El auge de los pisos turísticos es una de las principales razones por las que la crisis de la vivienda se ha cronificado en el tiempo, según muchos agentes del sector inmobiliario. Pese a que en los últimos años se han ido tomando diferentes medidas para contener su proliferación y liberar, especialmente, los centros urbanos de este tipo de ofertas turísticas que expulsan a los ciudadanos de estos territorios a la periferia, la existencia de datos fiables sigue siendo clave para conocer el verdadero tamaño de este parque inmobiliario.
Así, de acuerdo con las últimas mediciones del Instituto Nacional de Estadística (INE) conocidas este lunes, en noviembre de 2025 el censo de viviendas turísticas en España era de 329.764, un 12,4% menos que en el mismo mes de 2024. Esto representa una merma de 46.700 inmuebles y una reducción de 272.000 plazas en 12 meses. Además, el porcentaje de pisos turísticos sobre el total de viviendas se ha situado en el 1,24%, el más bajo desde febrero de 2023. El Gobierno atribuye el descenso a la nueva regulación más estricta que ha impulsado el Ministerio de Vivienda.
Desde que el INE comenzó a contabilizar el número de viviendas turísticas a partir del rastreo de los principales portales inmobiliarios, en agosto de 2020, el total siempre se ha colocado en el entorno de las 300.000 o 400.000 casas. El pico se produjo en enero de 2024, con 403.424; mientras que la cifra más baja se registró en febrero de 2022, con 285.868. La periodicidad con la que se ha llevado a cabo esta métrica, sin embargo, ha ido cambiando: en un principio, el parque se monitorizaba en dos momentos del año (febrero y agosto), pero en 2024 se incorporó una tercera ventana (noviembre) y desde entonces se varió la periodicidad a dos muestras anuales, en mayo y noviembre.

Comparando los datos conocidos este lunes con los del mismo mes del año anterior, el volumen de viviendas turísticas se ha reducido en 46.699, una rebaja algo menor que la diferencia entre los meses de noviembre y de mayo de 2025, que fue de 52.073, aunque la variación entre distintos meses es normal por la estacionalidad del mercado. El desplome anual viene marcado por la drástica reducción que se ha producido en territorios como la Comunidad Valenciana, donde el número de viviendas turísticas se ha reducido en 14.749, un 23,64%; muy por delante en términos absolutos de Cataluña (-9.936 y un -17,48%) y de Baleares (-4.963 y -20,37%). Estas tres comunidades son destacados polos de atracción para el turismo, y lugares en los que este tipo de oferta de alojamiento había ido agrandando su tamaño en los últimos años. Sin embargo, la comunidad en la que porcentualmente más ha bajado el volumen de pisos turísticos ha sido Murcia, con una caída del 29,2% respecto a noviembre de 2024.

El Ministerio de Vivienda ha sacado pecho por las cifras. “Estos datos reflejan los resultados de las medidas impulsadas por el Ministerio dirigido por Isabel Rodríguez a través del despliegue del Registro Único de Arrendamientos y la entrada en vigor de la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) que empodera a los vecinos para poder vetar este tipo de viviendas”, señala el departamento en un comunicado difundido a los medios.
Esta modificación, operativa desde el 3 de abril de 2025, permite a comunidades de propietarios prohibir o condicionar el alquiler turístico con una mayoría de tres quintas partes (de propietarios y cuotas). En cuanto al registro de arrendamientos de corta estancia, es una medida que viene impulsada desde Bruselas, pero en la que el Gobierno decidió convertir a España en alumno adelantado, siendo el primer país en ponerlo en marcha. Se estrenó el 2 de enero de 2025, pero con un periodo de pruebas que solo lo convirtió en obligatorio desde julio pasado. Esta circunstancia ha provocado que se hayan rechazado miles de potenciales registros por no cumplir con los requisitos, y que estas limitaciones se hayan sumado también al efecto recorte.
La muestra de pisos turísticos recogida por el INE en noviembre es, por tanto, la primera desde que la medida está plenamente vigente, pese a que los datos obtenidos no se obtienen de este listado.
La caída general se sitúa en el citado 12,4%, la más alta de la corta serie histórica, que arranca en agosto de 2020. Desde entonces, y tomando en cuenta que no siempre se han realizado mediciones en los mismos meses, solo se habían registrado dos descensos interanuales, siendo los de agosto de 2021 (con unas cifras muy marcadas por la pandemia de covid) y febrero de 2022 considerablemente inferiores (-4,51% y -2,99%, respectivamente) al de ahora.

Menor representatividad
Más allá del cómputo total de viviendas, otro de los datos relevantes para comprobar si la radiografía de la oferta turística está menguando considerablemente por esta rama es el de las plazas ofertadas que reúnen este tipo de pisos. Según el seguimiento del INE, en septiembre se computaron 1.624.933 plazas, 302.998 menos que en mayo (un 15,71% por debajo); y 271.822 menos que en el mismo mes de 2024 (-14,33%). Pese a que el número más reciente apenas dista del que se dio al inicio de la serie, en agosto de 2020 (1.627.377), cuatro años más tarde, en agosto de 2024, se superó la barrera de los dos millones, y desde entonces el dato se ha conservado por debajo. Esta última caída de más de 300.000 plazas es la más elevada de un mes respecto a su mes de referencia anterior.
Sin embargo, lo que mejor retrata su capilaridad en todo el territorio es el porcentaje de representatividad del conjunto de pisos turísticos sobre el total de viviendas. Según el INE, este porcentaje fue del 1,24% en septiembre, dos décimas menos que en mayo (1,43%) y el más bajo (por poco) desde febrero de 2023 (1,21%). El valor más alto de toda la serie se dio en agosto de 2024, con un 1,52%.






























