y el miedo que realmente yo sentí de que una bala pudiera salir perdida”, señaló.
Icaza indicó que el procedimiento no fue el correcto. “No sé en qué mundo estamos ni qué estamos viviendo, ni quiénes nos gobiernan. Pero ese procedimiento no fue el correcto”.
La esposa del alcalde señaló que él se estaba presentando todos los días en la Fiscalía. “Conocen claramente dónde trabaja mi esposo, su día a día. Lo pueden encontrar en el Municipio. Mi esposo es una persona que va a Fiscalía los días que le corresponde”.
Icaza dijo que ella no era una funcionaria pública, sino su esposo, pero que se veía obligada a grabar el video tras los hechos registrados.
Señaló que lleva más de un año viviendo una persecución y que eso es algo insostenible. “La ley siempre debe estar sobre el poder”, dijo Icaza tras pedir la libertad para su esposo y que dejen en paz a sus hijos.
El pronunciamiento de Icaza surge horas después de la filtración de fotos y videos del operativo en los que se ve cómo policías entran a dormitorio para detener al alcalde.
En la escena, los agentes piden al alcalde, quien andaba en ropa de dormir, que vaya al suelo y a la esposa que se cambie. (I)






























